
La semana pasada, alrededor de 60.000 personas procedentes de Marruecos cruzaron hacia el enclave español de Ceuta, ubicado en el lado africano del estrecho de Gibraltar. Lo que marcó un desplazamiento masivo de población sin precedentes. Al menos 72 personas murieron en el intento. La repentina afluencia de migrantes abrumó a la población de la ciudad y provocó una crisis humanitaria. Por su parte, la policía fronteriza desplegó cañones de agua, lanzó gases lacrimógenos y realizó disparos de advertencia para disuadir a las personas de cruzar la frontera. Según el Ministerio del Interior de España, casi todos los migrantes regresaron a Marruecos al día siguiente.
Nos acompaña Miriyam Aouragh, antropóloga e hija de padres marroquíes que emigraron a Europa, para analizar los factores que impulsaron este desplazamiento masivo de población. Aouragh afirma que una combinación de factores, que incluye ciertas modificaciones en las políticas de inmigración de España y una creciente desigualdad económica en Marruecos, fue lo que “generó una especie de incentivo que fortaleció la voluntad de las personas para intentar llegar a España” a través de Ceuta. La historia de esta ciudad, que está rodeada por Marruecos a lo largo de una frontera de ocho kilómetros, se remonta a la época fenicia y, desde 1415, ha estado bajo control portugués o español. El Gobierno marroquí afirma que Ceuta es un territorio ocupado y colonizado, mientras que España lo considera una parte integral del Estado español.
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