
Yemen corre el riesgo de volver a caer en una guerra sin cuartel a medida que las fuerzas hutíes y Arabia Saudita intercambian nuevos ataques, en medio de una lucha por el control del estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo clave a través del cual pasa gran parte del petróleo saudí en su camino hacia los mercados mundiales. Los rebeldes hutíes, una fuerza aliada de Irán también conocida como Ansarallah, le han arrebatado al Gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí el control de toda la costa del mar Rojo de Yemen. Según la ONU, esta última escalada del conflicto ha desplazado a 86.000 personas en Yemen, en momentos que la guerra de Estados Unidos contra Irán sigue devastando a Medio Oriente y elevando los precios del petróleo en todo el mundo.
“Lo que sucede en este momento es, básicamente, que se rompió el alto el fuego entre Ansarallah […] y Arabia Saudí”, explica la profesora adjunta yemení-estadounidense Shireen Al-Adeimi, de la Universidad Estatal de Michigan. “Este alto el fuego estaba en vigor desde 2022, pero no había puesto fin a la guerra en Yemen”.
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