“Es increíble la solidaridad del pueblo venezolano y de la comunidad internacional”: continúan las tareas de rescate al tiempo que miles de personas siguen desaparecidas tras los terremotos

Original en Español01 de julio de 2026
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Casi una semana después de los dos terremotos consecutivos que devastaron Caracas, la capital del país, y la cercana ciudad de La Guaira, en Venezuela continúan las tareas de rescate y hay miles de personas que se encuentran desaparecidas, atrapadas bajo los escombros de las casas y edificios arrasados. Los equipos de rescate están buscando desesperadamente sobrevivientes y, el lunes 29 de junio, funcionarios de salud venezolanos dijeron que se ha confirmado la muerte de más de 1.700 personas. Se prevé que la cifra de víctimas fatales aumentará dramáticamente a medida que se vayan reduciendo las posibilidades de encontrar personas con vida.

Nos acompaña Beatriz Ochoa, directora de incidencia del Consejo Noruego para los Refugiados en América Latina, quien destaca que, ante semejante destrucción, “es increíble la solidaridad del pueblo venezolano y de la comunidad internacional”, que está brindando espacio y recursos para las personas desplazadas por los terremotos. De cara al futuro, Ochoa señala que “tendremos que ir haciendo la transición a soluciones de mediano y largo plazo, para dar a la gente acceso a viviendas asequibles y un lugar más digno para dormir, y puedan reconstruir sus vidas”. Además, Ochoa enfatiza la necesidad de que haya aún más apoyo internacional.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman con Juan González.

Hoy vamos a Venezuela, donde los equipos de rescate continúan buscando a decenas de miles de personas desaparecidas, que se encuentran atrapadas bajo los escombros de casas y edificios casi una semana después de que dos terremotos consecutivos devastaran las ciudades de La Guaira y Caracas. Las autoridades sanitarias venezolanas afirman que se ha confirmado la muerte de más de 1.700 personas y se prevé que la cifra aumentará drásticamente.

Este es Aaron Levi Cantillo, de 21 años, hallado con vida bajo un edificio derrumbado tras más de 100 horas, 43 de ellas dedicadas a su rescate.

AARON LEVI CANTILLO: Yo no soy nadie. Soy un simple chico que pasó cinco días debajo de un edificio. Pero yo estoy aquí y estoy presente es gracias a mi Dios, él es el único que me sacó de allí y mandó a sus ángeles. ¿Quiénes son sus ángeles? Las personas que estuvieron allí pendientes de mi rescate; las personas que estaban pendientes de cómo me sentía; las personas que estaban pendientes de cuando yo salí, cuando gritaron mi nombre al verme salir, que hasta donde tengo entendido, me acaban de informar, que era la única persona de ese edificio que estaba con vida.

AMY GOODMAN: En declaraciones desde Caracas, el coordinador de asuntos humanitarios de la ONU en Venezuela habló sobre las proporciones de la crisis.

GIANLUCA RAMPOLLA DEL TINDARO: Al menos 2.500 estructuras se han visto afectadas, la mayoría de las cuales se derrumbaron por completo. […] [Desde la ONU] estamos adquiriendo, y esto es algo que se ha acordado con las autoridades aquí, 10.000 bolsas mortuorias.

AMY GOODMAN: Por otro lado, la agencia de noticias Associated Press informa que más de 140 venezolanos, entre ellos varios menores, fueron deportados de Estados Unidos y regresaron a Venezuela apenas unas horas antes de los terremotos.

Se cree que la mayoría de las personas deportadas, al menos 130 de ellas, murieron en los terremotos, mientras que algunos de los sobrevivientes describieron cómo las autoridades los dejaron en un hotel en La Guaria y tuvieron que salir arrastrándose de entre los escombros. La madre de uno de los hombres deportados a Venezuela desde Estados Unidos dijo que su hijo sufrió en la catástrofe lesiones que “le cambiarán la vida”.

YULIS SALCEDO: El vuelo llegó a las 11:00 a.m. y de ahí, sería por el procedimiento y eso, ya a las 5:00 p.m., cuando él me llamó, me dijo que ya le habían hecho el procedimiento todo y eso, “Mami, te quiero mucho mami, mañana nos vemos en casa”. Todas esas cosas me dijo él y me puse a hacerle, como toda madre, una bienvenida y todo eso, con unas bombitas amarillo, azul y rojo.

AMY GOODMAN: Para más información, vamos a Caracas, Venezuela, desde donde nos acompaña Beatriz Ochoa, directora de incidencia para América Latina del Consejo Noruego para los Refugiados. Cuéntenos qué está ocurriendo donde usted se encuentra, Beatriz, ¿cuál es el alcance de la catástrofe?

BEATRIZ OCHOA: Muchas gracias por tenerme [en su programa] y por tener [sic] al Consejo Noruego para los Refugiados. Lo que estamos viendo es una catástrofe, la escala de las situación es inexplicable. Es superdifícil. Estamos viendo edificios dañados, muchos colapsados, mucha gente que todavía está debajo de los escombros y los esfuerzos de los rescatistas para tratar de encontrar a la mayor cantidad de gente con vida posible. La ventana de oportunidad se está cerrando.

Por otro lado, también vemos una tremenda solidaridad de la gente venezolana. Esto me ha conmovido, me ha sorprendido mucho la gente que muchas veces ellas mismas tienen pocos recursos, sabemos que la situación socioeconómica no ha sido fácil en los últimos años, y la gente está compartiendo lo poco que tiene con sus familiares, con sus vecinos, con su comunidad. Está apoyando, recolectando algunos insumos, enseres, incluso llevando alimentos a los resguardos temporales que son estos… como refugios temporales.

JUAN GONZÁLEZ: Beatriz, quisiera preguntarle… por más de una década el Gobierno de los Estados Unidos ha mantenido las sanciones económicas contra Venezuela. ¿Cómo afectan estas sanciones a la capacidad del Gobierno venezolano para responder a esta tragedia?

BEATRIZ OCHOA: Sí, las sanciones sectoriales han estado en el país por varios años, como usted dice. Me gustaría más enfocarme en lo que es el impacto en las operaciones humanitarias. Yo trabajaba aquí hace tres años, tenía el puesto en Venezuela, y lo que veíamos era que operar en Venezuela era mucho más caro que operar en otras crisis humanitarias. Todo era mucho más burocrático, difícil, hay mucha due diligence (comprobaciones debidas) con los bancos por el temor a estar violando las sanciones y el riesgo que esto conlleva para las instituciones bancarias y las multas millonarias que pueden llegar a tener. Por esta razón, vemos como un paso positivo y muy bueno que el Gobierno de Estados Unidos haya emitido una licencia donde permite las operaciones financieras y todo lo relacionado con las operaciones humanitarias. Esto lleva apenas unos días y esperemos que esta licencia, que ya está en [vigor], que en la teoría permite a los bancos procesar pagos y que les da la seguridad de que no van a tener multas, que los bancos puedan seguir esta normativa. Sería lo ideal para poder procesar pagos y traer más ayuda de emergencia al país.

JUAN GONZÁLEZ: También, desde el tiempo de Hugo Chávez, el Gobierno de Venezuela ha fomentado el desarrollo de organizaciones a nivel comunitario, organizaciones de vecindarios. ¿Cómo han funcionado estas organizaciones en los últimos días?

BEATRIZ OCHOA: Sí, bueno, hace un par de días tuve la oportunidad de estar en una escuela que está sirviendo como respaldo solidario… como refugio solidario, perdón, y nos dijeron que estaban siendo organizados por comunas, que había tres comunas ahí. Entonces, es una manera de organizar, de organizar a los vecinos de la comunidad, de que haya un líder y que esté un poco como llevando el control con ese grupo de gente.

También estuvimos en unos parques donde la organización es diferente: era más con voluntarios, muchos de ellos jóvenes, que se organizaban ellos mismos y que también preguntaban a quienes estaban ahí cómo y quiénes querían ayudar. Entonces, se organizaban de una manera… no sé, “¿quién quiere limpiar los baños?, ¿quién quiere ayudar a distribuir los alimentos?”. Entonces, son diferentes maneras de organizarse, lo que tal vez tienen en común es que la comunidad está jugando, la comunidad local, los vecinos, están jugando un rol fundamental en esta primera semana y seguramente por un tiempo también después.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Cuál es la mejor forma para que las personas en otros países puedan ayudar a los venezolanos en estos momentos?

BEATRIZ OCHOA: Sí, es una situación muy difícil que va para largo plazo. Entonces, una de las mejores maneras de ayudar, si está en las posibilidades de la gente, es donar a organizaciones que ya tienen una presencia en el país, que son confiables y que pueden ayudar de manera más inmediata a las personas aquí en Venezuela.

JUAN GONZÁLEZ: Y, ¿cuál es la situación con el sistema escolar? Muchas de las escuelas se están usando ahora para hospedar a gente que no tiene hogar ahora.

BEATRIZ OCHOA: Sí, ese es el caso. En las crisis humanitarias en el mundo, las escuelas suelen ser usadas como refugios temporales, lo malo es que a veces esta temporalidad suele extenderse. Entonces, bueno, aquí no vamos ni por una semana y las escuelas se están usando como refugios. De nuevo, este es el caso en muchas de las crisis en el mundo.

Las clases se han suspendido por el resto de esta semana, entonces, lo que va a ser importante es que se puedan encontrar soluciones para que las familias desplazadas, las familias que han perdido sus hogares, puedan estar en una mejor situación, puedan tener su privacidad y puedan tener su espacio, sus duchas y sentirse más seguras, y también para que los niños puedan regresar a las escuelas, que puedan regresar al aprendizaje.

A veces esto puede tardar un poquito más de lo que nos gustaría, porque la situación es devastadora. Entonces, en esos casos, como el Consejo Noruego para los Refugiados, recomendamos el establecimiento de algunos espacios temporales de aprendizaje, sobre todo para que los niños puedan recuperar ese sentido de normalidad, para que los niños puedan aprender, jugar, distraerse y para que puedan recibir apoyo psicosocial, que va a ser muy importante para ayudar a que gestionen estas experiencias traumáticas que han pasado y puedan tener herramientas… puedan tener mejores herramientas para que sean más resilientes.

AMY GOODMAN: Y Beatriz, para terminar, ¿cómo están afrontando los hospitales la llegada de miles de heridos? Los hospitales ya estaban devastados por las sanciones.

BEATRIZ OCHOA: Sí, antes de los terremotos ya los hospitales estaban en una situación un poquito retadora, por decir lo menos. Entonces, no empezamos en una situación ideal. Hay muchísima gente herida, pero también hay muchísima gente que está apoyando. Los estantes de las farmacias están vacíos. Es increíble la solidaridad del pueblo venezolano, que ha estado comprando algunos medicamentos básicos para llevar a los hospitales.

También está entrando ya ayuda de organizaciones internacionales para llegar directamente a los hospitales donde más se necesita. Entonces, bueno, no es una situación ideal, pero también quiero volver a mencionar la tremenda solidaridad del pueblo venezolano y la solidaridad y el apoyo que están llegando ya por parte de la comunidad internacional. Pero, de nuevo, como el Consejo Noruego para los Refugiados, reiteramos que este apoyo se necesita también en el mediano y en el largo plazo.

AMY GOODMAN: Beatriz Ochoa, gracias por estar con nosotros. Directora de incidencia para América Latina del Consejo Noruego para los Refugiados. Se comunicó con nosotros desde Caracas, Venezuela.

Para ver nuestra entrevista en inglés, visite Democracynow.org. Soy Amy Goodman con Juan González.

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