
Un cuarto de siglo después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, en los que murieron casi 3.000 personas, un grupo de familias de las víctimas está sosteniendo una demanda contra Arabia Saudí, que busca responsabilizar al reino por el papel que pudo haber desempeñado en la planificación y ejecución del plan. Si bien el Gobierno saudí siempre ha negado haber tenido conocimiento previo de los ataques, 15 de los 19 hombres que secuestraron los aviones eran ciudadanos saudíes y, en algunos casos, tenían conexiones con funcionarios y agentes de inteligencia saudíes que se encontraban en Estados Unidos. Terry Strada, presidenta nacional de la organización 9/11 Families United, planteó el tema el viernes en una conmemoración oficial del aniversario del 11-S en Nueva York. Cuando le tocó rendir homenaje a su esposo, Tom, que murió aquél día en el World Trade Center, y frente a un público que incluía al vicepresidente JD Vance y a los cuatro expresidentes vivos del país, Strada preguntó: “¿Cómo puede ser que hayan pasado 25 años y todavía no se haya hecho justicia por el papel desempeñado por Arabia Saudí en tu asesinato?”
En conversación con Democracy Now!, Strada señala que ha aparecido cada vez más evidencia de que hubo agentes saudíes “directamente involucrados en proporcionar una red de apoyo” para llevar a cabo los ataques del 11-S y que espera que el presidente Donald Trump le diga al Gobierno saudí “que ya no pueden esconderse y que deben dar la cara ante esta evidencia y resolver las cosas con las familias”.
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