
Los agentes federales que están ejecutando los operativos de control migratorio del Gobierno de Trump en Minesota están siendo acusados de hacer un uso excesivo de la fuerza, arrestar a personas que son ciudadanas estadounidenses, negar a la gente detenida el acceso a asesoría jurídica y otras violaciones de sus derechos. Ahora, el presidente Trump ha ordenado que 1.500 soldados del ejército estadounidense se preparen para un posible despliegue en Minesota, para lo cual invocaría la Ley de Insurrección, lo que marcaría otra escalada importante en su ataque a la disidencia.
“El Gobierno federal no está por encima de la ley”, dice la jurista Michele Goodwin, quien señala que la violenta represión del Gobierno en Minesota representa una “inversión” con respecto al uso que se hizo de la fuerza federal para proteger las manifestaciones pacíficas del movimiento de derechos civiles. “Es algo horrible”.
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