
La Corte Suprema de Estados Unidos ha emitido un fallo que elimina efectivamente la sección 2 de la Ley de Derecho al Voto, la última gran disposición que aún estaba vigente de la histórica ley de 1965, considerada un logro supremo del movimiento de derechos civiles.
El dictamen, emitido el miércoles 29 de abril con el voto mayoritario de los seis jueces identificados con el Partido Republicano y el voto en contra de las tres juezas demócratas, establece que Luisiana debe volver a elaborar un mapa congresual que había sido diseñado para crear un segundo distrito de mayoría negra. Se trata de un estado donde históricamente la población afroestadounidense ha sido objeto de segregación racial y restricciones en el acceso al voto. El dictamen señala que dicho mapa electoral “estaba excesivamente sujeto a criterios raciales”, una interpretación que podría generar una nueva ola de redistribución de los distritos electorales en todo el sur de Estados Unidos, que ayude al Partido Republicano a ganar más escaños en el Congreso.
“Esto es fundamental para definir si seguiremos teniendo o no una democracia multirracial en este país”, sostiene la abogada y activista de derechos civiles Maya Wiley, presidenta de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos. Wiley considera que el fallo del miércoles abre “una vía libre para discriminar”.
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