
El jueves 21 de mayo, en el estado de Tennessee, se produjo un intento fallido de aplicarle la inyección letal al preso condenado a muerte Tony Carruthers, cuando funcionarios de la prisión no pudieron encontrarle una vena alternativa lo cual le provocó dolor y sufrimiento durante más de una hora. A raíz de esto, su ejecución fue suspendida por un año. El reportero de Nashville Steven Hale asistió a la ejecución y describe su confusión y la de otros testigos al escuchar los sonidos de lo que los abogados de Carruthers llaman “tortura”. Según el protocolo de inyección letal de Tennessee, los testigos solo pueden ver dentro de la cámara de ejecución una vez que el proceso de inyección ha comenzado.
Carruthers fue declarado culpable de triple homicidio en 1996. Se tuvo que representar a sí mismo en el juicio y hace mucho tiempo viene lidiando con problemas de salud mental. Siempre se ha declarado inocente pero, hasta el momento, los tribunales han rechazado sus solicitudes de realizar un análisis de la escena del crimen con técnicas disponibles en la actualidad, lo que podría llevar a su exoneración. Tras una moratoria de tres años establecida para revisar los protocolos de inyección letal, el año pasado se reanudaron las ejecuciones de la pena capital en el estado de Tennessee. Desde entonces, en el estado han sido ejecutadas tres personas, todas por inyección letal. Carruthers hubiera sido el cuarto.
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