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Hace cuatro años, en Irán, estalló un levantamiento conocido como “Mujer, Vida, Libertad” tras la muerte de la joven kurda de 22 años de edad Zhina Mahsa Amini, que había sido detenida por la “policía de la moral” iraní. Durante los tres meses siguientes, cientos de miles de personas salieron a las calles para manifestarse contra las leyes discriminatorias de Irán que obligan a usar el velo.
Amnistía Internacional acaba de publicar un informe en el que concluye que las medidas represivas implementadas por las autoridades iraníes en 2022 para sofocar las protestas del movimiento Mujer, Vida, Libertad constituyen crímenes de lesa humanidad. A partir de su investigación sobre las muertes de 377 manifestantes y transeúntes que tuvieron lugar en 2022, Amnistía Internacional llama a que se inicien investigaciones penales a nivel internacional contra 87 funcionarios iraníes.
“Los crímenes de lesa humanidad son crímenes del sistema. Esto significa que, para cometerlos, se requieren recursos, organización, estructuras y políticas estatales”, afirma Raha Bahreini, abogada de derechos humanos e investigadora sobre Irán para Amnistía Internacional. Dicha organización también ha repudiado recientemente la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Al respecto, Bahreini añade: “Hemos expresado claramente que el sufrimiento de las víctimas de crímenes de lesa humanidad no debe ser instrumentalizado ni utilizado como arma por actores como EE.UU. e Israel”.
Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.






