Las fuerzas armadas israelíes han convocado a decenas de miles de reservistas luego de que el gabinete de seguridad de Israel respaldara por unanimidad los planes para ampliar la ofensiva contra Gaza, donde Israel ya ha matado a al menos 52.000 palestinos en los últimos 18 meses, aunque se estima que esa cifra es en realidad mucho mayor. Desde que rompió el alto el fuego, a mediados de marzo, Israel ha matado a más de 2.400 palestinos. Un funcionario israelí le dijo a la cadena de noticias CNN que el nuevo plan para Gaza implica “la conquista del territorio y la permanencia allí”.
Esto se produce al tiempo que el devastador bloqueo impuesto por Israel, que impide el ingreso de ayuda humanitaria y alimentos al enclave palestino, ha ingresado en su tercer mes. Las autoridades sanitarias de Gaza afirman que al menos 57 palestinos ya han muerto de inanición. Según Unicef, en lo que va de 2025, más de 9.000 menores han sido hospitalizados en Gaza para recibir tratamiento por desnutrición aguda.
Organizaciones de ayuda humanitaria han criticado duramente una nueva propuesta israelí para tomar el control de la distribución de ayuda humanitaria y poner a cargo a contratistas de seguridad estadounidenses. Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados, afirmó al respecto: “Quieren manipular y militarizar toda la ayuda a la población civil, obligándonos a entregar los suministros a través de centros diseñados por el Ejército israelí”.
Mientras tanto, durante el fin de semana, Israel continuó lanzando ataques en diversas partes de la Franja de Gaza. Un bombardeo en Jan Yunis mató a los recién casados Alaa Abu Al-’Anin y Hala Zorob un día después de su boda. Las personas sobrevivientes denunciaron este ataque israelí.
Jehad Sarhan: “Ojalá mi voz pudiera llegar a todo el mundo para que se sepa que estamos siendo oprimidos. Nuestros niños están muriendo de hambre todos los días. Los están haciendo pedazos frente a nuestros ojos y no podemos hacer nada”.
En otras noticias sobre Gaza, uno de los papamóviles del papa Francisco está siendo convertido en una unidad sanitaria móvil para los niños y niñas del enclave palestino. Antes de su muerte, el papa Francisco le había dado su bendición a esta iniciativa.






