
Bob Hennelly, gerente general de la emisora WBAI Pacifica Radio, de la ciudad de Nueva York, transmitió en vivo durante los ataques del 11 de septiembre de 2001 y desde entonces viene cubriendo los acontecimientos vinculados al tema. Hennelly dice que las autoridades se apresuraron a reabrir la ciudad después del desastre a pesar de los riesgos que implicaban para la salud el aire y los escombros tóxicos esparcidos alrededor de la zona cero. “No había [plataformas de trabajo remoto como] Zoom en ese entonces”, señala Hennelly. “Se le ordenó a la gente regresar a sus oficinas en el Bajo Manhattan, lo que resultó ser una sentencia de muerte”.
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Transcripción
JUAN GONZÁLEZ: Quiero traer a Bob Hennelly a esta conversación. Bob, usted estuvo allí en la Zona Cero y ha estado informando sobre este asunto desde hace 25 años. Me pregunto si puede hablar de su experiencia personal, y también, ¿puede abordar este tema del alcalde Giuliani, que se ganó una reputación a nivel nacional tras los ataques del 11 de septiembre como “el alcalde de Estados Unidos”, aunque algunas de las principales decisiones que causaron tantas pérdidas de vidas fueron tomadas por él, incluyendo los radios que los bomberos estaban usando que eran inservibles y el centro de comando que Giuliani había ubicado en el World Trade Center y que, por lo tanto, fue destruido y no estaba disponible para facilitar la comunicación entre los bomberos y la policía?
BOB HENNELLY: Bueno, Juan, en primer lugar, muchas gracias por todo lo que usted hizo, y gracias por insistir y por estar en lo correcto desde el principio para que pudiéramos continuar con ese legado.
Le diré que cualquiera que realmente sepa algo sobre el Servicio Civil de la ciudad de Nueva York, y yo pasé muchos años en el periódico The Chief-Leader, que ha existido desde 1897, sabe que la candidatura presidencial del alcalde Giuliani terminó, en gran medida, por una caravana de autobuses que estaban llenos tanto de viudas de bomberos de Nueva York como de la gente más cercana a las 343 personas que dieron sus vidas ese día. Y posteriormente, 600 más fallecieron, tanto jubilados como en servicio activo. Hay una especie de doble realidad: los medios corporativos retratan a Giuliani como “el alcalde de Estados Unidos”, pero la verdad es que él ejerció un gobierno corrupto en ese entonces y lo que está haciendo ahora es corrupto.
Una de las cosas más trágicas, al mirar hacia atrás, y sé que queda poco tiempo… El Programa de Salud del World Trade Center es un programa maravilloso que está manteniendo viva a mucha gente y eso es fantástico. Pero la verdad es que…
AMY GOODMAN: Explique qué es ese programa, para una audiencia global.
BOB HENNELLY: Bueno, después del 11 de septiembre, la ciudad de Nueva York se opuso, bajo el mandato del alcalde Bloomberg, a que se reconociera que existía un riesgo para los trabajadores. Yo estaba trabajando en WNYC, y el alcalde Bloomberg habló en mi micrófono cuando James Zadroga falleció. Él era un detective de la policía de Nueva York que había trabajado en el vertedero de Fresh Kills. Hacia el final de su vida sufrió una discapacidad. Prácticamente había ido a morir en la casa de su padre en la costa de Nueva Jersey. Tras su muerte, el alcalde Bloomberg dijo: “La gente está buscando un héroe y a veces no existen. James Zadroga era un drogadicto”. Y yo no lo podía creer. Pero, afortunadamente, para la posteridad, y para los sobrevivientes y las personas que respondieron ese día, Joseph Zadroga, el padre de James Zadroga, se aseguró de que llevaran a su hijo a un médico forense en Nueva Jersey, que no estaba ligado a la política de la ciudad de Nueva York, y allí se descubrió que, en efecto, él… su cuerpo estaba completamente afectado por esa contaminación. Y el alcalde Bloomberg emitió una disculpa. Pero el daño había estado hecho durante años. La ciudad luchó contra eso por dos, tres o cuatro años.
Ahora bien, la forma en que el Programa de Salud del World Trade Center fue creado, bajo la Ley Zadroga, impulsado por Carolyn Maloney, la congresista, con el apoyo de Jerry Nadler —eventualmente habría un apoyo bipartidista—, tuvo muchos errores. Es defectuoso por naturaleza, porque hace que, como dijo mi antiguo mentor, el Dr. Joseph Fennelly, jefe de ética médica de la Sociedad Médica de Nueva Jersey, cuando compartí los detalles con él: “Una vez que tú, como profesional médico, reconoces un riesgo para la salud pública, no puedes crear una jerarquía de personas que, por llevar uniforme y trabajar en la zona de escombros, recibirán exámenes de detección anuales, mientras que a otras les dices: 'Ah, fuiste a la escuela secundaria allí o trabajaste allá, y no estás en la zona de escombros, avísame si tienes tos'”.
AMY GOODMAN: ¿Y, por supuesto, esa zona es…?
BOB HENNELLY: En realidad, los casi 65.000 metros cuadrados del World Trade Center. Entonces, lo que sucedió fue que se creó esta jerarquía entre los sobrevivientes, y eso incluye, por cierto, a varios miles de funcionarios públicos. En ese entonces no había Zoom, como bien sabe, Amy. Ambos estábamos trabajando. Se le ordenó a las personas que volvieran a sus escritorios en el Bajo Manhattan, lo cual resultó ser una sentencia de muerte. Y, posteriormente, la ciudad de Nueva York intentó socavar la calidad de la atención médica que recibían estos jubilados al traspasarla al programa Medicare Advantage.
Y dicen “nunca olvidaremos”, pero han estado olvidando cada día desde entonces. Incluso ahora, en cuanto a acuerdos salariales con los servicios de emergencia, hay días en los que no circulan cien ambulancias, el 25% de la flotilla, porque la ciudad de Nueva York, incluido el Gobierno actual, no les paga un salario digno a los paramédicos. Están pagando 18 dólares por hora. Te pagan más por palear nieve en la ciudad de Nueva York: 30 por hora. Entonces dicen “nunca olvidaremos”, pero han tenido amnesia desde entonces.
JUAN GONZÁLEZ: Y, Bob, en cuanto a la capacidad de los sindicatos de la ciudad de Nueva York para proteger a los trabajadores municipales, ¿qué ha sucedido al respecto?
BOB HENNELLY: Lo que sucedió fue que, durante la alcaldía de Bloomberg, hubo muchos contratos que no se concretaron. Así que él estaba realmente en contra de los sindicatos públicos. Y eso creó una situación en la que perdieron mucho terreno. Usted sabe todo esto. Fue una generación de pérdidas. Y luego, cuando llegó el alcalde De Blasio, él tuvo que resolver cien contratos en muy poco tiempo.
Y ahí fue donde surgió la idea: “Oh, escuchen, tenemos a estos jubilados que están recibiendo cobertura gratis con Medicare. Podríamos vendérsela a algo como Medicare… como Aetna, y podríamos obtener 600 millones de dólares”, según ellos “al año”. Así que traicionaron a los jubilados que habían mantenido en marcha a la ciudad de Nueva York, incluyendo varios miles de los cuales eran funcionarios públicos a quienes se les ordenó regresar a trabajar, que no eran personal de emergencia pero estaban lidiando, en algunos casos, con diagnósticos de cáncer terminal. Esa es la ciudad de Nueva York, la ciudad herida que este joven alcalde está gestionando en este momento.
AMY GOODMAN: Juan, tengo que terminar contigo, porque tus reportajes fueron tan cruciales, dado que estabas escribiendo columnas sobre la zona tóxica cuando todos los funcionarios decían que el aire estaba limpio y que se podía regresar a trabajar. The New York Daily News, para el cual escribías en ese entonces, terminaría ganando el Premio Pulitzer por sus informes. Pero tú, Juan, deberías haber sido quien ganara ese Premio Pulitzer, por tus continuas advertencias, arriesgando tu propio trabajo, sobre la zona tóxica en la Zona Cero. Juan, en este minuto que nos queda, ¿cuáles son tus comentarios finales sobre esta semana del aniversario número 25 de los ataques del 11 de septiembre?
JUAN GONZÁLEZ: Bueno, Amy, los premios y los reconocimientos en realidad no significan nada. Para mí, el fracaso se dio en cómo la información… en cómo todos los medios podían compartir la información vital a la sociedad en el momento en que más enfermedades pudieran haber sido prevenidas. Así que, en última instancia, lo veo como un fracaso de mi parte, un fracaso de la profesión del periodismo, especialmente de los medios corporativos, por no estar a la altura de las circunstancias cuando era necesario. Cualquiera puede mirar al pasado y decir: “Bueno, esto debió haberse hecho de esta manera o de otra”. Pero el problema es: cuando estamos ante una crisis, ¿cómo la abordamos? ¿Cómo se hace llegar información a la gente que puedan usar para protegerse? Y, desafortunadamente, en este caso, todos fallamos.
AMY GOODMAN: Juan, en este…
JUAN GONZÁLEZ: Y el resultado se ve con toda la gente que ha muerto desde entonces.
AMY GOODMAN: Juan, en este contexto, la gente puede juzgar por sí misma. Lean el libro de Juan González, “Efectos colaterales: las consecuencias ambientales del colapso del World Trade Center”. También quiero agradecerles a nuestros invitados, Bob Hennelly, Sara Nelson, así como a Lila Nordstrom de la escuela secundaria Stuyvesant y a Marianne Pizzitola. Soy Amy Goodman, con Juan González.






