
James Muldoon es un sociólogo especializado en el estudio de la naturaleza cambiante de las relaciones entre los seres humanos y la tecnología. Su libro “Love Machines: How Artificial Intelligence Is Transforming Our Relationships” (Máquinas amorosas: cómo la inteligencia artificial está transformando nuestras relaciones) investiga los vínculos emocionales que las personas establecen con los modelos de lenguaje a gran escala como ChatGPT, de OpenAI, y Claude, de Anthropic. Muldoon también habla del libro “Alimentar la máquina: el trabajo oculto que impulsa la IA”, del que es coautor junto a sus colegas investigadores Mark Graham y Callum Cant. A partir de un trabajo de campo de más de una década, “Alimentar la máquina” pone el foco en los trabajadores del sur global, cuyos conocimientos y su mano de obra son la base de las herramientas y asistentes de IA.
“Mucha gente ve la inteligencia artificial como algo que, en gran medida, está automatizado, sin fricciones y que simplemente surge como una herramienta útil para los seres humanos. Pero la mayor parte de las horas de trabajo humano dedicadas a hacer posible la inteligencia artificial no se realizan en los laboratorios de Google u OpenAI. La mayor parte de ese trabajo es, en realidad, la 'anotación de datos', un trabajo que se realiza por etapas, para el cual las empresas subcontratan a personas de distintos lugares del sur global, desde India hasta África Oriental y Filipinas”, explica Muldoon.
Al mismo tiempo, en la otra punta del proceso, quienes consumen estos productos recurren cada vez más a los chatbots artificiales para satisfacer sus necesidades sociales, lo que incentiva a las empresas de tecnología a amplificar “los comportamientos adictivos, manipuladores y controladores” integrados en sus sistemas para hacer que las personas sean cada vez más dependientes de sus productos. “Necesitamos una regulación mucho más estricta para detener a estas empresas […] que tienen la capacidad de enganchar a las personas y de darles consejos dañinos y peligrosos”, señala Muldoon.
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