En la ciudad de Newark, estado de Nueva Jersey, cientos de inmigrantes encarcelados en el centro de detención para inmigrantes conocido como Delaney Hall continúan llevando a cabo una huelga laboral y de hambre para protestar por las condiciones inhumanas que allí padecen y reclamar su liberación. Este centro de detención para inmigrantes es operado por la compañía penitenciaria privada Geo Group. Fuera de la instalación, que cuenta con capacidad para mil camas, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas se enfrentaron con manifestantes, a quienes rociaron con gas pimienta. Tres personas han sido arrestadas durante los enfrentamientos que han tenido lugar los últimos días. A pesar de que el Departamento de Seguridad Nacional niega que haya una huelga de hambre en curso, el llamado “zar de la frontera” del Gobierno de Trump, Tom Homan, se ha comprometido a alimentar a los inmigrantes en huelga de hambre por la fuerza si la situación en el centro de detención “se pone lo suficientemente mal”. Newark es una “ciudad santuario”, es decir, evita colaborar con las autoridades federales en la aplicación de las políticas de inmigración. El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, ha amenazado con suspender los vuelos internacionales y dejar de procesar a los pasajeros que llegan al Aeropuerto Internacional de Newark y otros aeropuertos importantes del país que se encuentran en las llamadas “ciudades santuario”.
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