
Temas
Nos acompaña ahora Franklin Humberto Coral Garrido, activista progresista en internet de Colombia conocido como Beto Coral. Coral vivía en Phoenix, Arizona, cuando agentes federales de inmigración de la Agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional lo arrestaron en su casa en junio tras criticar al candidato presidencial colombiano de extrema derecha y ahora presidente electo Abelardo de la Espriella.
En un memorando obtenido por The New York Times en junio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, escribió: “Coral Garrido ha utilizado su presencia en Estados Unidos para realizar actividades políticas en apoyo del gobierno de Petro”, y acusó a Coral de socavar los intereses de la política exterior de Estados Unidos en Colombia.
Desde el regreso de Trump al cargo, Rubio ha utilizado sus poderes como secretario de Estado para perseguir y deportar a inmigrantes, incluidos manifestantes estudiantiles como el avtivista palestino Mahmoud Khalil. Pero según The New York Times, este memorándum parece ser el primero en recomendar la deportación de un activista en relación con unas elecciones presidenciales en un país extranjero, en este caso Colombia.
Coral había llegado a Estados Unidos en 2015 con visa de turista y tenía una solicitud de asilo pendiente. Después de un mes en una cárcel de inmigración, Beto Coral retiró su solicitud de asilo y regresó voluntariamente a Colombia el 16 de julio. Coral nos acompaña desde Bogotá, Colombia.
Transcripción
AMY GOODMAN: Bienvenido a Democracy Now!, Beto Coral. ¿Puede hablar del día de su detención por parte de los agentes federales? ¿Dónde se encontraba usted? ¿Qué sucedió?
BETO CORAL: Gracias por la invitación. Me encontraba en Phoenix, Arizona, después de haber viajado a Miami. Estaba haciendo el mercado con mi hijo en un Walmart y cuando llegué al apartamento, como bien dijiste, no eran agentes del ICE, sino que eran agentes del HSI (Agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional). En un momento me muestran las armas y apenas ven al niño y a mi perro, Logan, ellos bajan las armas y me permiten entrar al apartamento a dejarlos y a llamar a mi exesposa, para que viniera en cuidado de mi perro y de mi niño. Me dejaron sacar los documentos y luego de ahí me sacaron y me esposaron dentro del vehículo. Nunca me mostraron una orden, nunca me mostraron un documento y nunca me leyeron los derechos.
AMY GOODMAN: Entonces usted estaba con su hijo. ¿Qué sucedió? ¿Qué sucedió después?
BETO CORAL: Me llevaron al Central Phoenix Detention y ahí no me dieron comida ni agua y, estando dentro de la celda blindada, un agente del HSI me pone sobre el video blindado el documento de Marco Rubio. Yo trato de leer y veo que dice “memorándum… Marco Rubio…” y quedo muy confundido porque no parecía una orden de detención. Yo llamo al periodista colombiano y expresidente de Univisión Noticias en Estados Unidos Daniel Coronel y le digo: “Ey, Daniel, acabo de ver un memorando de Marco Rubio, pero no lo leí”. Él es incrédulo, pero bueno, quedó demostrado que días después el New York Times reveló ese documento. Después fui transportado a Florence, Arizona, dónde fui golpeado, me cohibieron [sic] de agua, de alimento. Luego me movieron a El Paso, por tierra, a mí solo. Llegué a El Paso. Luego duré un día y medio. Me pusieron en una celda de aislamiento. Me llevaron en un avión por Omaha, Nebraska; Minneapolis, Minnesota; luego, a Alexandria, Luisiana; luego, en bus para Misisipi; y luego, de vuelta a Jena, en Luisiana. En todos los trayectos nunca me daban agua ni comida y siempre estuve esposado de pies, cintura y manos.
AMY GOODMAN: ¿Por cuánto tiempo estuvo en régimen de aislamiento? ¿20 días? ¿Puede describir las circunstancias?
BETO CORAL: Bueno, cuando llegué a la cárcel de El Paso, ellos me preguntaron si quería estar solo en la celda. Yo les dije que no, pero sin embargo había una anotación del ICE de que existía riesgo de mí mismo. Yo, la verdad, no entendía, porque nunca había dicho la palabra suicidio, yo tengo dos hijos, yo perdí a mi padre —mi padre fue el oficial de la policía que dirigió el operativo en el que murió Pablo Escobar, mi papá murió por los Estados Unidos de América, para evitar que las calles de Estados Unidos se llenaran de droga— y no iba a suicidarme. Luego que llegué a Jena, donde estuve más de 20 días, me pusieron esposas de pies, manos y cintura y me pusieron en una celda de aislamiento sin ninguna razón. Cuando estaba siendo el check-in en el transfer, en la cárcel, tenía un hilo o una cuerda alrededor del desodorante. No sé quién puso eso ahí, pero estoy completamente seguro de que la intención era hacerme daño para… quién sabe para qué, para hacerlo presentar como si fuese un suicidio. Yo denuncié eso, llamé a mi abogada, le conté y me pusieron en una celda de aislamiento. Fueron días bastante horribles. Me trataban súper mal. Era esposado de pies y manos para [ir] al baño, para el aseo, para las entrevistas con mis abogados; estaba esposado de pies y manos y realmente no entendía por qué.
AMY GOODMAN: Quisiera hablar de su padre. Estoy viendo un artículo del New York Times que dice: “Coral enfrentó riesgos en su país de origen debido al activismo político y fue amenazado después de investigar la muerte de su padre, un agente de policía que formó parte del operativo para capturar a Pablo Escobar, el notorio jefe del cártel de Medellín en la década de 1990. Beto Coral, háblenos de esto.
BETO CORAL: Sí, mi papá fue el oficial que dirigió y comandó el operativo en el que murió Pablo Escobar. Fue un héroe. Yo no lo considero así, yo creo que es un mártir de la guerra, porque realmente murió para absolutamente nada. No pasó nada después día ahí. El narcotráfico siguió. La muerte de mi papá fue en extrañas circunstancias. Desde niño, siempre me pregunté el porqué, y hay una diferencia clara entre preguntarse el porqué y el quién, porque cuando tú preguntas el porqué tú buscas justicia, pero cuando tú buscas el quién tú buscas venganza, y nunca busqué venganza; siempre busqué la verdad y la justicia. Solo pude encontrar la verdad, no pude encontrar justicia, pero, en mí, yo perdoné a los que asesinaron a mi papá. Me prometieron, exagentes de la DEA, que de Estados Unidos iba a recibir ayuda, pero no sabía cómo, simplemente me dijeron: “Solicita asilo político, que el Gobierno sabe quién eres tú, pero realmente nunca lo supieron. Yo nunca recibí ayuda, nunca la pedí. Jamás, jamás recibí ningún bono del Gobierno, nunca. Siempre pagué mis taxes en once años. Esperé mi entrevista de asilo, que no estaba con la corte, mi entrevista de asilo estaba con USCIS (Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos), porque mi asilo era afirmativo, no defensivo. Yo entré legalmente a los Estados Unidos, así me sostuve y nunca, nunca tuve [historial] criminal.
AMY GOODMAN: Beto Coral, a menudo se le describe como un activista colombiano a quien el ICE deportó, pero, técnicamente, al final, usted se fue voluntariamente. ¿Puede explicar la diferencia y por qué tomó esa decisión?
BETO CORAL: Bueno, ustedes ya conocen el memorando de Marco Rubio. Para mí es cínico y realmente increíble. Yo no puedo creer que el país de la libertad deporte a una persona por dar una opinión política, no de Estados Unidos, sino de su país de origen. Ese es el fin del asilo político: proteger la opinión política que tenga el solicitante sobre su país de origen. No existe ninguna ley, ni en Estados Unidos ni internacional, que le prohíba a la persona aspirante al asilo hablar sobre su país. ¿Nunca hablé sobre los Estados Unidos, no? A mí me detienen y no podían deportarme inmediatamente porque era un juez el que tenía que tomar esa decisión. Yo comprendí que Estados Unidos, con todo el respeto de los buenos americanos, que son el 99% del país, yo considero que Estados Unidos es el lugar más peligroso para los inmigrantes en todo el mundo. Por ende, renuncié a mi solicitud de asilo y solicité, de manera urgente, mi salida voluntaria de ese país.
AMY GOODMAN: ¿Teme por su vida en este momento? Usted ha sido muy crítico con el hombre que el presidente Trump respaldó, Abelardo de la Espriella, que se ha convertido en el presidente electo y pronto se convertirá en presidente. ¿Siente la necesidad de protegerse?
BETO CORAL: Sí, tengo mucho miedo. El señor Aberlardo de la Espriella, durante toda su vida, defendió a narcotraficantes, matones, asesinos y criminales. El problema no era que existieran abogados penalistas. Todo mi respeto para los que trabajan y defienden a criminales. Los criminales merecen que los defiendan. El problema son los abogados que terminan comportándose como criminales y eso es lo que es Aberlardo de la Espriella. Yo denuncié al señor Abelardo en la ciudad de Miami, en el sur de la Florida, por grabarme ilegalmente. En la Florida, recuerden que existe el doble consentimiento: una persona no puede grabar una conversación privada. También lo denuncié por extorsión, al tratar de chantajearme para que yo diera unas declaraciones. Yo lo denuncié, eso también está en el memorando, Marco Rubio dice que Beto Coral emprendió acciones judiciales en contra de un candidato en Colombia, negándome un derecho fundamental que ese al acceso a la justicia.
Claro que tengo miedo porque no puedo salir a la calle. He recibido distintas amenazas de muerte, pero más por mí es por mi hijo Juan Manuel, por la mamá de mi hijo, por mi mamá, por todos los que me rodean, porque todos han recibido amenazas de muerte, y este próximo siete de agosto asume como presidente de la República el señor Aberlardo de la Espriella. En estos momentos tengo protección del Gobierno, tengo a dos agentes armados que salen conmigo y me acompañan, sin ellos no puedo salir, entonces yo todavía me siento detenido, yo no puedo caminar en un parque, no puedo salir libremente a un restaurante, todo lo tengo que ordenar y que me lo traigan a la casa o salir en un carro blindado con esos agentes armados, que les agradezco al Gobierno y a ellos la protección.
AMY GOODMAN: Beto, quiero que veamos parte de un video suyo publicado en Instagram, en el que usted aparece a las afueras de un edificio de apartamentos lujosos en Miami, el Bristol Tower, donde el ahora presidente electo de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, poseía una propiedad. De la Espriella es un abogado y empresario que ha sido objeto de escrutinio sobre los orígenes de su fortuna y sus presuntos vínculos con clientes colombianos como Alex Saab, un adinerado apañador del expresidente venezolano Nicolás Maduro, quien actualmente se encuentra bajo custodia federal en una cárcel de Brooklyn en espera de juicio. Veamos el video de Beto Corral.
BETO CORAL: Este es el apartamento Bristol Tower aquí en la ciudad de Miami. Hace dos meses, el medio Al Punto, de Ricardo Malagón, reveló que este apartamento le pertenecía al señor Abelardo de la Espriella y fue vendido por una suma cuatro veces inferior a su valor real al activista de derechas, Luis Carlos Vélez. Luego, tras una investigación de Daniel Coronel y también de Cuestión Pública, se reveló que Abelardo de la Espriella obtuvo este apartamento después de que empresas vinculadas a Alex Saab realizaron giros por cerca de 370.000 dólares a cuentas relacionadas con él. Este apartamento fue adquirido con plata de los pobres de Venezuela y por eso estoy aquí en Miami, una ciudad que está llena de esas historias, fortunas, apartamentos de lujo y propiedades adquiridas por personas vinculadas directa o indirectamente al régimen venezolano.Y aun así, desde acá se la pasan criticando.
AMY GOODMAN: Beto Coral, ¿puede explicar sus críticas y también la denuncia penal que presentó contra el hombre que pronto será presidente de Colombia y que está respaldado por el presidente Trump?
BETO CORAL: El señor Abelardo de la Espriella, como dije anteriormente, es un señor que es millonario, pero está demostrado que todos sus negocios son un fracaso. Puso una venta de licores; fracasó; puso una venta de zapatos; fracasó; puso una venta de apartamentos; fracasó. Como abogado, también es un fracaso porque todos los clientes terminan condenados y se ha demostrado que inclusive roba a sus clientes, como también sucedió con David Murcia Guzmán, extraditado a Estados Unidos por estafa y por lavado de activos. Sabemos que se demostró que este señor se quedó con buena parte de ese dinero; también, Aberlardo de la Espriella fue abogado de Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro. Yo soy opositor al Gobierno de Nicolás Maduro, a lo que sucedió; yo soy opositor a lo que sucede en Nicaragua; yo soy enemigo de las dictaduras; no soy comunista, soy simplemente defensor de la paz y de la democracia. Denuncié al señor Aberlardo de la Espriella por grabar ilegalmente en el sur de la Florida porque la Florida es un estado de doble consentimiento; no puedes grabar y también por extorsión. El contexto era que yo tenía también una demanda que me instauró el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez por difamación. He sido perseguido por las altas esferas del poder político en Colombia, en el mismo país donde solicité asilo político. Previamente, en Estados Unidos, también había recibido amenazas de muerte y por esa razón fue que me moví de Miami hacia Phoenix, Arizona. En Phoenix me sentía bastante a salvo, me sentía bastante bien y bueno, por esa razón fue que denuncié a Aberlardo.
AMY GOODMAN: Álvaro Uribe, que es el expresidente de Colombia. Quiero darle las gracias por acompañarnos, pero antes de terminar, Beto Coral, ¿planea quedarse en Colombia luego de la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella?
BETO CORAL: Estoy seguro de que el Abelardo de la Espriella va a intentar, o su equipo, o sus simpatizantes, van a intentar hacerme daño a mí y a mi familia, por ende, estoy pensando: la decisión la toma mi familia. Yo sí quiero pelear, quiero luchar, quiero seguir hablando más fuerte, más duro, porque el miedo es como se alimenta el fascismo, así que entre más intenten silenciarnos, más duro tenemos que hablar.
AMY GOODMAN: Muchas gracias por estar con nosotros, Beto Coral, activista, analista político y creador de contenido digital colombiano. Regresó a Colombia después de ser arrestado y detenido por agentes migratorios. Su nombre completo es Franklin Humberto Coral Garrido. Para ver nuestra entrevista en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman. Gracias por acompañarnos.






