
A principios de mayo, el activista Guido Reichstadter, indignado por las víctimas civiles de la guerra contra Irán, escaló el puente conmemorativo Frederick Douglass de Washington D.C., de 50 metros de altura, y permaneció arriba durante más de cinco días. Al descender fue detenido por las autoridades y acusado de invasión de la propiedad. Reichstadter dice que su acción de protesta fue una forma de oposición no violenta a la guerra del Gobierno de Trump contra Irán y a la aceleración sin control del desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, algunos de los cuales vienen siendo utilizados por el ejército de Estados Unidos en la selección de objetivos para realizar ataques con misiles que provocaron muertes. “Nosotros, el pueblo, en cuyo nombre se están cometiendo estos asesinatos, tenemos el poder y la responsabilidad de retirar, de una manera no violenta, nuestro apoyo, nuestra cooperación a este sistema, a este régimen”, plantea Reichstadter, quien fue miembro del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y dejó el servicio tras negarse a servir en la invasión estadounidense a Irak en 2003. Ahora es un activista incansable por la justicia social y el fundador de la coalición Stop AI, conformada por organizaciones de base.
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