
El viernes 12 de junio, Elon Musk se convirtió en la primera persona del mundo cuya fortuna llega a un billón de dólares cuando su empresa de cohetes e inteligencia artificial SpaceX comenzó a cotizar en la bolsa con la mayor oferta pública inicial de la historia del mercado de valores. Dicha empresa tiene su sede en el sur de Texas, en una ciudad controlada por Musk conocida como Starbase, que SpaceX viene utilizando para el lanzamiento de cohetes desde 2014. Recientemente, organizaciones ambientalistas y conservacionistas presentaron una demanda judicial a nivel federal que busca frenar un intercambio de tierras aprobado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, que le daría a SpaceX más de 280 hectáreas de un refugio nacional de vida silvestre del sur de Texas.
Con el proyecto Starbase, “SpaceX ya ha quemado decenas de hectáreas de hábitat de vida silvestre, está vertiendo agua contaminada en nuestra playa, ha echado desechos de cohetes en nuestras comunidades y en comunidades en México”, afirma Bekah Hinojosa, cofundadora de la Red de Justicia Ambiental del Sur de Texas, que es parte de la demanda presentada contra el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos. “Elon Musk está utilizando a nuestra empobrecida comunidad como laboratorio para lanzar peligrosos cohetes experimentales de SpaceX”.
Hinojosa señala que, mientras que organizaciones como la Red de Justicia Ambiental del Sur de Texas se están movilizando en oposición a las actividades de Musk en el sur de Texas, los funcionarios locales están ignorando las quejas de la población a la que representan sobre cómo SpaceX está degradando el medio ambiente y su calidad de vida. “Hemos visto a funcionarios elegidos por el voto popular aceptar dinero de SpaceX aquí y luego ir a cabildear a favor de proyectos de ley que benefician a SpaceX”.
Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.






