
Ante la expansión del sistema de centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevada a cabo por el Gobierno de Trump, crece la inquietud por los abusos cometidos dentro de estas cárceles, que incluyen el uso de gas pimienta, descargas eléctricas y violencia física contra los detenidos. A principios de 2026, el ICE mantenía a más de 70.000 personas presas en cárceles de todo el país.
La congresista por Arizona Adelita Grijalva visitó recientemente dos cárceles del ICE y señala que los detenidos que hablaron con ella describieron sufrir condiciones extremas y negligencia médica, entre otras cuestiones. “Están perdiendo peso. El agua no es potable”, dice Grijalva. “Se están cometiendo muchos abusos realmente significativos. Es inexplicable lo que está pasando”.
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