
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) están utilizando tecnología de reconocimiento facial como parte de la implementación de la campaña de deportación masiva ordenada por el presidente Trump. Con una aplicación para teléfonos inteligentes, los oficiales de inmigración pueden escanear las caras de las personas con las que se encuentran y buscar rápidamente esas caras entre 200 millones de imágenes almacenadas en varias bases de datos gubernamentales que son “ampliamente conocidas por tener muchos errores”, según señala Nathan Freed Wessler, subdirector del Proyecto de Libertad de Expresión, Privacidad y Tecnología de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Wessler añade que esta tecnología “se está utilizando en las calles de una manera peligrosa, que no tiene precedentes en este país y que es, de hecho, descaradamente ilegal”.
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