
En Arizona, las cuadrillas que están trabajando en la obra de ampliación del muro fronterizo del presidente Trump destruyeron parte de un sitio arqueológico indígena del desierto de Sonora, que se estima tiene al menos 1.000 años de antigüedad. Las fotos aéreas revelan que las excavadoras provocaron grandes daños a un grabado de 80 metros por 15 en la arena del desierto, conocido como intaglio, que tiene un significado especial para el pueblo Hia-Ced O’odham.
Lorraine Márquez Eiler, cofundadora de la Alianza Internacional del Desierto de Sonora y anciana del pueblo Hia-Ced O’odham, dice que los lugareños informaron tanto a las cuadrillas como a funcionarios de la Patrulla Fronteriza sobre la importancia de este yacimiento arqueológico.
“El jueves, a última hora de la tarde, estuvieron hablando sobre cómo proteger el área y se fueron a casa sintiendo todavía que estaban trabajando en conjunto. El viernes, por la razón que fuera, los contratistas destruyeron el área”, dice Márquez Eiler.
“Este muro atraviesa tierras ancestrales soberanas que existían mucho antes que la frontera entre Estados Unidos y México”, añade la congresista Adelita Grijalva, cuyo distrito incluye el área afectada. “El Gobierno federal está priorizando la rápida construcción de un muro innecesario sin hacer las consultas correspondientes a las comunidades indígenas”.
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