
El jueves 18 de diciembre, el Gobierno de Trump anunció nuevas medidas contra hospitales y médicos que brindan atención de salud a jóvenes trans. Según las nuevas reglas, reveladas por el Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el director de los programas Medicaid y Medicare, el Dr. Mehmet Oz, el Gobierno despojará del financiamiento federal a cualquier hospital que brinde atención pediátrica de afirmación de género. El día anterior al anuncio de estas nuevas disposiciones, la Cámara de Representantes de Estados Unidos había aprobado, por un estrecho margen, un proyecto de ley que apunta a criminalizar los tratamientos de afirmación de género para cualquier persona transgénero menor de 18 años y someter a quienes brinden este tipo de atención a fuertes multas y penas de prisión.
“Esto no tiene que ver con ninguna preocupación sobre la evidencia científica, ni sobre la situación de las familias y sus derechos”, señala Chase Strangio, codirector del Proyecto sobre HIV y personas LGBTQ de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles. “Esto pone a los hospitales en una situación imposible y es simplemente un ejemplo más de cómo este Gobierno socava y amenaza nuestra salud y bienestar”.
También hablamos con el Dr. Jeffrey Birnbaum, pediatra y especialista en adolescencia, quien trabaja con jóvenes transgénero en la ciudad de Nueva York. El Dr. Birnbaum cuenta que las familias con las que trabaja están “aterrorizadas en este momento” y asegura que continuará con su trabajo. “Me niego a dejar de brindar esta atención, aun sabiendo que podría enfrentar diez años de prisión y un juicio por delitos graves. Estoy dispuesto a atravesar algo así, si es necesario”.
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