
Una nueva investigación del medio ProPublica revela nuevos detalles sobre un extenso complejo de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), donde las familias encarceladas allí describen las horribles condiciones que se viven en el interior, como haber recibido alimentos contaminados e incluso haber encontrado gusanos en sus comidas. Según los informes, las luces se dejan encendidas las 24 horas del día. En el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, ubicado en la ciudad de Dilley, a poco más de 100 kilómetros de la frontera sur con México, hay recluidas unas 3.500 personas, más de la mitad de ellas menores de edad. “Nunca había tenido tanto miedo de ir a un lugar como el que siento en este lugar. […] Una vez regresemos a Honduras, muchas cosas peligrosas nos podrían pasar a mi mamá y a mí”, dijo a ProPublica Ariana Velásquez, una niña de 14 años detenida en Dilley. También hay cada vez más informes de violencia psicológica por parte de los guardias, algunos de los cuales habrían amenazado a las familias con separarlas. “Están enviando allí a menores de edad detenidos por el ICE en distintos lugares del país y que, en algunos casos, como el de Ariana, llevaban años viviendo [en Estados Unidos]”, señala Mica Rosenberg, periodista de investigación de ProPublica.
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