
A principios de septiembre, dos hombres deportados por Estados Unidos a Guinea Ecuatorial fueron detenidos y encarcelados por la policía local, aparentemente como represalia por haber denunciado las malas condiciones en las que se encontraban en el país centroafricano. El Gobierno de Trump deportó a Samson Birhane, originario de Eritrea, y Ahmed Soliman, un solicitante de asilo gay de Egipto, a pesar de que ambos tenían protecciones otorgadas por tribunales de inmigración de Estados Unidos.
El 11 de septiembre, las fuerzas policiales ingresaron al Hotel Bamy, en la ciudad de Malabo, donde se había confinado a más de dos docenas de personas deportadas desde Estados Unidos. Estas personas fueron enviadas a Guinea Ecuatorial, un país con el que no tienen ningún vínculo, como parte del opaco acuerdo de “terceros países” impulsado por el presidente Trump. Birhane y Soliman afirman que fueron detenidos y llevados a prisión por denunciar las condiciones inhumanas que sufre la gente deportada por Estados Unidos en el hotel y las amenazas que han recibido por parte de oficiales armadados. Las denuncias incluyen la denegación de atención médica y asistencia jurídica, así como maltratos que las personas deportadas describen como tortura psicológica.
“A partir de noviembre de 2025, […] Estados Unidos inició esta espantosa política de enviar a Guinea Ecuatorial a inmigrantes que no son de ese país; un país en el que, como Estados Unidos sabe muy bien, se comenten violaciones a los derechos humanos”, afirma el abogado de derechos humanos Tutu Alicante. “Los informes publicados por el Departamento de Estado de EE.UU. durante las últimas tres décadas plantean de manera constante que en Guinea Ecuatorial se recurre a la tortura, a la incomunicación de personas encarceladas y, a menudo, a las ejecuciones extrajudiciales de personas detenidas”.
Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman.
Amnistía Internacional está pidiendo la liberación de dos hombres deportados de Estados Unidos a Guinea Ecuatorial que fueron detenidos por la policía local y trasladados a una prisión a principios de septiembre. Samson Birhane, de Eritrea, y Ahmed Soliman, un solicitante de asilo gay originario de Egipto que vivía en Arizona cuando fue detenido por el ICE, fueron deportados por el Gobierno de Trump a pesar de que tribunales de inmigración en EE.UU. les habían otorgado protección.
El 11 de septiembre, la policía ingresó al Hotel Bamy en la ciudad de Malabo, en Guinea Ecuatorial, donde decenas de personas sin ningún vínculo con ese país han sido confinadas tras su deportación desde Estados Unidos como parte del opaco acuerdo con “terceros países”. Se cree que los dos hombres fueron detenidos y llevados a prisión por denunciar las condiciones inhumanas que sufren las personas deportadas de EE.UU. en el hotel y las amenazas de oficiales armados.
Pocos días antes de su arresto, un video obtenido por Reuters mostraba a guardias apuntando con sus armas a un grupo de deportados dentro del hotel, luego de que un hombre cubano le pidiera a un oficial que le devolviera su teléfono celular confiscado para poder comunicarse con su familia y su abogado.
Este es Ahmed Soliman, describiendo lo que sucedió ese día en un video grabado antes de su arresto, tras lo cual fue llevado a una prisión en Malabo.
AHMED SOLIMAN: Ayer por la mañana, uno de los detenidos, a quien le confiscaron el teléfono por unas dos semanas, bajó a hablar con los oficiales para intentar que llamaran al director a cargo del hotel, que también es el jefe de ellos. Como dije, no ha tenido su teléfono desde hace unas dos semanas. No ha podido hablar con sus seres queridos, su familia ni sus abogados, lo que a su vez constituye una violación de las leyes de derechos humanos. No somos delincuentes aquí. Merecemos derechos. Tenemos derechos y los conocemos.
Así que, después de unos 15 o 20 minutos de estar allí, rogándoles a estos oficiales que llamaran al director, ellos no le estaban dando importancia alguna a sus súplicas y solicitudes, y simplemente lo ignoraban, sin prestarle atención. Estaban mirando sus teléfonos y ni siquiera lo escuchaban. Fue entonces cuando nos llevaron al interior del hotel, donde me apuntaron con sus armas. Amartillaron sus armas, les quitaron el seguro y me apuntaron con ellas, diciéndome que me pusiera de rodillas con las manos en alto. Yo tuve que permanecer en esa posición durante unos 10 o 15 minutos, mientras había caos en el hotel.
Estábamos tratando de recuperar su teléfono. No estábamos siendo violentos. No estábamos causando disturbios ni protestando. Solo estábamos exigiendo nuestros derechos humanos. Conocemos nuestros derechos, eso es lo que merecemos y eso es lo que queremos. Eso es todo lo que pedimos desde que estamos aquí, y de alguna manera siguen violando repetidamente nuestros derechos.
AMY GOODMAN: Todo esto ocurre al tiempo que un tribunal federal de apelaciones rechazó el viernes 18 de septiembre la política de Trump de acelerar la deportación de inmigrantes a terceros países. Es posible que dicho fallo sea apelado ante la Corte Suprema. Desde que Trump volvió al poder, más de 25.000 inmigrantes han sido deportados a al menos 29 “terceros países” con los que no tienen ninguna conexión.
Para hablar más del tema, nos acompaña Tutu Alicante, abogado de derechos humanos de Guinea Ecuatorial y fundador y director de la organización EG Justice. Su último artículo para Just Security se titula “Estados Unidos los envió a las cámaras de tortura de una dictadura y luego miró hacia otro lado”.
Alicante nos acompaña desde Chapel Hill, Carolina del Norte. Curiosamente, en Guinea Ecuatorial el español es el idioma principal; es el único país de habla hispana en el África subsahariana. Bienvenido a Democracy Now!, Tutu Alicante. Hable primero de lo que ha ocurrido con los hombres que hemos descrito y, en general, de qué se trata este acuerdo entre Estados Unidos y Guinea Ecuatorial. ¿Cuántos migrantes han sido enviados allí?
AMY GOODMAN: Hable sobre el gobernante que lleva más tiempo en el poder en el mundo, el presidente de Guinea Ecuatorial.
TUTU ALICANTE: Perfecto. Pues, mira, en principio muchísimas gracias por esta oportunidad y esta conversación. Quiero comenzar exponiendo un poco la cronología, porque probablemente mucha gente no sabe cuánto tiempo llevamos con esta tragedia. A partir de noviembre del año pasado, 2025, el Gobierno de los Estados Unidos comenzó a enviar a Guinea Ecuatorial inmigrantes de otros países, terceros países, la mayoría de África, pero también de América Latina y de otros lugares, que no tenían ninguna conexión ni ningún nexo con Guinea Ecuatorial. Así es que hasta ahora hemos tenido por lo menos 66 inmigrantes, como digo, la mayoría de países como Congo, Camerún, Eritrea, Etiopía, Angola, pero también ciudadanos de Cuba, recientemente un ciudadano de Brasil y ciudadanos de Georgia.
¿Por qué los han enviado a Guinea Ecuatorial? Es una de las preguntas que nos hacemos todos, porque Estados Unidos conoce muy bien la historia y la trayectoria de violaciones sistemáticas de derechos humanos que suceden en Guinea Ecuatorial.
Guinea Ecuatorial tiene la peculiaridad de tener el presidente más longevo del mundo. Lleva desde 1979, el presidente Teodoro Bian. También tiene la peculiaridad, incluso en toda África, de ser el único país donde el padre es el presidente y el hijo es el vicepresidente. El hijo estuvo aquí en septiembre cuando firmó el acuerdo con los Estados Unidos a cambio de siete millones y medio de dólares para recibir inmigrantes.
Tengo que precisar que estos acuerdos, estos contratos entre países, son completamente confidenciales, de tal modo que ni nosotros, los abogados, ni incluso el Congreso de los Estados Unidos sabemos exactamente qué dice textualmente este acuerdo. Así es que 66 personas han llegado a Guinea Ecuatorial, de las cuales, en violación de las leyes internacionales, por lo menos la mitad han sido devueltas a sus países de origen.
Y eso que jueces de inmigración en Estados Unidos habían decidido ya, habían mandatado ya, que esta gente no podía ser mandada de vuelta a sus países, donde muy probablemente estarían expuestos a torturas o vejaciones por parte de sus Gobiernos. Esta es la situación que tenemos entre manos.
AMY GOODMAN: Háblenos de dónde se encuentran retenidos estos migrantes. ¿Qué sabe de lo que le ha ocurrido a este último grupo de migrantes que fueron enviados a Guinea Ecuatorial, su país natal?
TUTU ALICANTE: Teodoro Obiang, como dije al principio, lleva en el poder desde 1979, pero en realidad lleva en el Gobierno desde 1968, cuando su tío Macías ascendió al poder después de la independencia de España. Ascendió al poder el tío y en 11 años… y el sobrino, Teodoro Obiang, lo mató. Teodoro Obiang [en ese] entonces estaba dirigiendo el Ministerio de Defensa, lo mató al tío y desde entonces es presidente.
Es un Gobierno que, como digo, los Estados Unidos conocen perfectamente, porque consistentemente los informes del Departamento de Estado han documentado las violaciones sistemáticas, torturas, desapariciones forzosas y matanzas extrajudiciales que suceden en las prisiones de Guinea Ecuatorial. Es más, a principios de 2004, el senador de los Estados Unidos, Carl Levin, que entonces dirigía el Comité de Investigaciones, documentó cómo 700 millones de dólares que provenían del petróleo de Guinea Ecuatorial acabaron en el Riggs Bank, en Washington D.C. En el 2010 se documentó cómo el hijo del presidente, el actual vicepresidente, trajo miles y millones [sic] de dólares a los Estados Unidos cuando se compró una propiedad en Malibú por varios millones de dólares. Se compró toda la parafernalia de Michael Jackson, un montón de coches, etcétera.
Es un Gobierno que se conoce muy bien que tortura a la gente, de modo que enviar a gente a un Gobierno como el de Guinea Ecuatorial no es nada más que el tema de rendición extraordinaria que conocemos muy bien. No se puede enviar a una persona, sobre todo una persona inocente que ha venido a los Estados Unidos pidiendo asilo, escapándose de torturas, escapándose de esclavitud, como en el caso de un señor de Mauritania, [llegue] aquí y [se le envíe] a un país donde va a ser torturado.
AMY GOODMAN: Tutu Alicante, cuéntenos la historia de su vida y de cómo acabó en Chapel Hill, Carolina del Norte.
TUTU ALICANTE: Pues mira, yo me vine a los Estados Unidos en 1994. Yo soy de una isla que se llama Annobón. Annobón es parte de Guinea Ecuatorial y, a causa de un episodio muy grave en el que el Gobierno, desde Malabo, la capital, envió militares a la isla de donde yo soy y destruyeron casas, mataron a ciudadanos nuestros, encarcelaron y torturaron a gente, después de esto yo me vine a los Estados Unidos pensando en que quería ser periodista para escribir sobre la situación de mi país. Y de hecho, vine a Knoxville, Tennessee, a la Universidad de Tennessee en Knoxville, pero al llegar a los Estados Unidos me di cuenta de que lo que necesitaba mi país, más que nada, era un Estado de derecho, era el imperio de la ley. Así que abandoné la idea de hacerme periodista y me hice abogado. Y [ese] era también el momento en que las empresas estadounidenses de petróleo Exxon Mobil, Amerada Hess, Noble Energy y Marathon [Oil] se habían ido a Guinea Ecuatorial a explotar el petróleo y el gas.
Guinea Ecuatorial, antes del petróleo y gas, era uno de los países más pobres no solo de África, sino de todo el mundo, y a raíz de que esas empresas estadounidenses invirtiesen en dinero en Guinea para producir el petróleo, de la noche a la mañana, Guinea Ecuatorial se convirtió en el país con la renta per cápita, GDP per cápita, mucho más alta no solo de África, sino del mundo. Todo ese petróleo, para un país que entonces teníamos menos de un millón de habitantes, habría sido suficiente para cambiar la vida de todas las personas en Guinea Ecuatorial. Sin embargo, ese dinero sirvió para que la familia presidencial se convirtiera en una de las familias más ricas del mundo hoy por hoy. Y fue a raíz de toda esa injusticia, a raíz de ver que mi hermana chiquitina se iba a un hospital con un problema de embarazo y se moría en el hospital porque no había electricidad, no había médicos; que mi padre se murió en un hospital donde no había oxígeno, material para para diálisis; [cuando] me di cuenta que no, mi vida tenía que ser dedicada a buscar la justicia para la gente de mi país, a buscar que los derechos humanos, tantos económicos como derechos humanos civiles y políticos, se respetasen en mi país. Y es así como me hice abogado de derechos humanos y fundé la organización EG Justice, que desde entonces, desde 2018… no, desde 2008, perdón, llevamos trabajando en los temas de anticorrupción y temas de derechos humanos con respecto a Guinea Ecuatorial.
AMY GOODMAN: ¿Qué dice la gente ahora en Guinea Ecuatorial? ¿Entienden lo que está pasando con las personas que están siendo enviadas desde Estados Unidos a su país?
TUTU ALICANTE: Sí, la gente de Guinea, el pueblo guineano, está muy decepcionada con los Estados Unidos. Yo, cuando fundé EG Justice, era porque pensábamos que el Gobierno de los Estados Unidos, a través del Congreso, a través del Departamento de Estado, estaría interesado en promover esos valores que en Estados Unidos se mantienen como valores que, básicamente, definen esta sociedad. La justicia, “accountability”, la responsabilidad de nuestros líderes. Esos conceptos básicos. Y hemos visto un Estados Unidos que ha invertido en Guinea Ecuatorial y que ha primado sus intereses económicos —petróleo, gas— cuando la gente se está muriendo en las cárceles, cuando el Gobierno está reprimiendo a la gente. De modo que este nuevo episodio de inmigrantes siendo llevados a Guinea Ecuatorial y viendo cómo un criminal, Teodoro Nguema Obiang, el vicepresidente, cuyos bienes han sido confiscados aquí en los Estados Unidos, en Francia, en Suiza, en Brasil y en Sudáfrica; viendo cómo Estados Unidos hace todo lo posible para darle un visado a este señor para que se lo regrese a Estados Unidos para firmar este contrato, no te puedes imaginar la decepción que lleva el pueblo de Guinea Ecuatorial. Que [ha vivido] ya, ¿qué?, más de 50 años de dictadura, primero con Macías, ahora con Obiang. Es una decepción ver que Estados Unidos, [al] que antes se miraba como un bálsamo de esperanza, hoy por hoy está cooperando, está en connivencia con el Gobierno de Guinea Ecuatorial, reprimiendo derechos humanos de gente de otros países en nuestro país.
AMY GOODMAN: Tutu Alicante, gracias por estar en nuestro programa. Abogado especializado en derechos humanos de Guinea Ecuatorial y director ejecutivo de la organización EG Justice, quien nos habló desde Chapel Hill, Carolina del Norte. Para ver nuestra entrevista en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman. Muchas gracias por acompañarnos.







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