
Este mes, en toda América del Norte, millones de personas están experimentando el impacto de una peligrosa contaminación del aire vinculada a los casi mil incendios forestales que se encuentran activos y están causando estragos en Canadá. Además de liberar en el aire peligrosos productos químicos y un humo que oscurece los cielos del continente, los incendios de Canadá afectan de manera desproporcionada a las comunidades indígenas, en las que ya hay miles de personas evacuadas de sus hogares. En Estados Unidos, las figuras políticas del Partido Republicano se muestran reacias a reconocer que la crisis climática incide en la frecuencia y la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos. En cambio, acusan a las autoridades canadienses de hacer una mala gestión forestal. El presidente Donald Trump incluso ha amenazado con imponer nuevos aranceles a Canadá por los niveles récord de toxicidad en el aire.
Nos acompaña la periodista independiente canadiense Rachel Gilmore, quien señala que si bien los comentarios de Trump son “extremadamente ofensivos” para la gente de su país, cabe destacar que las políticas del primer ministro de Canadá, el liberal Mark Carney, tampoco hacen mucho para mitigar la crisis climática, ya que aunque reconoce la evidencia científica que existe sobre el tema, está aprobando de igual manera la construcción nuevos oleoductos que planean operar durante décadas.
Gilmore enfatiza que Carney “no está tomando exactamente las medidas que necesitamos en Canadá para hacer frente al cambio climático”.
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