
Nos acompaña la reportera ganadora del Premio Pulitzer Maggie Haberman, coautora del libro “Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump” (Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump). En el libro, Haberman y su colega del periódico The New York Times Jonathan Swan, relatan cómo se vienen manejando dentro del Gobierno las mayores crisis ocurridas en el segundo mandato de Trump.
Haberman, quien ha estado cubriendo periodísticamente a Trump desde la década de 1990, habla de los frecuentes ataques del presidente contra la prensa crítica, en particular contra reporteras mujeres. También habla de las nuevas controversias surgidas en torno a su asistente Natalie Harp, a quien Haberman describe como “algo así como un chupete humano” de Trump.
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Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman.
Hoy analizaremos el secretismo en la Casa Blanca de Trump. Nos acompaña la ganadora del Premio Pulitzer Maggie Haberman, reportera de The New York Times, que ha estado informando sobre Donald Trump desde la década de 1990, a menudo llamada “la susurradora de Trump”. Es coautora del nuevo libro “Cambio de régimen: dentro de la presidencia imperial de Donald Trump”.
Ella y su coautor, Jonathan Swan, periodista de The New York Times, ofrecen una visión de primera mano sobre cómo el Gobierno de Trump ha manejado muchas de las mayores crisis de su segundo mandato, de los archivos de Epstein a la decisión de Trump de librar la guerra contra Irán. Haberman y Swan informan que muchas de las decisiones clave son tomadas por Trump junto con un grupo muy cerrado de cinco a seis personas.
Haberman también ha estado informando sobre muchas controversias que involucran a Trump, incluida la decisión de evacuar al presidente de una reciente cumbre de la OTAN en un avión secreto debido a una supuesta amenaza iraní. Trump había llegado a Turquía en el recién renovado Boeing 747-8 que le regaló Catar, pero a su partida, se le vio abordando el antiguo Air Force One. Pero después el Servicio Secreto usó un camión de catering para transferir en secreto a Trump a un avión militar.
Para hablar de todo esto y más, nos acompaña Maggie Haberman. Es un placer tenerle con nosotros.
MAGGIE HABERMAN: Gracias por invitarme. Lo agradezco mucho.
AMY GOODMAN: Antes de empezar con “Cambio de régimen”, comencemos con esta historia.
MAGGIE HABERMAN: Claro.
AMY GOODMAN: Pero, en realidad, quiero empezar antes de que él abordara ese viejo Air Force One, en la citación judicial a los reporteros de The New York Times, sus colegas, por la publicación de la noticia de que el Air Force One que le fue regalado a Trump —y digo a Trump, no a Estados Unidos exactamente— por Catar no estaba militarmente preparado para protegerlo, y luego el Gobierno de Trump estaba tan enojado, que citaron a los reporteros y a sus familiares. Un juez tumbó eso. Retiraron sus citaciones. Pero me pregunto si cree que lo que realmente preocupaba al Gobierno de Trump era la segunda parte de la historia, que cuando Trump subió a ese segundo avión, de hecho, no voló en él, y que se descubriría que fue trasladado en secreto en un camión de catering y subió a un tercer avión.
MAGGIE HABERMAN: Es totalmente posible, Amy, y hay tantas cosas que todavía no sabemos sobre todo este episodio. Lo que sí sabemos es que, como usted dijo, esas citaciones que se emitieron contra mis colegas por hacer su trabajo, así como el procedimiento y proceso por el cual surgieron, fueron censurados por el juez que estaba manejando el caso por la forma en que el Departamento de Justicia manejó eso. Las citaciones no son nuevas para los reporteros, como saben, pero no es así como esto debería ser manejado. No debería ocurrir en las primeras 24 horas tras la publicación. Se supone que es el último recurso. El presidente Obama emitió muchas citaciones, pero no de esta manera.
Y si bien los esfuerzos para tratar de entorpecer el trabajo de los reporteros no es algo específico del Gobierno de Trump, esto supuso un nuevo nivel de intimidación. Y seguimos sin saber qué estaban buscando exactamente y qué noticia estaban tratando de impedir que fuera publicada.
Pero quiero decirles a sus espectadores que la razón por la que el público sabía que el presidente no estaba volando en ese avión catarí fue porque él lo dijo. Lo puso en Truth Social, su red social, donde dijo que iba a volar el antiguo Air Force One por, entre comillas, “los viejos tiempos”. Y cualquiera que lo haya seguido sabe que eso era bastante difícil de creer. Pero él publicó esto, y luego se sorprendieron de que los reporteros preguntaran al respecto. De todos modos, hay muchas cosas sobre este episodio que no conocemos.
AMY GOODMAN: Y explique lo que sucedió cuando salió de ese avión y fue a un tercero. ¿Quién estaba con él, y quién no?
MAGGIE HABERMAN: Trump, como usted vio, hizo una exhibición de su entrada al antiguo Air Force One. Él saluda. Había una cámara compartida —creo que ABC News puso la cámara compartida ese día— configurada solo para capturar lo que parecía ser una salida rutinaria de la cumbre de la OTAN en el aeropuerto de Ankara. El presidente y un par de ayudantes fueron llevados, según parece, directamente por la otra salida de este 747 a un contenedor de catering que estaba en un elevador hidráulico, y trasladados en secreto al avión militar, que Pete Hegseth, el secretario de Defensa, abordó, muy visiblemente, lo que según parece, fue parte de la artimaña.
Las personas que el presidente se llevó con él —y puede haber otros, pero estos son los que conocemos; la Casa Blanca se ha negado a responder cualquier pregunta sobre esto— fueron Natalie Harp, su asistenta que siempre está presente, a la que se conoce como la “impresora humana”, como Jonathan y yo describimos en detalle en “Cambio de régimen”, quien alarmó al Servicio Secreto durante la campaña, porque le dejó estas cartas de adoración en sus espacios personales, en sus aposentos privados, en una de las cuales escribió: “Tú eres todo lo que me importa”. Imprime piezas de buenas noticias para él y búsquedas en Internet de información que quiere que él vea. Ella es un canal alternativo para llegar al presidente.
AMY GOODMAN: ¿Y cómo conoce la existencia de esa nota que le dejó a Trump diciendo “Tú eres todo lo que me importa”?
MAGGIE HABERMAN: La obtuvimos, sin entrar en más detalles.
AMY GOODMAN: A Trump le molestó mucho que le preguntaran sobre esto. El domingo, el senador Jon Ossoff, demócrata de Georgia, se burló de Trump por llevarse a su ayudante Natalie Harp en el vuelo secreto que salió de Turquía.
SEN. JON OSSOFF: Él juega al golf y opera en acciones. Entonces él no quiere hacer su trabajo. Él quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su aparentemente indefenso palacio volador regalado por el emir de Catar.
AMY GOODMAN: El presidente respondió a una pregunta sobre los comentarios de Ossoff el lunes.
REPORTERO: Jon Ossoff dijo que usted prefiere viajar con su ayudante, Natalie Harp, y construir el salón de baile antes que hacer su trabajo como presidente. ¿Qué responde a eso?
PRESIDENTE DONALD TRUMP: ¿Quién dijo eso?
REPORTERO: Jon Ossoff.
PRESIDENTE DONALD TRUMP: ¿Se refiere a Pee-wee Herman? ¿El que se parece a Pee-wee Herman? No, preferiría hacer otras cosas. Estamos construyendo una gran instalación aquí. Estamos arreglando una Casa Blanca que no ha sido cuidada.
AMY GOODMAN: Esa era la respuesta del presidente. Y como usted dice, Maggie, usted escribe extensamente sobre Natalie Harp en “Cambio de régimen”. Cuéntenos más sobre ella. ¿Por qué cree que Ossoff está hablando de esto y el nombre de Harp está siendo mencionado en este momento? ¿Qué significa que ella fuera una de las pocas personas a bordo de este tercer avión secreto junto con Trump?
MAGGIE HABERMAN: Empezaré por el final. Natalie Harp es esencialmente una asistente personal, a falta de una mejor manera de decirlo, pero ella es… Yo la describí algo así como un “chupete humano” hace un par de días, y eso es realmente lo que es. [Trump] la describe, como lo reportamos en el libro, ante su personal como alguien que lo ama tanto como su esposa e hijos. Él les decía a sus asistentes: “Todos ustedes se irán y harán dinero. Pero ella nunca me va a dejar”. Eso por un lado.
Walt Nauta, quien es su verdadero asistente personal y ahora es el director en la Oficina Oval de… lo que sea, él tiene algún título oficial…
AMY GOODMAN: Y quien fue acusado de…
MAGGIE HABERMAN: Él fue coconspirador de Trump, fue acusado en el caso de los documentos de Mar-a-Lago. Dan Scavino, quien siempre ha estado con Trump, comenzó como un caddie en su campo de golf de Westchester. Esos son tres asistentes muy personales. También manejan su contenido en redes sociales. Y luego está Pete Hegseth. Entonces, lo que eso nos dice es que estas son personas con quienes Trump se siente más cómodo en su entorno, quienes podrían darle cierto tipo de información. De nuevo, no sabemos exactamente por qué.
Pero no me sorprende que Ossoff esté centrado en esto, porque, primero, Natalie Harp está en todas partes. Literalmente está en casi cada reunión de la Oficina Oval. Ella estaba allí cuando Jonathan y yo fuimos a entrevistar al presidente con el fin de verificar hechos para este libro. Y ella fue la que nos entregó este documento que él dijo que era de un historiador, pero que, en realidad, era de un excaddie del golfista Gary Player que había descrito a Trump como la persona más poderosa que haya existido en el planeta y lo comparó con los más conocidos déspotas, monstruos y conquistadores de la historia, por separado.
Creo que Ossoff estaba intentando obtener una reacción, y lo logró. La Casa Blanca mordió el anzuelo. Y él obviamente estaba haciendo una insinuación. Esto va más allá de nuestros reportes. Trump viajaba con otras personas. Pero ella es una empleada pagada por los contribuyentes. No es inapropiado que se realicen preguntas sobre ella por parte de un periodista. Y el presidente, todo lo que hizo fue llamar más la atención sobre esto por la forma en que lo manejó.
AMY GOODMAN: Y, por supuesto, atacó a Kristen Holmes…
MAGGIE HABERMAN: Correcto.
AMY GOODMAN: … de CNN, quien… Quiero decir, muy a menudo ataca a las mujeres reporteras.
MAGGIE HABERMAN: Sí.
AMY GOODMAN: ¿Su respuesta a eso? Todas son colegas suyas, nuestras.
MAGGIE HABERMAN: Sí. Un par de cosas. Él ha atacado a muchas de nosotras durante mucho tiempo. Ha ampliado su lista de a quiénes está atacando en este periodo en particular. Él es… Casi todas las que escriben algo que a él no le gusta o que incluso preguntan algo que a él no le gusta reciben un “Eres tonta”, “Eres fea”, “Eres…”. Puedo seguir y seguir y seguir. Él también ataca a los hombres. Con las mujeres, siempre es sobre su aspecto.
En cuanto al ataque a Kristen Holmes… Primero que todo, Kaitlan Collins hace un trabajo increíble y está básicamente sola ahí todos los días, porque esta Casa Blanca ha decidido escoger qué medios cubren al presidente. Eso antes lo decidía la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Ahora ellos eligen los medios. Entonces, Kaitlan, o Kristen, hacen una pregunta seria y la persona que pregunta después de ellas es, ya sabe, un influenciador que dice algo así como “Señor presidente, ¿por qué es tan fantástico?”. Antes los reporteros se respaldaban entre ellos. Ahora es mucho más difícil.
Y, en cuanto al ataque a Kristen Holmes en particular, los reporteros no quieren ser la noticia. Una de las cosas que fueron más desconcertantes de lo que esta Casa Blanca hizo ayer, y no fue el presidente directamente, pero no importa, fue una cuenta de redes sociales de la Casa Blanca que mencionó a los hijos de ella y la atacó, usando a sus hijos y diciendo: “Sus hijos se van a avergonzar de usted”. Es sorprendente que una Casa Blanca que hizo énfasis en el hecho de que su secretaria de Prensa, que es una madre joven, esté dejando el cargo porque quiere dedicarle tiempo a sus hijos, está atacando a una mujer reportera y usando a sus hijos. No se debería usar a los niños por ningún motivo. A nosotros nos van a atacar sin importar lo que hagamos. Pero esto ha ido muy lejos.
AMY GOODMAN: ¿Por qué él no la ataca a usted? Quiero decir, sí, la ha llamado “gusano” y otras cosas.
MAGGIE HABERMAN: Durante mucho tiempo, pero sí.
AMY GOODMAN: Pero, de hecho, usted lo ha estado cubriendo durante décadas. Y le pudo hacer una entrevista cara a cara.
MAGGIE HABERMAN: Sí, pero creo que hay una… Estaba pensando en esto cuando usted usó la frase “susurradora de Trump”, que es un comentario o, como sea, una descripción de mi persona que desearía haber rechazado hace años, cuando primero él…
AMY GOODMAN: ¿Por qué?
MAGGIE HABERMAN: Porque sugiere un nivel de conexión personal que sencillamente no existe. Describe una intimidad que sencillamente no existe. Y también sugiere de alguna forma que yo… que en lugar de simplemente interpretar y cubrir a alguien, que en cierto modo hay algún grado de influencia “rasputiniana”, lo cual es absurdo. Yo soy reportera; él es el tema que cubro. He cubierto un buen número de políticos en los últimos veintitantos años, desde la década de 1990, a muchos de los cuales no les gustaba mi cobertura. La diferencia es que no lo tomaron de esta forma.
En cuanto a mí, específicamente, esto tiene que ver en gran medida con mi trabajo en The New York Times. Él está bastante obsesionado con el Times particularmente. Pero yo lo cubrí antes de ser candidato. Lo cubrí durante mucho tiempo. Cubrí su intento de candidatura en 2011. Trabajé en el New York Post. Hay algo de Nueva York en eso que es real. Pero eso es lo que es.
Jonathan y yo hemos tenido muy poco contacto con él directamente en esta presidencia. De hecho, tuvimos que acudir a él directamente para solicitar esta entrevista, pero no porque quisiéramos darle una plataforma a Donald Trump. Queríamos hacer una entrevista de verificación de hechos y fue algo bastante revelador.






