En Birmania, también conocida como Myanmar, se espera que los fuertes vientos y lluvias de esta semana dificulten las tareas de rescate y ayuda humanitaria, al tiempo que muchas personas continúan durmiendo a la intemperie después de perder sus hogares en el terremoto ocurrido el 28 de marzo. El número de muertes ha superado las 3.500 personas y más de 5.000 han resultado heridas. En Mandalay, los residentes afirman que todavía están esperando ayuda del Gobierno militar después de que el terremoto provocara un incendio que arrasó varias zonas de la ciudad.
Kyi Thein: “Una bola de fuego emergió del suelo inmediatamente después del terremoto. Fue un gran incendio, que se desató apenas minutos después del terremoto. El fuego se extendió por todo el distrito y arrasó las 400 viviendas. Todo el mundo huyó y ahora no queda nada. Estamos en graves problemas”.
Mientras tanto, según se informa, el Gobierno de Trump despidió a los tres funcionarios de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional que envió a Birmania tras el terremoto, mientras estos se encontraban en Mandalay para evaluar la situación. Los despidos forman parte del plan de Trump y Elon Musk para desmantelar por completo dicha agencia.