
Esta semana, el precio del petróleo superó los 100 dólares el barril, en momentos en que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán pone en riesgo el suministro de combustible y, más ampliamente, la economía a nivel internacional. Las autoridades iraníes han declarado que no permitirán que el petróleo salga de Medio Oriente hasta que se detengan los bombardeos, lo que incrementa los temores de posibles perturbaciones en el tráfico en el estrecho de Ormuz, la vía fluvial a través de la cual fluye alrededor del 20% del petróleo y el gas del mundo. Mientras tanto, Israel ha atacado depósitos de petróleo en Teherán, lo que cubrió a la capital iraní con humo y provocó lluvia tóxica.
“Lo que estamos viendo es una de las muestras más claras de la fragilidad de un orden global basado en los combustibles fósiles. Todos los bandos involucrados en este conflicto están utilizando los combustibles fósiles como arma de guerra”, señala la periodista independiente Antonia Juhasz, cuyas investigaciones se especializan en energía y cambio climático.
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