
El auge de la inteligencia artificial (IA) tiene un costo ambiental cada vez mayor a medida que aumenta el consumo energético de las empresas de tecnología para hacer funcionar sus centros de datos, que también utilizan enormes cantidades de agua para la refrigeración. Una nueva investigación realizada por científicos de la ONU advierte que, para el año 2030, el consumo de agua requerido para el funcionamiento de la IA será equivalente a lo que necesitan anualmente las 1.300 millones de personas que viven en el África subsahariana, mientras que su uso de energía triplicará el de Pakistán, Bangladesh y Nigeria combinados, países cuyas poblaciones suman en total 650 millones de personas.
“La mayoría de la gente ve la IA como una tecnología digital, como algo virtual, algo que está en la nube”, señala el científico ambiental iraní Kaveh Madani, director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas. “Lo que tratamos de hacer en este informe fue recordarle a la gente que todo esto también tiene una dimensión material”.
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