
Nos acompaña un empleado del Concejo Municipal de Nueva York liberado en junio tras pasar más de cinco meses detenido por el ICE, dos de ellos en Delaney Hall, una cárcel de inmigración con fines de lucro ubicada en Newark, Nueva Jersey. Rafael Andrés Rubio Bohórquez había sido apresado por agentes federales de inmigración en enero durante una entrevista de rutina vinculada a su solicitud de asilo. Rubio Bohorquez es de Venezuela y fue detenido a pesar de ser beneficiario del estatus de protección temporal (TPS), lo cual impide su deportación.
“La gente está triste; los detenidos están tristes. Son personas que buscan construir un futuro en este país, personas que respetan la ley”, dice Rafael Andrés Rubio Bohórquez acerca de los inmigrantes que conoció en su paso por diferentes cárceles del ICE. “Están pagando impuestos. Están formando familias”.
Rubio Bohórquez dice que teme ser detenido nuevamente, a pesar de que su abogada, Gwyneth Hesser, aclara que eso violaría una orden judicial. “Pero parece que en este momento eso no sirve de consuelo, ya que están pasando cosas que, a veces, están fuera de la ley”, dice Hesser.
Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman.
Pasamos ahora al caso de un empleado del Concejo Municipal de Nueva York liberado en junio tras pasar más de cinco meses detenido por el ICE, dos de ellos en Delaney Hall, una cárcel de inmigración con fines de lucro ubicada en Newark, Nueva Jersey.
Rafael Rubio fue detenido por agentes federales de inmigración en enero durante una entrevista de asilo rutinaria, a pesar de tener protecciones legales para vivir y trabajar en Estados Unidos bajo el estatus de protección temporal, o TPS, como ciudadano venezolano, que era válido hasta octubre de 2026. Tras numerosos reveses legales, incluida una orden de deportación, un juez de inmigración le otorgó el asilo en mayo y finalmente fue liberado en junio después de 158 días bajo custodia.
Para más información, nos acompaña aquí en el estudio en Nueva York Rafael Rubio. Quiero agradecerle por estar en nuestro programa. Felicidades por su liberación. ¿Puede hablar del día en que lo detuvieron? ¿Tenía alguna idea de que podría ser detenido?
RAFAEL RUBIO: Primero que todo, gracias Amy, por tenerme en tu show. Y por supuesto, no tenía idea de que eso pudiera ocurrir. Tenía cierta sospecha, dado el ambiente actual en materia de inmigración, de que algo pudiera de repente salir mal. Pero no tenía certeza o seguridad. Solo hasta que llegué a mi cita programada para ese día, cuando comenzó la entrevista, con mi interacción con el oficial de asilo, me di cuenta de que había una gran oportunidad de que saliera mal.
AMY GOODMAN: ¿Su abogado habló con usted por teléfono desde Tampa, Florida?
RAFAEL RUBIO: Correcto. Sí. Él estaba conmigo acompañándome.
AMY GOODMAN: Y luego se lo llevaron.
RAFAEL RUBIO: Sí.
AMY GOODMAN: ¿A dónde lo llevaron?
RAFAEL RUBIO: Ellos me llevaron a Orange County Jail en Goshen, Nueva York. Creo que eso es Upstate, Nueva York. Y luego ellos me transfirieron a Brooklyn, al Metropolitan Detention Center, y luego me…
AMY GOODMAN: ¿No es ahí donde está detenido el presidente venezolano?
RAFAEL RUBIO: Sí, tal cual. Exactamente. Sí.
AMY GOODMAN: Ahí están Maduro y su esposa, la ex primera dama de Venezuela.
RAFAEL RUBIO: Sí, nunca tuve contacto con ellos, por si hay gente que tiene curiosidad en ese sentido. No tuve contacto con ellos. Pero sí, es allí mismo donde ellos estaban.
AMY GOODMAN: ¿Y luego lo llevaron a Delaney Hall?
RAFAEL RUBIO: Correcto.
AMY GOODMAN: ¿Estuvo allí cinco meses?
RAFAEL RUBIO: En total, detenido, duré cinco meses. En Delaney Hall estuve cerca de dos meses en total.
AMY GOODMAN: ¿Cómo fue estar en Delaney Hall?
RAFAEL RUBIO: Bastante malo. Las condiciones no son del todo agradables para estar allí. Creo que no tienen la capacidad para acomodar la cantidad de personas detenidas que mantienen en esas instalaciones. Por tanto, la gente no tiene una experiencia muy grata. El acceso a cosas básicas como el agua es bastante limitado y, por supuesto, no hay exposición al sol; las personas pocas veces pueden salir o, tal vez, una sola vez a la semana pueden salir a tomar sol y a tomar aire fresco y, de resto, bueno, las condiciones no son muy buenas. La comida no es muy buena tampoco. De vez en cuando te pueden servir… Nos llegaron a servir leche que ya estaba dañada. Y bueno, te toca compartir el baño con mucha gente. No hay privacidad en ese sentido. Entonces de verdad que no es una experiencia placentera.
AMY GOODMAN: ¿Pudo obtener medicamentos y pudo tomarlos?
RAFAEL RUBIO: Yo tomo medicación para la tensión alta, sufro de tensión alta, creo que viene desde mi papá o algo así y tuve bastantes dificultades a través de toda esta experiencia para poder tener mi medicación a tiempo y como corresponde. Como tú sabes o debes saber, la medicación para la presión alta no debe detenerse ni siquiera un día o dos días. Y ese fue el caso en esta experiencia. A veces llegué a pasar hasta tres semanas sin mi medicación.
AMY GOODMAN: Delaney Hall es operado por GEO Group, con un contrato de mil millones de dólares por 15 años con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE. ¿Qué significó haber estado en una prisión operada por una empresa privada de prisiones con fines de lucro?
RAFAEL RUBIO: No muy distinto, no se sintió muy distinta la experiencia al Metropolitan Detention Center en Brooklyn, que es una cárcel federal. Pero lo que más me llama la atención es que creo que la persona que es el operador privado que opera esta cárcel o este centro de detención también forma parte del gabinete de Gobierno o algo por el estilo dentro del Departamento de Homeland Security, lo que lo hace bastante raro o curioso. Pero desde el punto de vista de cómo opera la cárcel, muy parecida a una cárcel federal, la experiencia fue muy parecida a la del Metropolitan Detention Center.
AMY GOODMAN: ¿Cuál era su trabajo en el Concejo Municipal de Nueva York?
RAFAEL RUBIO: Todavía mantengo mi trabajo; hago la salvedad: aún mantengo mi trabajo y trabajo como analista de datos y asociado de cumplimiento de normativas. Yo apoyo, dentro de la División de Servicios de Personal, que es como recursos humanos, yo apoyo ambos procesos, nómina y administración de recursos humanos, asegurando que los datos que nosotros utilizamos y los de los trabajadores estén correctamente en el sistema.
AMY GOODMAN: ¿Qué significó que la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Julie Menin, y el propio Concejo lucharan por su liberación?
RAFAEL RUBIO: Se sintió demasiado bien. En algún punto tuve momentos muy bajos durante toda esta experiencia, momentos en los que pensé que no iba a tener ya ninguna oportunidad de continuar en este país, que mi futuro no estaba muy claro y que podía estar inclusive en peligro. Y cuando ellos… Cuando me enteré, poco después de que todo pasó, de que el Concejo Municipal y la presidenta Menin estaban tan involucrados en mi caso y estaban apoyándome, fue de verdad un salvavidas que me tiraron, que me volvió de nuevo a la vida.
AMY GOODMAN: ¿Pudo escuchar las protestas afuera de la cárcel?
RAFAEL RUBIO: En ocasiones… Todas las ventanas están bloqueadas, no tenemos vista, las personas detenidas allí no tienen vista hacia afuera. Pero sí supimos, por algunos oficiales que de repente comentaban que algo estaba ocurriendo afuera, y veíamos las luces de las patrullas a través de las ventanas
AMY GOODMAN: ¿Qué significó eso para usted?
RAFAEL RUBIO: Sabíamos que estaba pasando algo afuera. Pero particularmente, y por lo menos las personas que estaban conmigo en mi unidad, queríamos tratar de mantener las cosas lo más pacíficas posible, porque ninguno deseaba hacer… empeorar su situación mientras estaba allí. En algún punto, los oficiales de guardia estaban recogiendo nombres, tomando datos de las personas que estaban participando, bien sea en la huelga de hambre o estaban de alguna manera cooperando con las protestas afuera al apagar y prender las luces de la celda, que tenía un significado que, bueno, supongo que era…
AMY GOODMAN: Sé que usted no es abogado, es analista de datos, pero ¿puede explicar lo que significó que un juez le concediera asilo en Estados Unidos, pero el Gobierno federal apeló esta decisión y usted tuvo que permanecer en detención a pesar de que se le concedió asilo en mayo?
RAFAEL RUBIO: Bueno, me encantaría que mi abogada pudiera explicar un poco más acerca de eso, pero en términos generales lo que significa es que aún continúo… Mis beneficios como asilado están todavía activos, no pierdo el estatus. Simplemente están ciertos beneficios o el alcance de esos están un poco restringidos hasta tanto no se haga la orden final, hasta hasta tanto el Board of Immigration Appeals (la Junta de Apelaciones de Inmigración) decida que finalmente mi asilo es final. Entonces ahí es cuando voy a poder perseguir el green card.
AMY GOODMAN: Entonces, un tribunal federal ordena su liberación inmediata.
RAFAEL RUBIO: Ese fue el caso.
AMY GOODMAN: Y eso fue lo que los obligó a dejarlo en libertad.
RAFAEL RUBIO: Ann Marie Donnelly, si no me equivoco, fue la juez federal que ordenó que se me consediera un hearing o una audiencia de fianza. Pero en este caso, con la carga de la prueba invertida al Estado, en este caso, y por mandato de ella, el Estado tenía que demostrar que yo era una persona peligrosa para la sociedad o que era un riesgo de fuga.
AMY GOODMAN: ¿Sabe cuántas personas están detenidas en Delaney Hall?
RAFAEL RUBIO: En mi unidad, al menos cuando yo me fui, en promedio habían 140 personas. Y en total creo que el edificio mantenía unas 1.000, 1.200 en [promedio]. Fluctuó demasiado porque hay mucha gente que sale, que entra, los deportan, llegan nuevos, los transfieren, pero en general o en [promedio] mantenían en mi unidad a 140, 120 personas.
AMY GOODMAN: ¿Puede contarnos alguna de sus historias?
RAFAEL RUBIO: Mucha gente que vino a hacer las cosas bien a este país. Por lo menos mi percepción era que no eran personas malas o que no estaban haciendo nada malo, simplemente buscando un mejor futuro para ellos y sus familias. Muchos de ellos tenían niños pequeños o hijos yendo a la universidad, inclusive casas pagas, negocios prósperos a través de los cuales habían pagado [impuestos] inclusive por más de 20 años y sin ningún tipo de récord criminal.
AMY GOODMAN: Tal vez han pagado más impuestos que el propio presidente Trump.
RAFAEL RUBIO: Seguramente, estoy totalmente seguro de eso. Y que básicamente y que en realidad no tenían ningún récord criminal, ni siquiera un arresto, y ese era el caso del 95% de las personas que estaban detenidas allí. Ningún tipo de récord criminal.
AMY GOODMAN: Su proceso ha cumplido con todos los requerimientos legales. ¿Le preocupa que, entre más gente se entere de esto, que usted fue a su audiencia y de ahí se lo llevaron, a pesar de que legalmente podía trabajar en este país, la gente se vea obligada a pasar a la clandestinidad porque piensan que no tiene sentido presentarse a su audiencia si saben que se los pueden llevar?
RAFAEL RUBIO: Con respecto a eso, creo que se trata de una estrategia de miedo. Creo que se trata de una estrategia de miedo que están implementando por la política de esta administración, para llenar de miedo a la gente y que la gente decida no comparecer a su cita y así ellos tener el argumento legal de que pueden emitir una orden de arresto una vez que la persona, por miedo, por ver lo que está sucediendo, decide no presentarse a su audiencia. Y me parece que es algo bastante despreciable. Me parece que es algo bastante desagradable y que por supuesto contraría desde todo punto de vista el Estado de derecho.
AMY GOODMAN: ¿Cuál es el estado de su caso ahora? Usted regresó a trabajar en el Concejo Municipal de Nueva York. ¿Qué viene ahora?
RAFAEL RUBIO: Simplemente tengo que esperar que la Junta de Apelaciones de Inmigración nos den el calendario de los nuevos actos que se tienen que agotar para finalmente tener una audiencia final por esta Junta de Apelaciones de Inmigración con relación a mi caso. Entonces, por el momento simplemente tengo que esperar el consejo de mis abogados y que mis abogados de Bronx Defenders tomen las riendas de eso.
AMY GOODMAN: ¿Qué piensa de lo que ha pasado en Venezuela en estas últimas semanas con el doble terremoto? Horas antes de los sismos, más de 100 venezolanos fueron deportados. Se cree que más de 100 han muerto. ¿Cómo ve esto usted que es venezolano?
RAFAEL RUBIO: Es un país muy bonito. Es un país muy bonito. Y bueno, mi corazón está con ellos. Creo que fui afortunado en el sentido de que no estuve en un vuelo de deportación, de esos en los que llegaron unos días antes y fueron acomodados en hoteles que fueron afectados por el terremoto y que no se conoce el estado de salud o el paradero de muchos de ellos. Y bueno, en general, somos gente buena, en general. Lamentablemente la política a veces hace cosas que no van en favor de lo que la mayoría o el pueblo bueno quiere o hace. Y bueno, es lamentable que esté pasando esto y que de alguna forma esta administración esté sacando provecho de eso para hacer las cosas peores.
AMY GOODMAN: ¿Tiene familia en el área de la Gran Caracas?
RAFAEL RUBIO: Afortunadamente no, pero sí tengo conocidos, amigos cercanos que han perdido… ya se han enterado de que han perdido familiares en la tragedia. No quiero dejar el espacio antes de decirle a Venezuela o cualquiera que me esté escuchando en Venezuela, que los quiero mucho y que estoy con ellos.
AMY GOODMAN: Mis más sinceras condolencias por lo que ha sucedido en su país. Continuaremos siguiendo su caso como lo estamos haciendo con muchos otros en este momento. Rafael Rubio es un solicitante de asilo venezolano y empleado del Concejo Municipal de Nueva York, liberado recientemente después de pasar cinco meses detenido por el ICE. Para ver nuestra entrevista en inglés con su abogada, Gwyneth Hesser, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman. Gracias por acompañarnos.







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