
La reapertura parcial del cruce de Rafah, que une el sur de Gaza con Egipto, sigue estando marcada por el caos y las severas restricciones impuestas por Israel, en momentos en que decenas de miles de personas palestinas esperan ser evacuados por razones médicas para poder recibir la atención urgente que necesitan fuera de la Franja de Gaza. Según datos de la ONU, durante los primeros cuatro días de la reapertura del cruce solo se permitió salir de Gaza a 36 personas palestinas que necesitaban acceder a tratamientos de salud. Las personas a quienes se ha autorizado a reingresar a Gaza también denuncian abusos e interrogatorios de horas de duración. Mientras tanto, crece el escepticismo sobre la implementación de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego mediado por Trump el cual, desde su entrada en vigencia en octubre, fue violado repetidamente por parte de Israel, con ataques casi diarios contra Gaza.
“Dentro de Gaza nadie considera que esto sea un alto el fuego”, señala Arwa Damon, excorresponsal del canal CNN y fundadora de la organización sin fines de lucro INARA, que apoya a menores de edad afectados por la guerra. Damon afirma que las restricciones impuestas por Israel para la evacuación médica son, esencialmente, una sentencia de muerte para muchas personas, entre las que se cuentan menores de edad. “O van a terminar con una lesión permanente o se van a morir”.
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