
En el marco de la carrera emprendida por las empresas de tecnología para construir nuevos centros de datos a gran escala para el desarrollo de la inteligencia artificial, analizamos los daños ambientales que provocan y cómo son las comunidades marginadas las más afectadas. En Memphis, Tennessee, la empresa xAI, de Elon Musk, opera más de una veintena de turbinas de combustión de gas metano, sin permisos legales, para alimentar sus centros de datos Colossus I y Colossus II, con lo cual contamina con emisiones tóxicas la ciudad con mayoría de población negra más grande de Estados Unidos. La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) ha iniciado una demanda judicial contra xAI por violar la Ley de Aire Limpio. “Desafortunadamente, somos una advertencia sobre lo que sucederá y posiblemente pueda suceder si no se establecen normativas y regulaciones adecuadas”, plantea KeShaun Pearson, director ejecutivo de la organización Memphis Community Against Pollution. Pearson dice que la contaminación provocada por el sistema de generación de energía de xAI ya está “en un nivel incluso más alto que la de nuestro Aeropuerto Internacional de Memphis”. Además, la empresa ha creado muchos menos puestos de trabajo de los que prometió inicialmente. “Esto ha sido terrible para nuestra región y es terrible para nuestro futuro, porque nuestra comunidad va a seguir sufriendo. La tasa de consultas de emergencias por enfermedades y problemas respiratorios de nuestros niños y niñas es la más alta del estado de Tennessee, algo que solo va a seguir empeorando”.
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