La periodista libanesa Amal Khalil muere en un ataque israelí, en el cual el ejército impidió a los paramédicos rescatarla de los escombros

Reportaje24 de abril de 2026

El miércoles 22 de abril, las fuerzas militares israelíes mataron a la destacada periodista libanesa Amal Khalil, a pesar de estar vigente el alto el fuego entre Israel y el Líbano. Khalil y su colega, la fotógrafa Zeinab Faraj, estaban reportando desde el sur del Líbano cuando un dron israelí impactó en un auto cerca suyo, matando a dos civiles. Khalil y Faraj se refugiaron en un edificio cercano pero Israel también atacó ese edificio. El personal médico y de emergencias rescató a Faraj pero comenzaron a recibir disparos cuando se disponían a rescatar a Khalil y, durante las siguientes seis horas, el ejército israelí les impidió volver a acercarse. Khalil ya había muerto cuando se pudo recuperar su cuerpo de los escombros.

La obstrucción deliberada a las tareas de rescate es “un crimen de guerra y requiere una investigación internacional”, sostiene Sara Qudah, directora regional del Comité para la Protección de los Periodistas para Medio Oriente y el Norte de África.

Amal Khalil es la novena periodista muerta a manos de Israel en el Líbano en lo que va de 2026. En 2024, Khalil le dijo a los medios locales que había recibido una amenaza de muerte de parte del Mossad, la agencia de inteligencia israelí, que le advertía que sería decapitada si no abandonaba el sur del Líbano. “Esto es lo que Israel está tratando de hacer. Está tratando de impedir que una audiencia muchísimo más amplia pueda acceder a la verdad y ver los crímenes de guerra que se están llevando a cabo a diario [en el Líbano]”, plantea Steve Sweeney, director de la oficina del canal de noticias ruso RT en el Líbano, quien sobrevivió a un ataque israelí en el mes de marzo.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Comenzamos el programa de hoy en el Líbano. El 23 de abril, el presidente Trump anunció una extensión de tres semanas del alto el fuego entre Israel y el Líbano. A pesar del anuncio, Israel sigue llevando a cabo ataques mortales en el sur del Líbano.

El 22 de abril, las fuerzas israelíes mataron a cinco personas, entre ellas la destacada periodista libanesa Amal Khalil, corresponsal del diario Al-Akhbar. Khalil y su colega, la fotógrafa Zeinab Faraj, estaban reportando desde el sur del Líbano cuando un dron israelí impactó en un auto cercano a ellas, matando a dos civiles. Amal y Zeinab buscaron refugio en un edificio cercano, pero Israel también atacó ese edificio, en lo que se ha descrito como un ataque de doble impacto. Los trabajadores de emergencias y médicos rescataron a Zeinab Faraj pero fueron atacados antes de poder rescatar a Amal y se les impidió regresar al sitio durante horas. Amal Khalil ya había muerto cuando su cuerpo fue recuperado seis horas después. Khalil es al menos la novena periodista muerta en el Líbano este año.

El presidente libanés, Joseph Aoun, acusó a Israel de “los ataques deliberados y constantes contra periodistas”, calificándolos como un intento de “ocultar la verdad de sus actos de agresión contra el Líbano”. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, calificó la muerte de Khalil como “un crimen de guerra flagrante y un crimen contra la humanidad”.

El 23 de abril, miles de personas atendieron el funeral de Amal Khalil, durante el cual el periodista libanés Ibrahim Dawi describió cómo se enteró de la muerte de su colega.

IBRAHIM DAWI: Exactamente a las 11 p.m., uno de mis amigos en el Ejército me llamó y me dijo: “Ibrahim, deja lo que estés haciendo por un momento”. Mi corazón se detuvo por un instante. Me dijo: “Tengo malas noticias, Amal está muerta”. Le dije: “Debes haberla encontrado”. Amal es fuerte. Amal es una heroína. Amal sabe esconderse. Tiene 20 años de experiencia en las guerras. Ella sabe a dónde ir. Le dije: “¿Estás seguro de que mataron a Amal?”. Él respondió: “Sí, mataron a Amal”.

AMY GOODMAN: Ali, hermano de Amal Khalil, también habló en su funeral el jueves.

ALI KHALIL: Amal, en última instancia, no solo era mi hermana y una miembro de nuestra familia. Amal era periodista, una profesional de los medios de comunicación. Hay un ministerio que es responsable por ella, un ministerio que exige que se respeten sus derechos. No soy yo personalmente quien los demanda. Como mi hermana, la llevaré a su tumba y cumpliré con mis deberes hacia ella, pero sus derechos profesionales son velados por su ministerio y las instituciones. No hay ningún estatuto, ninguna ley en el mundo, ninguna, que permita que se ataque a periodistas.

AMY GOODMAN: Amal Khalil tenía 43 años. Había trabajado como reportera durante 20 años. Al Jazeera informa que, previo al ataque, Amal había recibido amenazas directas desde un número de teléfono israelí en WhatsApp, advirtiéndole que dejara de reportar. En 2024, Amal Khalil informó a medios locales que había recibido una amenaza de muerte por parte de israelíes que le advertían que abandonara el sur del Líbano o sería decapitada.

AMAL KHALIL: Recibí una llamada directa en mi teléfono de parte del Mossad israelí. Amenazaron con matarme. Me dijeron, literalmente: “Separaremos tu cabeza de tus hombros si no te vas del sur”. Me advirtieron que me fuera del sur.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org. Soy Amy Goodman en Seattle, Washington, con Juan González en Chicago. Hola Juan.

JUAN GONZÁLEZ: Hola, Amy. Y bienvenidos a todos nuestros oyentes y espectadores en todo el país y alrededor del mundo.

AMY GOODMAN: Nos acompañan dos invitados. Steve Sweeney es el director de la oficina en el Líbano de RT, el canal de noticias ruso, quien resultó herido en un ataque israelí en marzo. Él se encuentra en Beirut. Y desde París nos acompaña Sara Qudah, directora regional para Medio Oriente y norte de África del Comité para la Protección de los Periodistas.

Sara, comencemos con usted. Su más reciente artículo se titula “Teníamos a Amal Khalil de la mano. Luego, Israel la asesinó”. ¿Puede describir lo que usted entiende que sucedió el miércoles?

SARA QUDAH: Sí, por supuesto. Gracias, Amy, por invitarme.

Las circunstancias que rodearon la muerte de Amal Khalil en realidad suscitan múltiples preocupaciones superpuestas. Amal estaba trabajando en un reportaje con su colega, Zeinab. Se dirigían hacia el sur, a Bint Jbeil. Y en su camino, se produjo un ataque cerca de ellas, así que se alejaron y se refugiaron en un edificio. Y entonces fue cuando el edificio donde se refugiaban fue atacado, como acaba de contar. Y se sabía que estas dos periodistas se estaban refugiando y estaban atrapadas dentro de este edificio.

Zeinab logró… Disculpe, Amal logró llamar a su familia y también al Ejército libanés para informarles sobre su situación. Sin embargo, la Cruz Roja no pudo llegar a ellas a tiempo y rescatar a Amal. Inicialmente la Cruz Roja había podido llegar y rescatar a dos civiles y a Zeinab, pero luego, tuvieron que retirarse en medio de los disparos porque también Amal estaba muy debajo de los escombros. Tuvieron que irse, y cuando intentaron regresar, les impidieron el acceso. Finalmente, cuando pudieron llegar, la habían matado. Estaba muerta y ya era demasiado tarde. Si no se hubiera bloqueado el acceso, hoy podríamos tener a Amal viva entre nosotros, pero debido a esa obstrucción, hoy está muerta.

Y eso es lo que hace que esto constituya un crimen de guerra y requiera una investigación internacional. De lo contrario, la muerte de Amal, al igual que las de más de 260 periodistas que han muerto a manos de Israel en los últimos tres años, quedará en total impunidad.

JUAN GONZÁLEZ: Y, Sara, por supuesto, los israelíes continúan negando que atacan a periodistas. Pero, ¿qué piensa del hecho de que la propia Amal había denunciado que había recibido amenazas de un número israelí en el pasado y que le dijeron que dejara de reportar?

SARA QUDAH: Israel tiende con frecuencia a negar estas denuncias y también a difamar a los periodistas, diciendo que son terroristas y que los atacan y los matan porque son terroristas y una amenaza para Israel. Esta situación no es nueva. Y en cuanto a las amenazas contra Amal, varios periodistas, incluido el sindicato de periodistas en el Líbano, tenían conocimiento de estas amenazas y vieron los mensajes. Así que no son simples afirmaciones: son denuncias ciertas y correctas. Israel ha seguido este patrón de amenazar a periodistas desde 2023. Lo hemos visto con Anas al-Sharif en Gaza, con Hamza Al-Dahdouh en Gaza y con otros periodistas de la región.

JUAN GONZÁLEZ: Quisiera incluir también a Steve Sweeney en esta conversación, corresponsal británico del canal Russia Today. Usted asistió al funeral de Amal; la conocía. ¿Puede hablar sobre ella?

STEVE SWEENEY: Bueno, sí. La brutal muerte de Amal Khalil no solo es una tragedia, sino también, como la otra invitada dijo, es un crimen de guerra. Ahora bien, Amal había estado trabajando en el terreno durante 20 años, desde la guerra de 2006. Era muy conocida. Era muy querida por todos. La llamábamos “la reina del sur” y ella pertenecía al pueblo. Lo que ella hizo fue increíblemente único, el trabajo que estaba haciendo al amplificar las voces de la gente, particularmente en el sur del Líbano. Ella solía ir de una localidad a otra hablando con las personas, quienes a su vez describían sus historias sobre la brutalidad a la que habían sido sometidas por Israel durante décadas. Así que ella era una voz bastante poderosa y también una periodista con mucha experiencia.

Cuando nos enteramos de que había quedado atrapada en medio de los ataques aéreos israelíes y de que estaba bajo los escombros, todos estábamos esperando con mucha ansiedad para ver qué había pasado. Y como hemos escuchado, los israelíes bloquearon esos esfuerzos de rescate. Atacaron a los servicios de emergencia, a los trabajadores de la Defensa Civil, al Ejército libanés, para evitar que recuperaran el cuerpo.

Y Amal había recibido amenazas de muerte muy graves por parte de israelíes a lo largo de los años, la amenazaban con decapitarla y le advertían que se mantuviera alejada del sur. Y es un testimonio de su firmeza, no solo la de Amal, de hecho, sino la de todos esos periodistas que trabajan en el sur del Líbano, el hecho de que se nieguen a dejar de reportar en el terreno. Y esto es lo que Israel está tratando de hacer. Está tratando de impedir que la verdad sea conocida por un público mucho más amplio y que vean los crímenes de guerra que se están cometiendo allí diariamente.

Ahora bien, nuestro equipo de RT, mi colega Ali Rida Sbeity y yo, también fuimos blanco de un ataque aéreo mientras reportábamos desde el puente Qasmiyeh. Israel afirma continuamente que no ataca a los periodistas. Y lo han reiterado desde que mataron a Amal. Pero hay que recordar que Israel tiene la más avanzada tecnología militar en el mundo, y también tiene la más avanzada tecnología de vigilancia en el mundo. Por ejemplo, utiliza inteligencia artificial; conoce todas las matrículas de los automóviles, de cada vehículo; lee nuestros mensajes; escucha nuestras conversaciones. Es por eso que decimos que estos ataques son deliberados. Ahora bien, en nuestro caso, ellos afirman que no fue así, pero no tenemos ninguna duda en absoluto de que esto fue un intento de matarnos. Se puede ver en las imágenes el lugar donde el misil golpea el puente. El puente ya estaba destruido. No había ningún objetivo militar para bombardear el puente. También habíamos consultado con el Ejército libanés, que tienen un cuartel o una base al final del puente. Y dijeron: “Sí, es perfectamente seguro. Pueden ir y filmar”. Ahora, si ese puente hubiera estado bajo amenaza en cualquier momento durante el tiempo que estuvimos ahí, entonces los israelíes habrían envíado un mensaje al Ejército libanés a través de la FINUL —eso es generalmente lo que sucede en esas situaciones— pidiéndoles que se alejaran y se retiraran del puente, y luego se hubieran puesto en contacto de nuevo para hacerles saber que era seguro.

Entonces, el ataque contra nosotros, el homicidio de Amal, y luego, hace unas semanas, tuvieron lugar los homicidios de Ali Shoeib, Fatima Ftouni y Mohamed Frouni en, de nuevo, un ataque dirigido contra ellos. Israel, una vez más, admitió haber llevado a cabo ese ataque. Dijeron que el objetivo era Ali Shoeib. Dijeron que era un miembro de la Fuerza Radwan, el cuerpo de élite de Hezbolá. Y, de nuevo, esto es algo inconcebible. Y admitieron que la fotografía que publicaron, como descubrió Fox News cuando le preguntaron a las Fuerzas de Defensa de Israel, estaba retocada, y no tenían ninguna otra prueba. Pero esto es parte de un patrón que hemos visto con la difamación de los periodistas. Han vuelto a intentarlo con Amal. Han dicho que estaba sobre el terreno dando información de posiciones a Hizbulá, que ella había venido de posiciones militares de Hezbolá, y ese tipo de cosas, exactamente la misma narrativa que vimos en Gaza, donde han matado a cientos de periodistas.

Israel, a pesar de todo lo que dice, ha matado a más periodistas desde octubre de 2023 que todos los que murieron en la Primera Guerra Mundial, en la Segunda Guerra Mundial y en las guerras de Vietnam, Afganistán e Irak. Así que es una completa falacia decir que no atacan a periodistas. El asunto es, principalmente, que si cualquier otro país hubiera cometido estas masacres de periodistas de la manera en que lo hace Israel se encontrarían aislados en el escenario mundial. Estarían sujetos a sanciones, embargos de armas, embargos comerciales. Pero, en cambio, está sucediendo lo contrario. Las muertes de periodistas continúan, mientras las naciones más poderosas del planeta, incluyendo Estados Unidos y el Reino Unido, continúan no solo dando el apoyo político, sino el apoyo militar que permite que estos actos sean perpetrados. Entonces, son igualmente culpables por la muerte de Amal, por las muertes de Ali, Fatima y Mohamed. Son tan culpables como Israel. Ellos son los que que cargan la pistola mientras Israel aprieta el gatillo.

AMY GOODMAN: Steve Sweeney, para ser claros, en cuanto a ese día de marzo, quiero que veamos un video corto de lo que le pasó.

STEVE SWEENEY: Nuevos ataques con cohetes fueron reportados contra Nahariya. Y un minuto…

AMY GOODMAN: Ese era Steve Sweeney, director de la oficina en el Líbano de RT, el canal de noticias ruso, y un ataque aéreo israelí justo detrás de él. Quería preguntarle, Steve, sobre el presidente libanés valorando lo ocurrido con Amal. Los trabajadores humanitarios intentaron llegar a ella. Pudieron llegar a Zeinab. Tenía una terrible herida en la cabeza. Pero explique lo que sucedió, fue una bomba de sonido y munición real. ¿Y el presidente libanés Aoun dijo que la Cruz Roja Libanesa debería ser capaz de salvarla, después de horas en las que no pudieron?

STEVE SWEENEY: Bueno, sí, eso es correcto, la declaración de la presidencia libanesa y, de nuevo, del primer ministro Nawaf Salam denunciando el ataque como un crimen de guerra. El presidente Aoun dijo, por supuesto, que los trabajadores de la Defensa Civil, los trabajadores de emergencias, deberían ser capaces de llegar a las periodistas ya que estaban atrapadas bajo los escombros.

Ahora bien, ha habido algunas críticas hacia ellos, hacia Joseph Aoun y Nawaf Salam. Y lo que la gente está diciendo es… en este momento hay esta discusión sobre la soberanía. Estamos viendo estas llamadas conversaciones y negociaciones de paz. Pero, en realidad, el presidente Aoun tuvo que rogarle a Israel que permitiera que los servicios de emergencia entraran en un lugar que es esencialmente territorio soberano libanés para rescatar a ciudadanos libaneses. Así que hay algunas críticas hacia él por parte de otros periodistas, y de la familia de Amal, porque, ya saben, ella estuvo bajo los escombros durante siete horas mientras a los servicios de emergencia se les impedía entrar. Fueron atacados, sí, con bombas de sonido y munición real. Incluso cuando Zeinab Faraj fue rescatada, cuando la llevaban al hospital, esa ambulancia fue atacada. Pueden encontrar estas imágenes en las redes sociales si no las tienen, pero había agujeros de bala en la ambulancia que la llevó al hospital.

Esto no es nada nuevo. Los ataques contra los trabajadores de emergencias no son nada nuevo. Eso es algo que ha venido sucediendo de manera bastante consistente, consistente… particularmente en el sur del Líbano. Desde la escalada israelí del 2 de marzo, casi 2.500 personas han muerto, y alrededor de 100 de ellas eran trabajadores de emergencias. En este período hemos visto lo que han llamado un alto el fuego. Pero durante ese tiempo… y este anuncio de las tres semanas adicionales que hizo Donald Trump es, esencialmente, una extensión que permite a Israel llevar a cabo más crímenes de guerra en el sur. Crearon esta llamada zona amarilla, una zona amarilla al estilo de la de Gaza, lo que significa que 55 asentamientos, ciudades fronterizas y aldeas están efectivamente aislados. La gente local, la gente que vive allí, no tiene permitido regresar. Sus casas están siendo demolidas. Asentamientos enteros han sido completamente destruidos. Los hospitales han sido destruidos. Se han incendiado ambulancias.

AMY GOODMAN: Steve…

STEVE SWEENEY: Las escuelas han sido demolidas… disculpe.

AMY GOODMAN: Steve, tenemos que hacer una pausa, pero quería volver a Sara Qudah para preguntarle sobre otra historia que el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) ha estado siguiendo de cerca. Un tribunal de Kuwait acaba de absolver al periodista estadounidense-kuwaití Ahmed Shihab-Eldin de las acusaciones de difundir información falsa y perjudicar la seguridad nacional, después de que publicara información sobre la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán en las redes sociales. Se espera que hoy sea liberado de la prisión kuwaití donde ha pasado 52 días, por publicar videos que otros publicaron, incluidas las cadenas nacionales aquí en Estados Unidos. ¿Puede explicar lo que pasó y a lo que se enfrentaba y lo que piensa que sucederá hoy?

SARA QUDAH: Gracias, Amy. Es muy difícil pasar de una historia tan trágica y triste a otra buena. Finalmente, Ahmed Shihab-Eldin ha sido absuelto de los cargos en su contra. Y en el CPJ estamos muy aliviados por ello. No tenemos mucha información de su equipo legal internacional sobre lo que sucederá y lo que va a pasar hoy y en los próximos días. Pero hemos sabido… se sabe que él ha sido completamente absuelto de todos los cargos en su contra.

Ahmed Shihab-Eldin estaba visitando a su familia durante la guerra de Irán, y se sabe que, desde el 2 de marzo, dejó de publicar o aparecer en público. También se sabía que el 3 de marzo fue arrestado porque compartió en sus cuentas de redes sociales un video que había sido tomado y verificado por otros medios de comunicación internacionales, y él simplemente compartió este video. Fue arrestado por eso. Y, por supuesto, uno de los cargos era por acciones contra el Estado, porque Kuwait, al igual que otros países del golfo Pérsico, han prohibido a los medios cualquier tipo de filmación de la geografía o de cobertura sobre lo que estaba sucediendo durante la guerra de Irán en el golfo.

AMY GOODMAN: Usted ha denunciado su arresto, al igual que el CPJ, como parte de una estrategia mucho más amplia de represión contra el periodismo digital y la libertad de expresión en las naciones del golfo, Sara.

SARA QUDAH: Eso es cierto, porque desde que comenzó la guerra, desde el día uno, desde que la guerra contra Irán comenzó a finales de febrero de este año, casi todos los países del golfo han publicado nuevas reglas y nuevas leyes que están restringiendo la libertad de expresión. Prohibieron tomar fotografías o publicar cualquier cosa, o incluso hablar de una manera muy informal, no de una manera periodística, sobre lo que está pasando. Y eso es algo muy preocupante, porque estamos hablando de países que ya tenían muy coartada la libertad de prensa y la libertad de expresión. Así que ahora están coartando eso aún más e imponiendo más leyes que están restringiendo la labor de los periodistas y la libertad de expresión, así como el periodismo ciudadano, y estamos hablando de un severo deterioro de la libertad de expresión, en países en los que la gente, los ciudadanos, necesitan información verificada para saber qué está pasando a su alrededor. También estamos privando a los consumidores de información de su derecho a saber qué está pasando.

AMY GOODMAN: Sara Qudah, muchas gracias por acompañarnos, directora regional para Medio Oriente y norte de África del Comité para la Protección de los Periodistas Y gracias también a Steve Sweeney, el director de la oficina de RT en el Líbano, que se comunicó con nosotros desde Beirut. Ella desde París. A continuación, hablamos con el concejal de Nueva York Chi Ossé, quien fue arrestado violentamente a principios de esta semana en una protesta contra el robo de escrituras, una práctica que ha llevado a muchos desalojos de propietarios de larga data. Quédense con nosotros.

[Pausa]

AMY GOODMAN: Tom Morello, interpretando “Black Spartacus”.

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