
Después de varios meses de tensión creciente, el martes 3 de febrero el presidente colombiano, Gustavo Petro, se reunió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, en un encuentro a puertas cerradas que duró aproximadamente dos horas. Desde el regreso de Trump a la presidencia en 2025, ambos líderes han intercambiado amenazas e insultos. Petro ha criticado duramente los bombardeos estadounidenses de embarcaciones en el Caribe y sus amenazas a la soberanía de los países de América Latina. Después de su reunión, los dos adoptaron un tono mucho más conciliador y Petro compartió una foto de ambos estrechándose la mano junto con una nota manuscrita de Trump en la que se refiere al encuentro como “un honor” y dice “Amo Colombia”.
Desde Bogotá nos acompaña la senadora colombiana Clara López Obregón, quien plantea que la reunión de la Casa Blanca fue un importante “reposicionamiento” de la relación y advierte que la región necesita responder de manera más coordinada a la “coerción” de Estados Unidos. No hemos podido desarrollar como continente o como subcontinente una organización o una capacidad de acción colectiva, lo que nos lleva a reunirnos y a negociar individualmente en una situación de debilidad relativa con los Estados Unidos”, dice López Obregón.
Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y Trump se reunieron a puerta cerrada el martes en la Casa Blanca durante aproximadamente dos horas. Esta es la primera vez que ambos mandatarios se reúnen en persona tras meses de acalorados intercambios sobre los bombardeos de Estados Unidos contra embarcaciones civiles en el Caribe y el océano Pacífico. La reunión se produjo un mes después de que Estados Unidos atacara a Venezuela y se llevara por la fuerza al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa. Petro ha instado a que Maduro sea liberado y regrese a Venezuela.
Después de la reunión, Petro compartió en redes sociales una foto con una nota que Trump aparentemente escribió a mano que decía: “Gustavo, es un gran honor, amo a Colombia”, y una foto de ambos líderes estrechándose la mano y sonriendo. Trump adoptó un tono radicalmente diferente después de haber insultado a Petro y de haberlo acusado falsamente de ser un narcotraficante, así como de amenazar a Colombia con una acción militar. Estas fueron las palabras expresadas el martes por Petro después de su reunión con Trump.
PRESIDENTE GUSTAVO PETRO: “Sí le dije que es entre libres, y uno no puede actuar bajo chantajes: 'Haz esto, si no pasa esto'. Nosotros decimos: 'Ni por el chiras'. No actuamos bajo chantajes. Y las fotos, creo, y el ambiente de la reunión, creo, demuestran una reunión entre tú y tú, entre iguales que piensan diferente, sí, con poderes diferentes, obviamente, pero capaces de encontrar caminos comunes. Punto. No personales. Ni él me habló de sus negocios, ni yo de los míos, que no tengo”.
AMY GOODMAN: Y esto dijo el presidente Trump en el Despacho Oval respondiendo preguntas sobre su reunión con Petro.
PERIODISTA: Señor presidente, ¿cómo fue su reunión de hoy con Gustavo Petro? ¿Han llegado a algún acuerdo sobre la lucha contra el narcotráfico?
PRESIDENTE DONALD TRUMP: Sí, lo hicimos. Trabajamos en ello y nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos precisamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto y nos llevamos muy bien. Estamos trabajando en ello. También estamos trabajando en otras cosas, incluidas las sanciones, y tuvimos una reunión muy buena.
AMY GOODMAN: El presidente Petro viajó a Washington D.C. con una visa especial, después de que el Gobierno de Estados Unidos revocara en septiembre su visado debido a que el mandatario colombiano participó en una manifestación a favor del pueblo palestino que se llevó a cabo frente a la ONU en Nueva York e instó a los soldados estadounidenses a desobedecer las órdenes de Trump. En octubre, el Gobierno de Trump también emitió sanciones contra Petro y su familia.
Para ahondar en el tema, vamos a Bogotá, Colombia, desde donde nos acompaña la senadora colombiana Clara López Obregón, quien es candidata presidencial en las próximas elecciones de mayo. López fue alcaldesa encargada de Bogotá en 2011 y ministra de Trabajo entre 2016 y 2017.
Bienvenida a Democracy Now!, senadora. ¿Puede empezar hablando de lo que entiende ocurrió el martes en el Despacho Oval? Fue una reunión a puerta cerrada. Previamente, el presidente Trump atacó ferozmente a Petro, y, antes de la reunión, Petro exigió la liberación y el regreso del presidente venezolano Maduro, pero después todo fue muy cordial. Casi pensamos que era una repetición de la reunión del presidente Trump con el alcalde de Nueva York, Zoran Mamdani.
CLARA LÓPEZ: Bueno, yo pienso que lo sucedido al interior, que no lo conocemos, tiene mucho que ver con la asimetría de la relación entre Estados Unidos y todo el continente de América Latina, que desafortunadamente ha permanecido disperso. No hemos podido desarrollar como continente o como subcontinente una organización o una capacidad de acción colectiva, lo que nos lleva a reunirnos y a negociar individualmente en una situación de debilidad relativa con los Estados Unidos, ahora que nos ha reeditado la Doctrina Monroe, ya no como un instrumento ideológico, sino como una herramienta sistemática de tratar a cada país con coerción, con sanciones, con intervenciones militares como la que hemos visto en Venezuela y el secuestro del presidente Maduro, para sacar ventajas y para mantener alineado a cada uno de los países. Pero pienso que el discurso del presidente Petro debió sorprender al presidente Trump, porque buscó un común denominador, el de la libertad. Y desde ese común denominador, lo que hizo Petro fue recomponer esa debilidad relativa buscando un común lenguaje para tratar temas muy conflictivos como el de la energía, como el de la migración, como el de las sanciones, el cambio climático, que son temas que desde luego los separan, pero, que convertir un común denominador de lenguaje de principio universal debió de generar condiciones de un diálogo que de otras maneras habría sido muy conflictivo y muy difícil.
AMY GOODMAN: ¿Puede hablar sobre a qué se refiere cuando menciona la Doctrina Monroe, que el propio Trump ahora llama la “Doctrina Donroe”, y qué implica esto para América Latina, incluso más allá de Colombia?
CLARA LÓPEZ: Bueno, la realidad es que la doctrina Monroe, del año 1824, siempre se ha utilizado no como un mecanismo para defender a las nuevas repúblicas de esa época cuando reclamaron su independencia frente a España, sino como un mecanismo de mantenerlas bajo el control y el dominio de la política y del interés nacional de los Estados Unidos. Habíamos pasado durante una etapa larga bajo ese dominio, pero llegaron las épocas modernas, con Franklin Delano Roosevelt, después con Kennedy, que aportaron más una idea del buen vecino. Entonces nos hemos movido entre la intervención militar y la coerción y la zanahoria del buen vecino, de la colaboración y de la cooperación. Estábamos en un espacio de cooperación en temas muy conflictivos como el narcotráfico, como la migración, cuando se generó una expedición en Estados Unidos de la nueva política de seguridad nacional, que es el corolario de Trump, de la Doctrina Monroe, que la convierte en una herramienta de intervención país por país, según lo que requiera Estados Unidos, según el alineamiento de cada país con Estados Unidos. Así, a Milei en Argentina le presta 40 o 400 millones de dólares, en cambio a Venezuela la invade y le secuestra su presidente. Es una manera estratégica de tratar de mantener el dominio y la hegemonía mundial que ha venido perdiendo con el ascenso de China, de Rusia, de la India, de la globalización que le salió de una manera distinta a la esperada porque convirtió un mundo con hegemonía de Estados Unidos en un mundo multipolar que hoy le da alternativas a países como Colombia y a América Latina como continente, para establecer una nueva relación. Entonces estamos en esa parte de la crisis, que lo viejo no ha terminado de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer.
AMY GOODMAN: Hay quienes dicen que el ataque a Venezuela, incluso los ataques verbales contra Colombia, y también los bombardeos de embarcaciones en el Pacífico y el Caribe, en los que murieron más de 100 personas de Colombia, Venezuela, Trinidad y Tobago, sin que se presentara evidencia alguna de que, de hecho, eran traficantes de drogas… algunos dicen que el objetivo en realidad es derrocar al Gobierno cubano. El presidente Trump impuso sanciones contra cualquier país que proporcione petróleo a Cuba y Estados Unidos ahora controla el petróleo de Venezuela; Vimos a Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, primero diciendo que dejarían de enviar petróleo a Cuba, pero luego dijo que había sido malinterpretada y que proporcionará petróleo a Cuba como ayuda humanitaria. Hable de la idea de Cuba como el objetivo principal, si lo considera cierto.
CLARA LÓPEZ: Bueno, yo pienso que Cuba desde luego ha sido un tema central de la política interna de Estados Unidos, porque Florida y los dirigentes cubanos que se asentaron allá en Estados Unidos han adquirido una preeminencia muy importante en la política norteamericana, con Marco Rubio, el secretario de Estado y otros dirigentes, senadores, etcétera, que se les ha convertido en un punto de honor. Pero creo que Cuba no es solamente el objetivo, es toda América Latina, el petróleo de Venezuela, las tierras raras de Bolivia, de Chile, de Argentina, y desde luego la necesidad de colaboración estratégica en temas de narcotráfico y de migración que tenemos en Centroamérica y desde luego en Colombia. Creo que lo que debemos responder nosotros, porque Cuba es una demostración de que la soberanía es fundamental en la toma de las decisiones de cada pueblo y el derecho internacional, que ahora ha venido a ser muy despreciado en la política exterior de Estados Unidos, pues empieza con defender la soberanía y la autodeterminación de cada país de acuerdo a lo que dictan las normas internacionales que están entrando en desuso. Entonces lo de Cuba es muy delicado porque es el punto de arranque de un derecho internacional que tenemos que recuperar de manera ética y de manera universal.
Por eso a mí me parece que, en el contexto latinoamericano, tenemos que defender especialmente al pueblo cubano con una ayuda humanitaria, que tiene toda la justificación ética y moral, que la pueden dirigir países como México, como Brasil, como Colombia en materia energética y creo que ahí tenemos que transitar todos en un uso estratégico del derecho internacional para elevar el costo del matoneo terrible que se está generando contra ese pueblo. Es que no permitir la entrada de energía, de alimentos, de toda suerte de elementos, lo que genera es una tragedia humanitaria en el país y es existencial desde lo que tenga que ver con su soberanía y no convertirse en un protectorado de ningún otro país. Entonces, América Latina y el mundo entero debe solidarizarse humanitariamente con Cuba y exigir de los Estados Unidos que asuma lo que ha sido su tradición después de la Segunda Guerra Mundial: un mundo internacional basado en reglas y no en la coerción, no en la presión y respetando el derecho a la libre determinación y la soberanía de cada país. Y eso es muy, muy delicado, porque con una flota de buques de guerra en el Caribe rodeando las costas de ese mar mediterráneo que es el Caribe, que como dijo el presidente Petro, es el corazón del mundo donde se encuentran todas las culturas, pero también donde se están viviendo todos los conflictos universales, muestra que nosotros ya no somos periferia, ya somos el centro de la problemática mundial y lo que pase en Cuba va a determinar muchísimo cómo se desarrollan los conflictos, no solamente en América Latina, sino en el mundo entero.
AMY GOODMAN: Quería preguntarle sobre las elecciones en Colombia, pero antes sobre la intervención del presidente Trump en las elecciones hondureñas. Primero, Trump llamó narcotraficante a Maduro y dijo que esa era la razón de su captura, aunque nunca presentó pruebas al respecto, luego liberó al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado en Estados Unidos por narcotráfico luego de facilitar el ingreso de algo así como 400 toneladas de drogas a este país; y después, Trump apoyó al candidato de derecha que ganó las elecciones presidenciales en Honduras, Tito Asfura.
¿Le preocupan las próximas elecciones en Colombia? Usted se está postulando para la presidencia, senadora Clara López Obregón, ¿qué tipo de precauciones están tomando, ya sean los partidos políticos o quienes representan a Colombia, contra una intervención estadounidense en los comicios?
CLARA LÓPEZ: Bueno, después de ver lo que sucedió en Honduras, que incluso incluyó pues no solamente presiones para apoyar a un candidato sobre los otros candidatos y anunciarle al pueblo hondureño que si no ganaba el candidato elegido por Estados Unidos cesarían de llegar las remesas, que son la base de la economía y de la supervivencia de muchas, yo diría que el grueso de familias de ese país, uno se preocupa [sobre] qué puede pasar en Colombia. Hablaba anteriormente como el Donroe Doctrine, la doctrina ya no Monroe, sino Donroe, refiriéndonos al presidente Donald Trump, ya esa política Doctrina Monroe no es una cobertura general ideológica, sino un mecanismo de presión país por país según la alineación de ese país con los intereses de Estados Unidos. Entonces, creo que es muy importante la diferenciación, porque eso lleva a un intervencionismo selectivo por cada país, de acuerdo a lo que el presidente de Estados Unidos y su política de seguridad nacional exija.
Creo que esta reunión con el presidente Petro ha distensionado, ha recompuesto las relaciones de cooperación y Colombia está en una posición de mayor fortaleza relativa que Honduras en este contexto. Así es que yo esperaría que un mensaje en Truth Social del presidente Trump no vaya a cambiar el direccionamiento del voto del pueblo colombiano como lo hizo en Honduras, acompañado de presiones económicas, porque Colombia está en una situación muy diferente, está muy arraigado, yo diría que en la mitad de la población, el cambio que ha iniciado el presidente Petro como primer presidente alternativo de Colombia en toda su historia y ha generado un apoyo orgánico en la población. Aquí nuestra discusión es que hay un sector del espectro político que es muy funcional a las políticas de Estados Unidos, está muy interconectado en materia de negocios. Entonces, eso es lo que haría más bien es fortalecer a ese sector que está interconectado con Estados Unidos, pero la polarización interna pues sigue.
Nosotros estamos en esta campaña presidencial tratando de allegar sectores mucho más allá de los que ya han apoyado al presidente Petro, que no están alineados ni con los sectores de la derecha extrema que están alineados con Estados Unidos para generar una mayoría que pueda sobreponerse a cualquier intervención. Pero eso está latente, no ahora, sino siempre en las elecciones de Colombia.
AMY GOODMAN: Senadora Clara López Obregón, queremos agradecerle por habernos acompañado, candidata presidencial en las próximas elecciones de mayo en Colombia, fue alcaldesa encargada de Bogotá y ministra de Trabajo. Estuvo hablando con nosotros desde Bogotá, la capital de Colombia. Para ver nuestra entrevista en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman. Muchas gracias por acompañarnos.







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