
Miles de personas haitianas y sirias que viven en Estados Unidos están nuevamente en riesgo de deportación tras el dictamen de la Corte Suprema que permite al Gobierno de Trump despojarlas del “estatus de protección temporal”, conocido como TPS. Es un programa diseñado para acoger ciudadanos de países que el Gobierno estadounidense considera demasiado inestables o peligrosos para retornar, en muchas ocasiones debido a desastres naturales o guerras, y viene siendo fuertemente atacado en el marco de la agenda antiinmigración del Gobierno de Trump.
“Si permitimos que esta máquina de deportación y crueldad entre en vigencia, podría haber un déficit catastrófico de mano de obra en Estados Unidos”, señala Guerline Jozef de la organización Haitian Bridge Alliance.
“Esto es solo una parte de los esfuerzos del Gobierno de Trump para sostener su máquina de detención y deportación y, básicamente, detener la inmigración”, añade Lupe Aguirre, del Proyecto Internacional de Asistencia a Refugiados. “Quieren cumplir sus promesas de campaña de erradicar a las personas que ellos consideran indeseables”.
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