
El auge de los centros de datos para el desarrollo de la inteligencia artificial es el capítulo más reciente de una larga historia de racismo ambiental y explotación de recursos en comunidades indígenas vulnerables, plantea Krystal Two Bulls, activista de las tribus Oglala Lakota y Northern Cheyenne, que se desempeña como directora ejecutiva de Honor the Earth, una organización con liderazgo indígena que trabaja por la justicia ambiental y, actualmente, está haciendo un seguimiento de más de cien proyectos de instalación de centros de datos en territorios tribales y rurales. Hablamos con Two Bulls sobre los innumerables impactos de lo que ella llama una “iteración contemporánea” del “colonialismo de colonos”, los cuales incluyen contaminación acústica, cánceres y enfermedades respiratorias, agotamiento del agua, sobrecarga de la red de energía e incluso el “colapso ecológico”. En momentos que las empresas tecnológicas tienen sus ojos puestos en los territorios indígenas, Two Bulls afirma: “Siempre somos nosotros los que terminamos teniendo que sacrificar nuestra relación con la tierra, el aire, el agua, así como nuestras comunidades y nuestros parientes no humanos”.
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