
El 2 de septiembre de 2025, hace justo un año, Estados Unidos bombardeó un pequeño bote en el mar Caribe y mató a nueve personas a bordo. Según se informa, dos sobrevivientes se aferraron durante 45 minutos a los restos de la embarcación y agitaron las manos pidiendo auxilio, hasta que un segundo ataque “consecutivo” los mató también. El presidente Trump publicó en redes sociales un video del primer ataque, anunciando que once terroristas habían muerto en un operativo militar llamado “Operación Lanza del Sur”. El segundo video, que muestra la muerte de los dos sobrevivientes, nunca ha sido publicado. Los bombardeos han continuado durante todo el año, con casi 70 ataques distintos en los que murieron al menos 227 personas. El Pentágono ha dicho a menudo que los barcos que bombardea trafican drogas.
El programa de Fault Lines, del medio Al Jazeera, acaba de publicar un nuevo documental en el que su equipo de investigación viaja a Santa Lucía y Colombia para hablar con dos familias que creen que sus seres queridos, ambos pescadores, murieron en el mar a causa de los ataques aéreos estadounidenses. “Hablan de esto como si fuera una guerra y describen a estas personas como combatientes enemigos que atacan a Estados Unidos”, plantea Josh Rushing, quien trabajó en el documental como corresponsal senior de Fault Lines. En realidad, “no está claro si el Gobierno de Estados Unidos realmente sabe a quién está matando […] En ninguno de los ataques se mencionó ningún nombre en concreto”.
“Hemos tenido la 'guerra contra las drogas' y la 'guerra contra el terrorismo'. Esto parece combinar lo peor de ambas”, dice Rushing.
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