En África mueren millones por el bloqueo a la importación de genéricos contra el SIDA

Original en Español23 de enero de 2013
Fireintheblood

El nuevo documental “Fire in the Blood” (Fuego en la sangre) examina cómo millones de personas han muerto de SIDA porque las grandes compañías farmacéuticas y Estados Unidos se niegan a permitir que los países en vías de desarrollo importen medicamentos genéricos que salvan vidas.

El problema continúa en la actualidad porque la Organización Mundial del Comercio sigue bloqueando la importación de medicamentos genéricos en muchos países, en virtud de un acuerdo comercial conocido como Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC). Nos acompañan el cineasta Dylan Mohan Gray, el médico ugandés Peter Mugyenyi que fue arrestado por tratar de importar medicamentos genéricos y es considerado uno de los especialistas e investigadores más importantes del mundo en el campo de la lucha contra el VIH / SIDA.

Centramos nuestra atención ahora sobre una nueva película acerca de lo que algunos han descrito como el crimen del siglo. El nuevo documental, Fuego en la Sangre, investiga la forma en que las compañías farmacéuticas, incluyendo a Pfizer y GlaxoSmithKline, en connivencia con Estados Unidos, impidieron que decenas de millones de personas en los países en vías de desarrollo recibieran medicinas genéricas contra el SIDA a bajo coste. El resultado fueron millones de muertes. He aquí un fragmento del trailer de “Fuego en la Sangre”. Según los informes, más de dos millones de personas murieron solo ese año. Estaban tomando el pelo a África entera. A la gente de los países ricos les parece bien decir que las cosas deberían ser así. Ellos no tienen que vivir en esos pueblecitos viendo a la gente morir como moscas. ¿Dónde están las medicinas? Están donde no hay enfermedad. “Si te enfrentas a los monopolios de patentes, nosotros nos aseguramos de que mueras” Mientras las medicinas no estén disponibles para todo el mundo, él no las va a tomar. Era una especie de crisis de humanidad. Por un momento, la gente perdía su condición “humana”. Este era un fragmento de Fuego en la Sangre, la película que muestra como las grandes farmacéuticas negaron la ruptura de sus patentes a muchos países, impidiendo la importación de medicamentos genéricos contra el SIDA, mucho más baratos. El problema aún persiste, mientras la Organización Mundial del Comercio sigue bloqueando la importación de genéricos en muchos países por un acuerdo comercial conocido como el Acuerdo TRIPS. Fuego en la Sangre se acaba de estrenar en Norteamérica aquí, en el Festival de Cine de Sundance. Tenemos con nosotros a dos invitados: Dylan Mohan Gray, de Mumbai, India, director de Fuego en la Sangre y el Doctor Peter Mugyenyi, de Uganda, especialista en SIDA, que aparece en la película, es reconocido como uno de los más prominentes especialistas e investigadores en el campo del SIDA y el VIH. El Doctor Mguyenyi jugó un papel esencial en la fundación del Centro Ugandés de Investigación Clínica, autor también de un nuevo libro llamado Genocidio por Negación: Como el Negocio del SIDA y el VIH Mató a Millones. Bienvenidos ambos a Democracy Now! Comencemos contigo, Dylan: ¿por qué hiciste esta película? Sinceramente, creo que el argumento me llegó un poco por accidente. Estaba trabajando en una película en Sri Lanka en 2004 y tenía un día libre. Dio la casualidad de que leí un artículo en The Economist, entre otras cosas, que… suscitó mi interés, porque trataba sobre uno de los personajes de la película, el Doctor Yusuf Hamied, que es un fabricante indio de medicamentos genéricos, y hablaba sobre como proveía a África de antiretrovirales más económicos. Claro, me interesó saber lo que pasaba tras el telón en esta historia. Parecía evidente que, bueno, a mi modo de ver, se estaba haciendo algo muy bueno, pero que estaba mal enfocado, lo que me provocó a atacarle, aunque no sabía bien por qué. Entonces, me interesé en el tema. Claro, no mucho más tarde, tuve la ocasión de conocer al Doctor Hamied. Fue a través de él como conocí a otra serie de personas que participaron más tarde en la película. Luego también estaba inmerso en el mundo académico y, bueno, ya sabes, el historiador que llevo dentro se sorprendió y escandalizó del hecho de que A, no poder saber más sobre la historia, y B, que se había escrito tan poco sobre ello, ya que no hubiera documentación fehaciente de los hechos… claro, algo que había matado a 10, 12 millones de personas, y que parecía haber ocurrido sin que nadie se hiciera eco de ello. Así que, bueno, la urgencia de hacer esta película, ante todo, era crear un documento, un recordatorio y una crónica de los acontecimientos. Y, como dices, yo también considero que este es el crimen del siglo. El Doctor Mugyenyi aparece en la película. Es un honor tenerle aquí con nosotros,–Gracias–antes de que vuelva a Uganda, donde estuvo en la cárcel, detenido por intentar traer medicamentos genéricos a Uganda, para conseguir esas medicinas a un precio más barato. Explíquenos lo que hizo el Doctor Hamied, o más bien, como Cipla, o la directiva de esta farmacéutica, desafió al resto del mundo al decir que podrían reducir los precios de las medicinas para el SIDA, por ejemplo, ¿Cual era la cantidad a pagar por el coctel triple, antes y después de Hamied? Bueno, existía esta falacia a nivel mundial, se decía que las medicinas contra el SIDA eran muy caras de fabricar. La segunda mentira era que los africanos no podríamos usar estas medicinas, que era imposible usarlas, dadas las circunstancias en África. El Doctor Hamied levantó este farol que se daban quienes propagaban estas informaciones falsas que tantas vidas humanas costaron.–¿en qué manera?–Bueno, directamente publicando que no es cierto que esas medicinas se puedan fabricar solo con esos costes tan exagerados. Demostró que se podría, lo mostró, fabricar a un precio relativamente modesto, lo que podría salvar millones de vidas, precisamente por esos precios bajos. Así que era el problema de costes y acceso, donde llegó y actuó Hamied. ¿Entonces, antes de que llegara, las farmacéuticas cobraban unos 15.000 dólares al año por paciente para suministrar el triple cóctel, y él redujo esta cifra a menos de un dólar diario? ¿De 15.000 a 350 dólares anuales? Si, y causó un efecto increíble. Por primera vez, millones de personas que morían en África dejaron de hacerlo, porque al fin había acceso a estas medicinas salvavidas. ¿Por qué acabo usted en la cárcel en Uganda?–Bueno, eso fue… Me detuvieron, pero fui rescatado, porque el gobierno ugandés estaba preocupado por la inmensa cantidad de ciudadanos que estaban muriendo. Así que se llevó a cabo una reunión de emergencia gracias a la cual pude salir. Se hizo ante los ministros del gobierno y en esa reunión, dejé claro y reiteré, diciéndoles: “Miren ustedes, sus familias mueren de SIDA. Sus ciudadanos también. Soy un médico que trabaja precisamente el tema el SIDA y me encuentro que se me están quitando las herramientas para salvar a mis pacientes. Todo lo que he hecho es importar medicinas más baratas, para aumentar el acceso. Estas medicinas están en el aeropuerto. Están en sus manos. Pueden bloquear su entrada, pero en lo que a mi me concierne, yo he hecho mi trabajo trayendo a Uganda medicinas que salvan vidas”. Creo que lo entendieron. Probablemente todos tenían amigos o familiares sufriendo el SIDA, incluso habrán conocido a alguien que murió por esa causa. Así que, así fue… no fue muy difícil convencerles que esta acción era necesaria, y que yo tenía que dar la cara y salvar vidas con estas medicinas, en lugar de perder el tiempo en la cárcel. Otro de los héroes en la lucha para traer estas medicinas vitales para los pacientes de SIDA es Zackie Achmat, de la Campaña de Acción para el Tratamiento en Suráfica. En 1999, Achmat, que es seropositivo, inició una huelga de tratamiento en solidaridad con quienes no pueden costearse la medicación. Aparece en Fuego y Sangre. Si mis hermanas, hermanos o primos tuvieran VIH o SIDA y necesitaran tratamiento, no podrían haberlo conseguido. Y yo crecí en una casa donde tu madre te diría “si todos los niños no pueden tomar chocolate, no lo toma ninguno”. Entonces, Zackie Achmat se decidió y anunció que haría un boicot a los antiretrovirales hasta que el gobierno sudafricano los haga accesibles a todo el mundo. Dylan Mohan Gray, cuéntanos sobre la importancia de Zackie Achmat y qué… como es todo el problema con las patentes y estas empresas estadounidenses. Bueno, Zackie Achmat, como has dicho, es uno de los grandes héroes de esta historia, y creo que el boicot que llevó a cabo, con una determinación muy similar a la de Gandhi, ahí creo que tomo una acción muy bien sopesada. Y, como dice en la película, bueno, creció en una familia donde su madre decía que si no había chocolate para un niño no lo había para ninguno. Esa es una forma simplificada de verlo, pero creo que eso es algo con lo que todos nos podemos identificar. Se crió, bueno, luchando contra el apartheid en Sudáfrica, con un sentido muy fuerte de la solidaridad con el prójimo. Y, bueno, él podría tener muy fácil acceso a los medicamentos, por ser un activista conocido internacionalmente, pero dijo “No, no lo voy a hacer”, pese a que esa decisión le llevó muy cerca de la muerte. Y creo, sabes, que tuvo un impacto importantísimo a la hora de despertar conciencias en la gente, sobre todo en el mundo occidental, acerca de la situación en el África subsahariana. Así que, por decirlo de alguna manera, se ganó esa apuesta.–¿Podrías repetir esto último?–Digo que se ganó esa apuesta. Creo que esa apuesta que hizo, quiero decir, que se jugó la vida, pero de alguna manera mereció la pena, por el impacto que generó, sabes, tuvo una repercusión a nivel mundial y despertó a mucha gente acerca de la situación del acceso a las medicinas en África.–Explica cómo funcionan las patentes.–Una patente es un monopolio garantizado por el gobierno o una garantía de exclusividad que se da a las empresas, normalmente, o a individuos, con la idea de que al dar un periodo de exclusividad, se incentive la inversión. Así, lo que pasa habitualmente con las farmacéuticas es que compran tecnología de otros, ya sea de universidades o pequeñas empresas de biotecnología, u otras organizaciones de innovación, y luego comercializan esos productos. Precisamente por tener ese monopolio durante un periodo de tiempo, normalmente un mínimo de 20 años, ellos controlan el precio a la cantidad que quieran. En la película vemos, por ejemplo, al vicepresidente de Pfizer, que dice muy claramente que la idea es maximizar los beneficios. No tiene nada que ver con los costes de investigación y desarrollo.–Doctor Mugyenyi, ¿cuál es el siguiente paso? Bueno, lo que tiene que ocurrir es que nos demos cuenta que hay una situación injusta y falta de ética en lo que concierne a este acuerdo TRIPS, y que muchas vidas, millones de ellas, están en riesgo a no ser que dicho acuerdo y el tema de las patentes sean tratados seriamente, no para perjudicar a sus negocios, sino para asegurarnos de que no se hace daño a los pacientes y que esto derive en un baño de sangre, que es lo que hemos visto en el caso del VIH y el SIDA. Quiero darles las gracias a ambos por estar con nosotros: Doctor Peter Mugyenyi desde Uganda y Dylan Mohan Gray, director de la nueva película que acaba de estrenarse aquí en el Festival de Cine de Sundance, Fuego en la Sangre. 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