
El jueves 30 de abril, las fuerzas militares israelíes interceptaron a la misión humanitaria de la Flotilla Global Sumud en aguas internacionales y detuvieron a algunos de sus integrantes. Una de las activistas de la flotilla, Hannah Smith, nos comparte un relato de primera mano sobre el violento operativo: “Nos metieron en una prisión improvisada hecha con contenedores y alambre de púas. Muchas personas fueron sometidas a agresiones físicas”. Smith señala que el ejército israelí incautó más de un tercio de los 56 buques que transportaban ayuda con el fin de romper el bloqueo naval ejercido por Israel sobre Gaza y añade que algunos miembros de la flotilla tuvieron que ser rescatados de un bote al que las fuerzas israelíes “dejaron hundirse”.
Dos miembros de la flotilla, Saif Abukeshek, de España, y Thiago Ávila, de Brasil, están detenidos en una prisión israelí sin una acusación formal en su contra. También nos acompaña la activista palestina-estadounidense Rania Batrice, miembro del equipo de comunicaciones de la Flotilla Global Sumud, quien señala que “una de las tácticas favoritas del régimen israelí es intimidar a las personas para que guarden silencio y se sometan; amenazar a las personas. Y lo vienen haciendo hace décadas con impunidad”. Por su parte, la esposa de Abukeshek, Sally Issa, cuenta que su marido “comenzó una huelga de hambre y fue muy maltratado, tanto que todos los activistas del barco lo escucharon gritar”. Los Gobiernos de España y Brasil están exigiendo la liberación de sus ciudadanos y denuncian que sus detenciones fueron “de una ilegalidad flagrante”.
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