
En Bolivia, manifestaciones masivas están demandando la renuncia de Rodrigo Paz, el primer presidente de derecha que gobierna el país en décadas. Desde que asumió el cargo, en noviembre de 2025, Paz viene implementado políticas de austeridad que han llevado a un aumento en las tasas de pobreza en gran parte de la población rural y de clase trabajadora del país. Nos acompaña Kathryn Ledebur, directora de la Red Andina de Información de Cochabamba, Bolivia, para hablar sobre las protestas que se registran desde hace un mes. “Bolivia es un país donde, durante 19 años, los pueblos indígenas y los movimientos sociales gozaron de igualdad de derechos e inclusión política”, explica. “Hay una gran diferencia entre lo que Paz prometió y lo que está haciendo en la práctica, que es designar un gabinete compuesto por personas blancas de clase media alta en el que solo hay dos mujeres, rechazar cualquier diálogo genuino, rechazar la interacción con los movimientos sociales y ni siquiera tener empatía con las personas y lo que les pasa en el día a día”.
Ledebur también analiza cómo se vienen estrechando los lazos entre el Gobierno de Paz y el Gobierno de Trump en momentos en que Estados Unidos busca expandir lo que llama “guerra contra las drogas” en toda América Latina.
Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org. Soy Amy Goodman con Juan González.
Las protestas en Bolivia cumplen un mes y miles de personas siguen saliendo a las calles para exigir la dimisión del presidente Rodrigo Paz, un aliado de Trump que se ha alineado con los líderes de la derecha latinoamericana. Sindicatos, grupos indígenas y otros manifestantes exigen que el Gobierno de Paz revierta las medidas de austeridad ante el fuerte aumento de los precios de los alimentos, el combustible y los medicamentos.
ÁNGELA AGUIRRE: “Quiero una solución, que el Gobierno arregle de una vez [las cosas, y que lo haga] de corazón. Las guaguas se están muriendo de hambre. No hay qué cosa comprarse. No tenemos plata para comprarnos los de la tercera edad. Tengo a mis nietas huérfanas. Pido que haya una solución”.
AMY GOODMAN: A principios de esta semana, el Congreso de Bolivia aprobó el posible despliegue de las fuerzas armadas para reprimir las movilizaciones, una medida que ayudaría al presidente Paz a declarar el estado de emergencia.
Para más información, vamos a Cochabamba, Bolivia, desde donde nos acompaña Kathryn Ledebur, directora de la Red Andina de Información. Muchas gracias por estar con nosotros.
¿Puede explicar por qué la gente exige la dimisión del presidente boliviano y aliado de Trump, Rodrigo Paz?
KATHRYN LEDEBUR: Muchas gracias, Amy. Gracias, Juan. Es un tema de alimentar a las familias. Y hay una falta de empatía, una falta de comprensión, una falta de interés de la administración de Paz, del costo de la vida, del hambre que están pasando en el campo y las clases trabajadoras, y el temor de que no van a poder alimentar a sus familias en los [próximos] meses y el año que viene. Por eso la gente se organiza. Por eso la gente resiste en una protesta de más de un mes.
AMY GOODMAN: ¿Por qué se están intensificando tanto estas protestas precisamente ahora y qué significa que Paz cuente con el pleno apoyo del Gobierno de Trump, y que ese Gobierno esté diciendo que los indígenas, los líderes de este movimiento, son narcotraficantes?
KATHRYN LEDEBUR: Bueno, en este momento escalan porque generalmente en Bolivia en marzo y abril negocian los trabajadores un aumento salarial. Pero en este momento estamos también enfrentando en junio una nueva alza del precio de los combustibles que va a provocar una inflación aún [mayor], y cuando tenemos precios dobles o triples de lo que eran el año pasado. No ha habido esfuerzos de diálogo genuinos de parte del Gobierno y más bien ha habido una estigmatización y un racismo que han sido repetidos como un loro por la Administración de Trump. Sugerencias de que el narcotráfico maneja estas masivas manifestaciones, algo absurdo, y eso enfurece a la gente. [Vincular] o culpar a Evo Morales por un movimiento de distintos grupos indígenas, campesinos y sindicales enfurece aún más a las bases.
Y esa alianza directa con Trump y el Escudo de las Américas implica una amenaza de un papel para el Comando Sur. El retorno de la DEA, que ha sido tan corrosivo en el pasado de Bolivia y que ha promovido y ayudado en masacres y graves violaciones de derechos humanos.
JUAN GONZÁLEZ: ¿Nos puede hablar un poco de la coalición de grupos en Bolivia que se unieron en estas protestas?
KATHRYN LEDEBUR: Claro que sí. Es una coalición muy suelta. No hay un líder definido, no hay una articulación o, como dice el Gobierno, una conspiración. Son movimientos sociales en las 20 provincias [del Departamento] de La Paz, por ejemplo, que son comunidades aymaras con una organización tradicional que se ha convocado tanto como la COB, la Central Obrera Boliviana, la organización sindical de trabajadores más grande en el país; la Confederación Campesina Túpac Katari; y la CSUTCB, la Confederación Sindical Campesina Nacional; transportistas que no pueden pagar el combustible. Un combustible que ha sido durante los primeros seis meses contaminados [sic]. Es un grupo diverso de sectores de base que están luchando inicialmente por el diálogo, por la subsistencia, por aumentos salariales, pero ahora lo que más los une es la exigencia de la renuncia de Evo Morales, perdón, de la renuncia de Rodrigo Paz.
Vale la pena decir que Paz tampoco cuenta con el apoyo de la ultraderecha boliviana. Tuto Quiroga, su oponente en las elecciones, las élites cruceñas, la empresa privada, los comités cívicos de derecha y los grupos paraestatales paramilitares que fueron tan activos en el golpe de 2019. Están sueltos, están impunes, están presionando a los manifestantes y amenazando al Gobierno [con] ir y romper los bloqueos y cometer violaciones de derechos humanos también.
JUAN GONZÁLEZ: Pero, a la misma vez, el presidente Paz dice que el expresidente Morales es el que dirige estas protestas. ¿Qué piensa usted?
KATHRYN LEDEBUR: Eso [está] lejos de la verdad. Obviamente, Evo Morales no apoya el Gobierno de Paz. Evidentemente, Evo Morales y sus seguidores han sido sumamente críticos porque está muy claro que Paz no tiene una estrategia para gobernar, no tiene una [inaudible] o el deseo de rendir cuentas ni de brindar subsistencia a su población, que se ha vinculado plenamente e instantáneamente con la Administración Trump y ha reprimido [usando] las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, ese criterio [sic] de Morales es un criterio [sic] de muchos. Y Morales ha mandado un grupo pequeño de manifestantes a La Paz por solo cinco días, y la mayoría de sus bases estaban enfocadas en protegerle y proteger la zona del Trópico de Cochabamba porque temen una detención e intervención militar o intervención de la DEA inminente para detener a Evo Morales. Él no maneja las cosas y los manifestantes y los sectores en protesta rechazan su liderazgo o rechazan las acusaciones de su liderazgo, pero es una manera del Estado [para] no tratar los temas que son tan claves y que son tan urgentes para la población boliviana.
JUAN GONZÁLEZ: ¿Y mientras tanto qué está pasando en el Congreso de Bolivia? ¿Apoyaron o adoptaron una ley para quizás hacer posible un estado de emergencia?
KATHRYN LEDEBUR: Lo que hicieron es que existió una ley que aprobó el Congreso del MAS (Movimiento al Socialismo) después del golpe tan cruento de 2019, que frenaba o que ponía límites a la posibilidad de dictar un estado de excepción. Ambas cámaras del Congreso, que son dominadas por la derecha —la izquierda tiene una magra participación ahí— han abrogado la ley, Paz ha abrogado la ley, y eso abre el camino a un estado de excepción que supuestamente regiría las garantías constitucionales, pero hemos visto una vez tras otra que eso nunca ocurre.
Entonces, no hay esfuerzos genuinos de parte del Estado de [cara a establecer un] diálogo. Han estado persiguiendo políticamente a los verdaderos líderes, como el dirigente de la COB, Mario Argollo, que tiene otros cargos de terrorismo, sedición, alzamiento armado. Y muchos tememos, y la población teme, que puedan dictar el estado de excepción hoy o este fin de semana y ahí no creo que retroceda la gente, pero sí aumenta la represión y sufrimos pérdida de vidas humanas.
JUAN GONZÁLEZ: ¿Cuál ha sido el papel de los Estados Unidos? El secretario de Estado, Marco Rubio, reclama que esto es un atentado, un golpe de narcotraficantes y criminales.
KATHRYN LEDEBUR: Bueno, es interesante porque no hay ningún intento de tomar el poder [por parte] de estos grupos. En el caso eventual de la renuncia de Paz, su vicepresidente, Edmand Lara, un populista que sí ha rechazado la posición del presidente, legalmente sería presidente, pero yo no creo que la derecha lo permitiría. Nadie está intentando reemplazar el Gobierno. Están pidiendo atención o demandas o, si no, una renuncia que conduciría a nuevas elecciones en 90 días.
Esa estrategia de [decir que esto es] un golpe es irónica para un grupo que ha apoyado un golpe en 2019 y lo han negado. Es una manera constante de la derecha y de Estados Unidos, y aún peor con el Gobierno de Trump, de deslegitimar las demandas legítimas y, tal vez, en el futuro, justificar una intervención más directa de Estados Unidos.
Por eso preocupa el involucramiento con el Escudo de las Américas tanto como el pacto que firmaron en esta madrugada o anoche entre cancilleres de derecha y de Estados Unidos sobre el tema [del] antinarcotráfico y antiterrorismo. Algo que coincide con las manifestaciones aquí, y que preceden a elecciones donde tiene la posibilidad de ganar la izquierda, en Colombia y en Brasil. Esa articulación de la ultraderecha fomentada por la Administración de Trump ha sido corrosiva en todo el continente, como sabemos, Juan.
JUAN GONZÁLEZ: ¿Y cuáles son los intereses directos de Estados Unidos en Bolivia, especialmente en términos de los recursos naturales del país?
KATHRYN LEDEBUR: Bueno, yo creo que vale la pena destacar que, por ejemplo, Bolivia tiene los [recursos] comprobados más grandes de litio en todo el mundo —eso es una cantidad impresionante de recursos— y [también] minerales críticos, y Estados Unidos ya ha firmado con la Administración de Paz un acuerdo para aprovechar los minerales críticos.
Esto es un tema que se mantiene vigente desde el golpe de 2019, cuando Elon Musk, el nefasto Elon Musk, afirmó que cuando acusaron a Trump, cuando [correctamente] acusaron a Trump de fomentar el golpe, Musk dijo: “Podemos golpear a quien nos dé la gana”. Y entonces ese interés, tanto como el interés de venganza y un interés de deshacer lo que fueron 19 años imperfectos, pero con inclusión, con crecimiento económico, por la mayor parte, y una soberanía y rechazo de imposiciones de Estados Unidos. Yo me acuerdo de que en el Congreso de Estados Unidos han dicho: “Lo que resulta, con votar a Estados Unidos [sic], es que el emperador está desnudo. Esa supuesta fuerza que tiene Estados Unidos se había perdido, y ahora vemos de manera muy agresiva cómo Estados Unidos busca meterse en Bolivia. Hay pendientes acuerdos militares y policiales y antiterroristas con un financiamiento de 50 millones de dólares. Hay un preacuerdo con el Comando Sur, por ejemplo, que conduce a un intervencionismo dañino y peligroso para la población, Juan.
JUAN GONZÁLEZ: La victoria de Rodrigo Paz fue resultado de unas divisiones que ocurrieron en la izquierda y el movimiento popular en Bolivia. ¿Usted ve, en términos de esta lucha, que esas divisiones se estén arreglando o no?
KATHRYN LEDEBUR: Bueno, fue producto de la división y también fue producto de movidas por parte del Tribunal Constitucional y Electoral, que operaba ilegalmente, para excluir a los seguidores de Evo Morales y excluir intentos de nombrar un partido, excluir una candidatura de Evo Morales. Pero más allá de eso, esas divisiones internas persisten en la izquierda. No hay tanto rencor, pero este movimiento ha sido espontáneo y de urgencia y con exigencias de sentido común, pero eso no necesariamente implica que esos sectores se puedan unir o que vayan a poder tener electoralmente, a nivel nacional o a nivel del legislativo, algún impacto o una capacidad de ser incluidos políticamente.
JUAN GONZÁLEZ: Quisiera darle las gracias a Katherine, [directora] de la Red Andina de Información, en Cochabamba, Bolivia. Este es Juan González, con Democracy Now!







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