
El jueves 16 de julio, en el horario de mayor audiencia televisiva, el presidente Trump pronunció un discurso en el que acusó a China de entrometerse en las elecciones estadounidenses, en un nuevo intento de sembrar dudas sobre el sistema electoral de Estados Unidos de cara a las elecciones de mitad de período, que tendrán lugar en noviembre. Trump anunció que desclasificará documentos que muestran lo que llamó “vulnerabilidades impactantes en nuestra infraestructura electoral”, pero no presentó ninguna evidencia de que China ni ningún otro país hubieran interferido directamente en elecciones recientes.
“Si lo que Trump quería era mostrar […] que hay evidencia irrefutable de fraude en las elecciones de 2020, fracasó miserablemente”, plantea Ari Berman, corresponsal nacional de derechos electorales de la revista Mother Jones. “Me deja muy preocupado la posibilidad de que la intención de este discurso sea sentar las bases para una interferencia gubernamental en las elecciones de mitad de período”.
Berman sostiene que, en Estados Unidos, las elecciones son “seguras” y que los resultados son “auditados ampliamente a nivel estatal” y revisados a nivel federal. En ese sentido, enfatiza que las elecciones de 2020, que Trump perdió ante Joe Biden, “resultaron ser las más seguras de la historia de Estados Unidos”.
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