
El Gobierno de Trump ha despedido a otros seis jueces y juezas de inmigración en su esfuerzo por reformar la política y los tribunales de inmigración. Dos de las juezas despedidas son Roopal Patel y Nina Froes, quienes desestimaron los muy publicitados juicios presentados por el Gobierno contra dos estudiantes internacionales, Rümeysa Öztürk y Mohsen Mahdawi, que se habían manifestado por los derechos del pueblo palestino. El Gobierno de Trump ya ha despedido a alrededor de cien jueces y juezas de inmigración, mientras que en Gobiernos anteriores este tipo de despidos era algo inusual.
Hablamos con Carmen María Rey Caldas, jueza de inmigración de Nueva York despedida en agosto, quien señala que, al “despedir a jueces que percibe como opositores a su objetivo declarado de deportar a la mayor cantidad posible de personas con el menor debido proceso posible” el Gobierno de Trump está erosionando “el concepto de debido proceso procedimental, la idea de que en Estados Unidos las personas tienen acceso a una audiencia”.
Además, el despido de tantos jueces de inmigración es algo “terriblemente malo” porque las personas que no tienen ciudadanía estadounidense “van a estar sujetas a las decisiones de jueces que están trabajando bajo presión”, añade Cyrus Mehta, abogado que representa al activista palestino Mohsen Mahdawi.
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