La historiadora cubano-estadounidense Ada Ferrer habla de su libro de memorias y el dolor de la separación familiar: “Es la historia de una familia rota por la historia y hecha por la historia”

Original en Español09 de junio de 2026
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Hace cinco meses, el Gobierno de Trump lanzó un bloqueo energético contra Cuba, que se suma al bloqueo económico vigente hace más de seis décadas, el más largo en la historia de Estados Unidos. La ampliación de las sanciones impuestas por Estados Unidos ha exacerbado la crisis económica que se vive en la isla y ha obligado a la población cubana a lidiar con cortes de luz, inflación y escasez de productos básicos.

Hablamos con la historiadora cubana-estadounidense Ada Ferrer sobre la difícil situación que se vive en la isla, quien reconoce los efectos devastadores provocados por el bloqueo estadounidense, pero señala que la prioridad del Gobierno cubano “no es el bienestar del pueblo cubano”.

Ferrer también habla sobre su nuevo libro, titulado “Keeper of My Kin: Memoir of an Immigrant Daughter” (Guardiana de mi estirpe. Memorias de una hija de inmigrantes).

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Soy Amy Goodman, con Nermeen Shaykh.

NERMEEN SHAYKH: Pasamos a hablar de Cuba, que desde hace cinco meses enfrenta un bloqueo energético impuesto por el Gobierno de Trump, el cual se suma al embargo económico más largo en la historia de Estados Unidos. La ampliación de las sanciones estadounidenses ha exacerbado la crisis económica de Cuba, lo que ha obligado a 10 millones de cubanos a sufrir apagones, inflación y escasez de productos básicos. Esta es Felicia de la Caridad Alvarez, de 64 años, residente de La Habana Vieja.

FELICIA DE LA CARIDAD ÁLVAREZ: Llevamos seis meses sin agua. El agua es imprescindible en una casa. Sin agua no eres nadie. No fluye la vida. Las cisternas esas están vacias. Cada 21 días, o un poco más, si no me [inaudible] intendente o con el director de Aguas de la Habana te mandan una pipa, pero te mandan una pipa chiquita. Aquí es una pipa grande.

AMY GOODMAN: Este año, el presidente Trump ha amenazado repetidamente con “tomar” Cuba. Pero en una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el 2 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, evadió una pregunta formulada por el demócrata de Illinois Jonathan Jackson, hijo del reverendo Jesse Jackson, sobre si el Gobierno de Trump planea invadir la isla.

NERMEEN SHAIKH: La semana pasada, en una reunión de gabinete, Rubio describió a Cuba como un “Estado fallido” que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos.

MARCO RUBIO: Cuba tiene muchos problemas porque, desafortunadamente para su pueblo, está dirigida por un grupo de comunistas incompetentes. La isla está a 145 kilómetros de nuestras costas, y tener un Estado fallido a 145 kilómetros de nuestras costas es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

NERMEEN SHAIKH: El miércoles 3 de junio fue el cumpleaños 95 del expresidente cubano y hermano menor de Fidel, Raúl Castro. Raúl fue una figura clave en la revolución cubana y sigue siendo una figura poderosa en la política cubana a pesar de haber renunciado a la presidencia en 2018.

AMY GOODMAN: El pasado 20 de mayo, Día de la Independencia de Cuba, el Gobierno de Trump acusó formalmente a Raúl Castro de asesinato y otros delitos por el derribo en 1996 de dos aviones pilotados por exiliados cubanos radicados en Miami que formaban parte de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, fundada por el operador de la CIA José Basulto. Dos días después, el presidente Trump amenazó a Cuba una vez más y dijo que es probable que ordene ataques militares.

PRESIDENTE DONALD TRUMP: Durante 50 o 60 años, otros presidentes han estado analizando la posibilidad de hacer algo al respecto. Y parece que seré yo quien lo haga. Así que lo haré con gusto.

AMY GOODMAN: Para hablar más del tema, nos acompaña desde Princeton, Nueva Jersey, la historiadora Ada Ferrer. Ferrer es profesora de Historia en la Universidad de Princeton y autora del libro “Cuba: An American History”, (Cuba: una historia estadounidense) con el que ganó un Premio Pulitzer. Su nuevo libro de memorias, titulado “Keeper of My Kin: Memoir of An Immigrant Daughter” (Guardiana de mi estirpe: memorias de una hija inmigrante), describe cómo fue crecer entre Cuba y Estados Unidos.

Profesora Ferrer, bienvenida a Democracy Now! Comience respondiendo a la acusación contra el expresidente Raúl Castro, de 95 años. ¿Está Marco Rubio presionando para su derrocamiento o un cambio de Gobierno? Pero el hecho es lo que dijo, que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, que está a solo unos 145 kilómetros de la costa.

ADA FERRER: Gracias por invitarme. Me parece que en el mes de mayo la campaña del Gobierno de Trump contra el Gobierno de Cuba se ha acelerado bastante. Primero estuvo la acusación contra Raúl Castro, después sanciones secundarias contra compañías internacionales que hacen negocios en Cuba, y eso ha tenido un efecto muy, muy intenso, muy, muy fuerte en Cuba.

Así que yo pienso que sí, que puede ser. Todo apunta, creo, a la posibilidad de una invasión o una operación militar estadounidense en Cuba, pero con este presidente Trump es imposible decir, porque dice algo un día y a los dos días dice otra cosa. Dice una cosa Rubio y Trump dice lo contrario. Así que teniendo eso en cuenta, no es exactamente posible predecir lo que va a hacer el Gobierno.

AMY GOODMAN: ¿Cree que es Marco Rubio quien está liderando la presión a favor de un ataque contra Cuba, siendo él cubano-americano y teniendo en cuenta la importancia de la comunidad de la que proviene?

ADA FERRER: Bueno, la comunidad cubana en Miami, en el sur de la Florida, es más compleja de lo que mucha gente piensa. La mayoría de esa comunidad son personas que llegaron de Cuba después de 1995. O sea, no es una clase de antiguos propietarios cubanos que desean regresar a recuperar propiedades. Hay esas personas, claro, y ellos tienen mucho poder con la administración de Trump, pero no refleja la mayoría de los cubanoamericanos en Cuba.

Entonces, eso lo quería decir. Aparte, en la cuestión sobre si es Marco Rubio el que está llevando la política estadounidense sobre sobre Cuba: en cierto sentido sí, porque Marco Rubio no se va a olvidar de Cuba. Ha querido un cambio en Cuba toda su carrera, quizás toda su vida. Marco Rubio quizás es una persona más práctica, más pragmática que Donald Trump, entonces, a lo mejor, también puede frenar las intenciones de Trump.

AMY GOODMAN: Es interesante que nunca haya estado en Cuba, y sus padres emigraron a Estados Unidos desde Cuba antes de la Revolución Cubana, en 1956.

ADA FERRER: Sí, el abuelo vino cuando estaba Batista en el poder. Y cuando llegó Fidel Castro al poder, el abuelo regresó a Cuba, me imagino con algo de esperanza, pero no le gustó y regresó de nuevo a Estados Unidos. El abuelo de Marco Rubio tuvo una orden de deportación contra él, lo que es una gran ironía, pienso, y en 1966, con el Cuban Adjustment, ahí fue que el abuelo de Marco Rubio se legalizó, se pudo legalizar en este país. O sea, es un momento muy distinto al que viven los cubanos inmigrantes en este país.

NERMEEN SHAIKH: Profesora Ferrer, queremos pasar ahora a su notable libro de memorias, que acaba de publicarse: “Keeper of My Kin, Memoir of an Immigrant Daughter” (Guardiana de mi estirpe, memorias de una hija inmigrante), que cuenta su historia y la historia de la migración de su familia de Cuba a Estados Unidos, pero, por supuesto, habla mucho sobre la experiencia general de la inmigración, y me gustaría leer una breve cita de su primer capítulo, titulado “Rita, madre de nuestra madre”, en el que escribe: “Reconozco que la decisión de enfocar el trabajo de mi vida en Cuba siempre ha sido una especie de penitencia por ser la elegida ese día de primavera de 1963. Me convertí en quien soy para restablecer el equilibrio. Escribo para hacer las paces”.

¿Puede hablarnos un poco más de eso, y en particular, por supuesto, de la separación más dolorosa que ocurrió, que fue la de usted con su hermano, y del hecho de que su madre tuviera que dejar a un niño de nueve años a pesar de haber podido traerla a usted a Estados Unidos?

ADA FERRER: Sí, bueno, eso lo escribí porque toda mi vida he reconocido que yo tuve una vida muy distinta a la de mi hermano. Mi mamá y yo salimos de Cuba en abril de 1963. Yo tenía diez meses. O sea, era un bebé en brazos cuando salí de Cuba con mi mamá. Y ella tuvo que dejar o se sintió obligada a dejar a su hijo mayor, mi hermano “Poli”, Hipólito, que tenía nueve años y medio.

Poli fue hijo de ella de su primer matrimonio. El papá de Poli era un policía en la nueva policía revolucionaria y pensó que dejar que su hijo emigrara a Estados Unidos le iba a hacer daño a él profesionalmente. Entonces, no dio permiso para que él se fuera. Mi mamá pensó siempre que mi hermano iba a venir a Estados Unidos, que el papá de Poli iba a cambiar de idea, pero al fin no pasó y estuvieron 17 años separados. Estuvimos 17 años separados. Él llegó a Cuba… Perdón, él llegó a los Estados Unidos en 1980, durante el éxodo del Mariel, en el cual vinieron 125.000 cubanos en un espacio de cuatro o cinco meses en la primavera y verano de 1980. Y llegó aquí como una persona muy traumatizada, muy marcada por esa separación familiar que, como estamos viendo hoy en día, la separación familiar es una parte muy dolorosa y muy común de muchas historias de la inmigración, en particular ahora, en estos momentos, con la política de Trump contra los inmigrantes aquí.

NERMEEN SHAIKH: Profesora Ferrer, hay un tema central en el libro que es su trayectoria aquí en Estados Unidos y la de sus hermanos en Cuba. En algún momento, usted cita una de las cartas que su hermano le escribió a su madre desde Cuba cuando todos ustedes estaban en Estados Unidos, aunque, como usted señala, no tiene copias de las respuestas de su madre. En un momento especialmente conmovedor, él escribe: “Cuando llega una carta de allí, me pongo tan feliz que a veces me entristece”. ¿Puede hablar sobre esto y sobre este intercambio de cartas, y también sobre lo que eventualmente ocurre cuando su hermano llega a Estados Unidos?

ADA FERRER: Si, bueno, las cartas… Nosotros nos fuimos de Cuba el 29 de abril de 1963 y mi hermano, Poli, con nueve años y medio, le escribió su primera carta a mi mamá el 4 de mayo. Así que no había pasado ni una semana después de nuestra partida y él le siguió escribiendo de manera muy regular hasta 1979 y, como dije antes, vino a este país en 1980.

Esas cartas son como una crónica de algo que yo pienso que nunca debió haber pasado. Esa separación familiar. Y es una cosa tan común. Muchas… En una época cuando no existían móviles ni WhatsApp y cosas así, las personas trataban de comunicarse por cartas. Así que en muchas familias inmigrantes existen esas cartas que son una crónica de un capítulo doloroso para muchas familias.

Cuando vino mi hermano en 1980, llegó como una persona traumatizada por esa separación familiar y le dijo a mi mamá que ella le había… bueno, el usó una mala palabra. No voy a usar la mala palabra, pero [dijo] que [ella] le había fastidiado la vida a él por haberlo dejado y que él llegaba ahora a los Estados Unidos para fastidiarle la vida a ella.

Entonces, [fue] una relación muy complicada, muy dolorosa. Él tuvo problemas, no pudo trabajar, tuvo problemas con la policía. Lo encontraron culpable de [intento] de homicidio. Y estuvo muchos años en “probation”. Entonces, sí, una historia triste. Pero mi mamá nunca dejó de creer en él, se dedicaba a él.

Sentía mucha culpa por haberlo dejado. Y me parece que toda la vida de mi mamá, después de esa separación, fue dedicada a tratar de borrar… borrar no, pero tratar de mitigar el efecto de esa separación. Entonces también es una memoria de un dolor profundo al seno de una familia, pero también una historia de mucho amor, de mucho… sí, de mucho amor.

La historia de una familia, cómo digo en inglés, la historia de una familia rota por la historia y hecha por la historia a la vez. Muchas veces la gente no piensa en las maneras en las cuales las decisiones tomadas desde arriba, decisiones de geopolítica, de estructuras geopolíticas, etcétera, tienen un efecto muy, muy íntimo y poderoso en la vida de las personas y de las familias. Todos vivimos en la sombra… bajo la sombra de la historia.

AMY GOODMAN: Profesora Ferrer, en el quinto capítulo de “Guardiana de mi estirpe” usted describe su libro como una historia de revolución y sitúa la historia de su familia dentro de la Revolución Cubana, ¿cuál fue el momento más revelador para usted al conocer los detalles de esa historia?

ADA FERRER: Mi familia, por los dos lados: la familia de mi mamá y la familia de mi papá, eran familias bastante humildes. O sea, mis padres, los dos, se criaron en los campos de Cuba. Mi mamá en Pinar del Río. Mi papá en el centro de la isla, en la antigua provincia de Villa Clara, de Las Villas. Y fueron a la escuela solo hasta el 6.º grado.

La familia de mi mamá no tenía propiedades. Mi papá… la familia de mi papá tenía una finca muy pequeña, que todavía la tienen porque era muy pequeña para ser confiscada durante las dos reformas agrarias. O sea que son gente humilde, cubanos de a pie confrontando la historia y tomando decisiones de la única manera en que la gente toma decisiones, sin saber lo que va a venir atrás [sic].

En cuanto a lo que más me sorprendió de esa historia, me parece que tiene que ver con mi hermano Poli, que lo dejamos, como dije, en el 63. Empezó a tener problemas en la escuela, en el colegio. Él asistió a un colegio que se llamaba Ciudad Libertad, un colegio que fundó Fidel temprano, en 1959, en lo que fue el antiguo campamento Columbia, la instalación militar más grande del país, y ahí hizo esta escuela que se llamaba Ciudad Libertad. Poli asistió a esa escuela varios años, pero tuvo todo tipo de problemas y nunca terminó el 5.º grado. Y esa fue una de las cosas que más me sorprendió leyendo las cartas de Poli y leyendo y estudiando nuestra historia de familia.

NERMEEN SHAIKH: Profesora Ferrer, las cartas juegan un papel clave en su libro de memorias, en cierto sentido incluso más que algunos de los archivos históricos que consulta. Cartas, en primer lugar, de Poli a su madre, y luego las cartas de su padre con el hijo que dejó atrás, Juan José. ¿Puede hablar sobre la escritura de este libro?, en gran parte del cual la trayectoria de los personajes está trazada por cartas, y usted conoce la importancia de ese trazo en esta historia, en estos recuerdos contados en su momento por diferentes miembros de su familia y, por supuesto, en última instancia, su padre llega a escribirle cartas a Castro.

ADA FERRER: Sí, bueno, yo soy historiadora. Todo mi trabajo histórico lo he escrito a base de muchos archivos en España, archivos en Cuba, archivos aquí en los Estados Unidos, entonces así es como trabajo, buscando siempre archivos. Entonces, para una historia familiar, tuve la suerte de que encontré todos estos papeles de mi familia, las cartas de mi hermano que había guardado mi mamá todos esos años.

Yo no sabía que existían esas cartas. Las encontré después de que fallecieron mi mamá y mi papá. Y las cartas y otros documentos de mi papá. O sea que, además de otros archivos que usé, tenía este archivo de familia, que para mí yo lo considero como un regalo, un gran regalo que mis padres me dejaron. Y entre los papeles estaban las cartas de Poli a mi mamá, como dije, pero también cartas y otros documentos de mi papá. Mi papá es una persona que fue a la escuela solo hasta el 6.º grado, pero una persona muy inteligente y ya después, de mayor, con 70 y pico de años, le dio por escribir y escribía y escribía y escribía. Escribía de todo, escribía, como has dicho tú, le escribía cartas a Fidel Castro, le escribía cartas a los presidentes de México y Argentina, le escribía cartas a personas de los medios de comunicación, por ejemplo, le escribió una carta una vez, creo que a Daniel Soyer.

A lo mejor te hubiera escrito una carta a ti, no sé, pero… Entonces también escribía proclamas políticas, relatos autobiográficos, escribía poemas y lo que más escribía eran cartas a un hijo en Cuba que nunca había criado. Fue un hijo de una relación antes de que conociera y se casara con mi mamá. Y ese hijo se quedó en Cuba.

Era maestro rural en un pueblo de campo. Era maestro de secundaria, de lengua y literatura, y a él también le gustaba mucho escribir. Escribía cartas y poemas y otras cosas. Y los dos forjaron una relación muy, muy bella a través de esas cartas. Y yo conocí a ese hermano, Juan José, el hijo de mi papá, la primera vez que fui a Cuba en 1990, y nos hicimos muy buenos amigos, nos llevábamos muy bien, nos gustaba mucho leer y escribir, y todavía hasta el día de hoy, él falleció, pero todavía hasta el día de hoy tengo relaciones muy cercanas con su viuda y con sus dos hijos. Su hija está todavía en Cuba, en un pueblo pequeño donde acaban de estar cinco días sin electricidad por los apagones, y un hijo que acaba de mudarse para España hace tres meses. O sea que todavía tengo esas relaciones y me alegro mucho.

AMY GOODMAN: ¿Cuales son sus pensamientos y sentimientos como historiadora de su país, Cuba, que ha sido puesto en la diana por el país más poderoso de la tierra, Estados Unidos, durante tantas décadas, algo sin precedentes, con los intentos de derrocar a su Gobierno, las cientos de veces que intentaron matar al líder, Fidel Castro, y las sanciones no solo a las empresas estadounidenses, si se atrevían a hacer negocios en Cuba, sino también, a través del dominio que Estados Unidos ha tenido en el mundo, amenazando a otros países y otras corporaciones si se atrevían a hacer negocios allí. ¿Qué efecto ha tenido eso en su patria, en Cuba?

ADA FERRER: Sí, bueno, cuando yo escucho, por ejemplo, a Donald Trump decir que va a tomar a Cuba, que va a liberar a Cuba, que puede hacer francamente lo que le dé la gana con Cuba, a mí… me siento muy molesta, muy enfadada, porque bueno, soy cubana y he dedicado toda mi carrera a estudiar la historia de Cuba.

Y una parte importante de la historia de Cuba es la historia del imperialismo americano en Cuba. Esa historia yo la conozco y la he estudiado mucho, la he estudiado a fondo, y entonces cuando oigo a Trump hablar así lo que pienso es en la época de principios del siglo 20 y otros ejemplos.

Entonces me siento, como dije, muy enfadada, muy indignante… indignada, perdón, me siento muy indignada. Pero también yo soy una persona que he estado mucho en Cuba, empecé a ir en 1990, he ido 30 y pico de veces, todavía tengo muchas amistades en Cuba, familiares en Cuba y también pienso que un enfoque que mira solo a la culpa del Gobierno americano no es suficiente, porque los crímenes del Gobierno americano no implican quitar los quitarle los ojos o la mirada al comportamiento del Gobierno cubano, que ahora mismo no tiene, yo pienso, el interés del pueblo cubano como su prioridad.

NERMEEN SHAIKH: Y, profesora Ferrer, antes de terminar, como dijo, por supuesto, usted es historiadora. Los archivos son algo central en su trabajo, y en el libro hay un capítulo llamado “Mi Cuba”, en el que habla sobre el Archivo Nacional de Cuba como si, en cierto sentido, fuera su Cuba. Y creo que esa es una experiencia común de migración, en la que, de alguna manera, a través del trabajo que eligió, no por casualidad, ha mantenido esta especie de intimidad con este país que dejó cuando era una bebé.

ADA FERRER: Sí, bueno, una de las cosas sobre la cual escribo en el libro es mi primer viaje a Cuba, en 1990, y esos capítulos lo tituló “Mi Cuba”. Entonces, mi Cuba es la Cuba de mis padres, pero también es la Cuba mía. O sea, que yo me crié con una nostalgia, la nostalgia de mis padres sobre Cuba, el dolor de mis padres por las personas que dejaron atrás, el dolor de mis padres por haber tenido que dejar su país y reinventarse en un idioma que no conocían. Como personas que nunca en realidad llegaron a conocer a este país de fondo, porque no tuvieron esas oportunidades. Entonces, yo fui a Cuba por mis padres, pero por mí misma, porque quería entender a Cuba como algo también mío, y una de las maneras en que hice eso fue convertirme en historiadora.

He trabajado, investigado, en los archivos de Cuba, sobre todo en el Archivo Nacional de La Habana, en la Biblioteca Nacional y en algunos archivos provinciales, pero siento siempre el Archivo Nacional de Cuba como uno de mis hogares en Cuba. Cuando iba a Cuba iba a nuestra… a la casa que había sido nuestra. Bueno, no fue nuestra porque no éramos dueños de la casa, éramos inquilinos, alquilábamos la casa, pero ahí fue donde se quedó Poli, se quedó mi abuela, se quedó mi tía Ada, la niña. Entonces, cuando yo iba a Cuba iba siempre a la casa, que estaba atrás del Hospital Militar, a ver a mi tía, que era la única que vivía ahí cuando eso, y también al Archivo Nacional, donde descubrí la historia de Cuba y siempre me he sentido muy apegada a ella.

AMY GOODMAN: Ada Ferrer, muchas gracias por acompañarnos. Profesora de Historia en la Universidad de Princeton, su nuevo libro se titula “Keeper of My Kin: Memoir of an Immigrant Daughter” (Guardiana de mi estirpe: memorias de una hija inmigrante). Ferrer ganó el Premio Pulitzer por su libro, “Cuba: An American History” (Cuba: una historia estadounidense).

Para ver nuestra entrevista en inglés, pueden ir a democracynow.org. Soy Amy Goodman, con Nermeen Shaikh.

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