
El Gobierno de Trump ha decidido revertir un conjunto de reglas establecidas durante el Gobierno de Obama, que exigían al Gobierno federal regular las emisiones de seis gases de efecto invernadero. Esta medida, que constituye una victoria para la industria de los combustibles fósiles, anularía la base jurídica de la lucha contra el calentamiento global, eliminaría la obligatoriedad para las empresas del sector de presentar informes y flexibilizaría los estándares de emisiones permitidas para automóviles y camiones. La ingeniera ambiental Gretchen Goldman ayudó a redactar esas normas de emisiones cuando trabajaba para el Departamento de Transporte en el Gobierno de Biden. Ahora, como presidenta de la organización Unión de Científicos Conscientes, señala que su derogación no solo aumentará el precio de los combustibles, sino que también retrasará la capacidad de innovación estadounidense en el escenario mundial. “Realmente esto significa una abdicación de Estados Unidos de su liderazgo en materia de cambio climático y eso tiene enormes implicaciones, tanto para nuestra capacidad inmediata de reducir las emisiones que calientan el planeta […] como también en términos de nuestra posición y contribuciones a nivel internacional”.
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