
El Gobierno de Trump continúa con su ofensiva contra la educación superior, pero a diferencia de sus peleas previas de alto perfil con instituciones específicas, como Harvard, ahora está reelaborando las normativas que rigen a nivel federal para todas las instituciones de educación superior. El Departamento de Educación y otros organismos están diseñando un marco normativo que permita obligar a miles de instituciones educativas a adoptar las políticas que quiere el Gobierno en cuestiones como la equidad racial, los derechos de las personas transgénero, la inmigración y el antisemitismo. Y si no lo hacen, podrían enfrentar recortes de fondos y la posible revocación de sus acreditaciones oficiales. Esta presión por parte del Gobierno federal se produce en un momento en que muchos centros de educación superior están intensificando sus medidas de austeridad. La semana pasada, una de las universidades más emblemáticas de Nueva York, The New School, despidió a 19 profesores con dedicación a tiempo completo y a 68 miembros del personal no docente. Estos despidos masivos, sumados a las dimisiones “voluntarias” coaccionadas y las jubilaciones anticipadas que se registran desde diciembre de 2025, constituyen un fuerte desmantelamiento del cuerpo docente de tiempo completo de dicha universidad.
“Esto funciona como un mensaje de desaliento para todo el ámbito académico”, señala Jeremy Varon, profesor de historia en The New School y presidente del capítulo de la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios en dicha universidad. “Tememos que [los recortes] crezcan ya que las universidades están actuando cada vez más como corporaciones a las que más que nada les importan los balances financieros”.
Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.






