
En el marco del optimismo generado por la ola de victorias progresistas y socialistas democráticas en las primarias del Partido Demócrata en diferentes lugares de Estados Unidos, ponemos el foco en dos de las organizaciones responsables de esta reciente serie de campañas electorales exitosas: el movimiento Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA) y el comité de acción política progresista Justice Democrats.
Desde Claire Valdez y Darializa Ávila Chevalier en Nueva York hasta Melat Kiros en Colorado y Janeese Lewis George en Washington D.C., las grandes victorias de postulantes que se identifican como socialistas democráticos, así como de candidatos que contaron con el respaldo del DSA, muestran que “el socialismo está perdiendo su factor de miedo”. Hablamos con Ashik Siddique, copresidente del Comité Político Nacional del DSA, quien explica que el objetivo de la organización “es reorganizar la política estadounidense en torno a las pertenencias de clase, que es lo que la clase dominante viene haciendo desde siempre. Queremos transferir el poder del 1% a la clase trabajadora y reemplazar el capitalismo por el socialismo, lo que significa democratizar cada aspecto de nuestras vidas”.
Al brindar al progresismo fuentes de financiamiento alternativas a aquellas en las que tradicionalmente se apoyan las candidaturas hegemónicas del Partido Demócrata, como los grupos de incidencia a favor de Israel o las grandes empresas de tecnología, el DSA y Justice Democrats buscan hacer llegar al Congreso a verdaderos defensores de la clase trabajadora, a quienes el financiamiento corporativo no pueda comprar.
“Cuando entramos en este ciclo lo pensamos como un ciclo existencial”, afirma Alexandra Rojas, directora ejecutiva de Justice Democrats, organización que impulsó, entre otras, las candidaturas de Ávila Chevalier y Adam Hamawy en Nueva Jersey. “Tenemos al fascismo en la puerta y es un momento de 'ahora o nunca' para nuestro partido”.
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