
El fin de semana del 4 de julio, un enorme domo de calor se instaló sobre la mitad oriental de Estados Unidos y las temperaturas llegaron a cifras superiores a los 37 grados Celsius, lo que provocó interrupciones en los viajes y la implementación de medidas de emergencia para millones de personas. Las alertas de calor emitidas durante el fin de semana afectaron a más de 185 millones de personas, más de la mitad de la población del país y, en Nueva Jersey, los niveles extremos de calor y humedad provocaron la muerte de al menos 25 personas. Este evento climático extremo en Estados Unidos viene después de una ola de calor récord en Europa a la que se han adjudicado miles de muertes en España, Francia y Alemania. Especialistas en cambio climático señalan que la quema de combustibles fósiles es la causa principal del calentamiento global y el motivo por el cual las olas de calor se están volviendo más largas, más calientes y más frecuentes.
“El calentamiento global está acelerando su paso y superando los umbrales que solíamos considerar inaceptables”, plantea el periodista especializado en cambio climático David Wallace-Wells. Si bien considera que “hay muchas preguntas sobre por qué no nos hemos preparado adecuadamente para estas olas de calor”, Wallace-Wells plantea que aún es posible adaptar el planeta para mitigar la catástrofe climática.
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