
El viernes 20 de febrero, con seis votos contra tres, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló los amplios aranceles aduaneros establecidos por el presidente Donald Trump. Los jueces dictaminaron que dichos aranceles, que habían sido impuestos por medio de una serie de órdenes ejecutivas, excedían los poderes presidenciales contemplados en la ley de 1977 invocada por el Gobierno, la cual le da al presidente autoridad para regular el comercio, pero solo en el caso de emergencias internacionales. Este fallo elimina una “herramienta que Trump usaba para ejercer su capacidad de presión”, señala Lori Wallach, directora del programa Rethink Trade del Proyecto Estadounidense de Libertades Económicas. “Esto lo pone furioso, porque un tribunal que viene mostrándose dispuesto a ampliar su autoridad ilimitadamente, ahora le ha puesto un límite”.
Trump dijo que el fallo era una “vergüenza” y el mismo viernes anunció un nuevo arancel global del 10% que, el sábado, aumentó al 15%.
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