
En su informe de 2025 sobre el uso global de la pena de muerte, Amnistía Internacional concluye que las ejecuciones han alcanzado su cifra más alta en más de 40 años, lo cual se explica en gran medida por el mayor uso de las ejecuciones políticas en Irán, con el fin de “crear un clima de miedo e intimidación en la sociedad y disuadir la disidencia”. Amnistía registró 2.707 ejecuciones llevadas a cabo en 2025. Sin embargo, estos datos excluyen a China, que se cree que es el país que más ejecuciones efectúa en el mundo, ya que su Gobierno no difunde ningún dato público sobre ejecuciones. La abogada de derechos humanos e investigadora especializada en Irán Raha Bahreini, quien contribuyó a la elaboración del informe, señala que si bien la mayoría de los países del mundo han prohibido el uso de la pena de muerte, los 17 países que llevaron a cabo ejecuciones durante el año pasado “siguen insistiendo en el uso de la pena de muerte como herramienta de control y represión”.
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