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Apenas unos días después de la muerte de un inmigrante mexicano a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Texas, agentes de inmigración dispararon fatalmente a otro inmigrante, que también conducía al trabajo, esta vez en una pequeña ciudad del sur de Maine. Joan Sebastián Durán Guerrero, originario de Colombia, tenía 26 años y era padre de una niña de tres años de edad. Según se informó, tenía autorización para trabajar en Estados Unidos, se le había emitido un número de Seguro Social y no era objeto de ninguna orden judicial. El Departamento de Seguridad Nacional ha defendido el tiroteo, alegando que los agentes del ICE dispararon contra Durán Guerrero, que se encontraba dentro de su automóvil, por temores en relación con la “seguridad pública”. Varios testigos afirman que vieron a los agentes sacar a rastras a Durán Guerrero del automóvil tras el tiroteo mientras este les decía que él había intentado “detener el auto”. Para profundizar sobre este caso hablamos con Eisha Khan, residente de Biddeford, Maine y esposa del alcalde de la ciudad, Liam LaFountain. Entre otras cosas, Khan nos cuenta sobre la “conmoción” que generó en la comunidad la muerte de Durán Guerrero.
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