
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el principal asesor de la Casa Blanca, Stephen Miller, están impulsando medidas represivas a nivel internacional contra las organizaciones de izquierda. El jueves 16 de julio, el Departamento de Estado organizó una cumbre “sobre el resurgimiento del terrorismo político”, en la que Miller calificó a la izquierda de “enemigos de la civilización” y describió las iniciativas adoptadas para “perturbar, identificar, desfinanciar, cortar el acceso a servicios bancarios, arrestar y judicializar a estos terroristas políticos que operan en nuestro país”. Rubio anunció que Estados Unidos planea designar a más organizaciones de izquierda como terroristas. El mismo día, el Departamento de Estado anunció nuevas restricciones de visa dirigidas a lo que denomina “miembros de la extrema izquierda terrorista y de otras organizaciones alineadas”.
“Están equiparando a las organizaciones políticas de Estados Unidos y del extranjero con grupos como Al Qaeda e ISIS”, señala el periodista independiente Ken Klippenstein, quien viene investigando la designación del activismo de izquierda como terrorismo por parte del Gobierno de Trump.
“Esta designación de organizaciones de izquierda como terroristas extranjeros con base en términos amplios como 'antifa' les permitirá perseguir a personas que no estén cometiendo actos de violencia pero sí se estén involucrando en la actividad política”, añade el exagente especial del FBI Mike German.
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