Hablamos con Leqaa Kordia, activista palestina que acaba de ser liberada después de un año en un “calabozo del ICE

Reportaje03 de abril de 2026

Nos acompaña la activista palestina Leqaa Kordia, quien el 16 de marzo fue liberada tras pasar más de un año en una cárcel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas. Kordia fue detenida en 2025 como parte de la campaña del Gobierno de Trump para perseguir a activistas estudiantiles y de otros ámbitos que se manifestaban en defensa de los derechos del pueblo palestino.

Kordia nació en el territorio ocupado de Cisjordania y vive en Nueva Jersey. Inicialmente, fue arrestada en 2024, en una manifestación de solidaridad con Gaza en la Universidad de Columbia. Si bien los cargos en su contra se retiraron al día siguiente, volvió a ser detenida en marzo de 2025, esta vez por agentes del ICE, durante un trámite rutinario de inmigración. “Se suponía que era simplemente una reunión regular con mi equipo jurídico y agentes del ICE. Terminé arrestada”, relata Kordia. “Me llevaron directamente al aeropuerto en un automóvil sin identificación y, aunque a mis asesores legales se les informó que me llevarían al norte del estado de Nueva York, me llevaron a Texas”.

Kordia estuvo detenida en el Centro de Detención de Prairieland en condiciones precarias que incluyen hacinamiento, alimentos imposibles de ingerir, atención médica inadecuada, instalaciones rotas y negligencia de los guardias, entre otras. “Las condiciones del centro de detención y las prácticas de los agentes del ICE me trajeron muchos malos recuerdos de Cisjordania”, señala.

Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman, con Juan González.

Terminamos el programa de hoy con la activista palestina Leqaa Kordia, quien fue liberada recientemente tras pasar un año en una cárcel del Servicio de Inmigración (ICE) en Texas. Kordia fue arrestada en marzo de 2025 como parte de la campaña del Gobierno de Trump para perseguir a activistas y otras personas que han defendido los derechos del pueblo palestino. Leqaa Kordia creció en los territorios ocupados de Cisjordania y ahora vive en Nueva Jersey. Ella dice que las fuerzas israelíes han matado a más de dos miembros de su… a más de 200 miembros de su familia extensa en Gaza.

En abril de 2024, Leqaa fue arrestada durante una protesta de solidaridad con Gaza en la Universidad de Columbia. Los cargos fueron retirados al día siguiente. Pero en marzo del año pasado, Leqaa fue detenida después de reunirse con funcionarios de inmigración de forma voluntaria en Nueva Jersey. Su arresto tuvo lugar menos de una semana después de que agentes federales de inmigración arrestaran a uno de los organizadores de las protestas estudiantiles en Columbia, Mahmoud Khalil, quien estuvo encarcelado durante 104 días. Se cree que Leqaa Kordia es la última persona que permanecía encarcelada como parte de la campaña de represión del Gobierno de Trump contra los activistas universitarios propalestinos. Mientras estaba bajo custodia, Kordia fue hospitalizada en febrero después de sufrir su primer episodio de convulsiones. A mediados de marzo, fue liberada después de que un juez ordenara su liberación con una fianza de 100.000 dólares.

Leqaa Kordia nos acompaña ahora en nuestro estudio.

Bienvenida a Democracy Now! Nos alegra mucho verla al otro lado de la mesa. Hemos informado sobre su caso por mucho tiempo. Leqaa, ¿cómo se siente? ¿Cómo está ahora mismo? Ha pasado un año en una cárcel del ICE, nos gustaría que describiera su experiencia y cómo fue su arresto.

LEQAA KORDIA: En primer lugar, muchas gracias por invitarme. Es un honor estar sentada con ustedes hoy.

¿Cómo me siento ahora? Me siento bendecida y agradecida. Pero, al mismo tiempo, tengo un sentimiento agridulce, a sabiendas de que dejé atrás a muchas mujeres y hombres valientes inocentes que no merecen nada más que la libertad. No han hecho nada malo a parte de soñar. El último año fue difícil. Fue largo. He visto y he experimentado muchas injusticias. Antes de nada, fue muy decepcionante estar allí. No debería haber estado ahí.

AMY GOODMAN: Usted se reunió con agentes del ICE o de inmigración en Nueva Jersey. Fue poco después de que Mahmoud Khalil fuera arrestado, así que sabíamos que esto estaba sucediendo, que la gente estaba siendo arrestada. ¿Puede describir lo que sucedió entonces? ¿Eso fue en Nueva Jersey?

LEQAA KORDIA: Sí.

AMY GOODMAN: ¿En un centro de detención?

LEQAA KORDIA: Estaba en un centro de detención en Newark, sí, sí. Se suponía que iba a tener solo una reunión, una reunión habitual, junto a mi abogado, con los agentes del ICE. Pero acabé arrestada. Me llevaron en un auto sin marcas directamente al aeropuerto, y le informaron a mi abogado que me mandaban al norte del estado de Nueva York, pero en su lugar me llevaron a Texas.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y qué le dijeron en esos primeros días sobre el motivo por el que la estaban reteniendo?

LEQAA KORDIA: Me dijeron que solo era algo… que era un problema con mi solicitud. Tenía una petición de mi madre, que es ciudadana estadounidense, para obtener la residencia permanente, y un I-130 aprobado. Me acababan de decir que tenía “un problema” con mi solicitud. Básicamente, me estaban mintiendo.

JUAN GONZÁLEZ: Y mientras estaba bajo custodia, fue hospitalizada después de sufrir una convulsión. Su equipo legal dijo que sus piernas fueron encadenadas a su cama. Y se le negó el acceso a su abogado o familia durante ese tiempo. ¿Puede hablar de eso?

LEQAA KORDIA: Sí. Unos días antes de sufrir esa convulsión, en realidad, estaba muy enferma. Nunca había tenido una fiebre así en toda mi vida. Estaba extremadamente enferma, y nadie se preocupaba por mí. El equipo médico no vino a verme. No me proporcionaron ningún medicamento ni nada. Unos días después, me desmayé y experimenté mi primera convulsión en toda mi vida. Me llevaron al hospital.

Todo el tiempo estuve encadenada a una cama de hospital. Estamos hablando de cadenas, no de esposas. Les rogué que me dejaran, al menos, la mano libre. Me sentía débil. [La cadena] era pesada. Me dijeron que no podían. Y cuando pedí hablar con la teniente, la teniente dijo: “No, no podemos hacerlo”. Y le pregunté por qué, y ella me dijo: “Porque yo lo digo”.

Fue una experiencia horrible. Me sentí como un animal, no como un ser humano. No estaba recibiendo el tratamiento que merece un ser humano, estar encadenada a una cama de hospital. Si quería usar el baño o la ducha o algo así, tenía que hacerlo encadenada. Pedí hablar con mi madre. Se me negó el acceso a mi madre. Pedí hablar con mis abogados. Se me negó el acceso a mis abogados. Les dije: “Está bien. ¿Pueden, por favor, informar a mis abogados o a mi familia?”. Pero se negaron a hacerlo. Sentí que prácticamente me estaban secuestrando.

AMY GOODMAN: Usted estuvo detenida en el Centro de Detención de Prairieland en Alvarado, Texas. ¿Puede describir las condiciones allí adentro? Háblenos también de algunas de las historias de las mujeres con las que estuvo encarcelada.

LEQAA KORDIA: Siempre digo que, para hablar de las condiciones, necesitaríamos varios días solo para describir algunas de ellas. En primer lugar, es un sistema carcelario, así que la palabra “detención” en realidad es muy suave para describir el lugar. Son calabozos, es una cárcel. Por ejemplo, estábamos en una celda que supuestamente tenía capacidad para 37 personas, pero éramos unas 66, a veces hasta 100. Yo dormí en el piso durante tres meses. No había ninguna cama o litera disponible para mí. La mayoría de las veces estábamos hacinadas. No teníamos acceso diario a la luz del sol.

La atención médica es horrible. No tienen médicos ni personal de enfermería. Quienquiera que esté proveyendo la atención médica está menos capacitado que una enfermera. Un día me aplicaron una inyección, o en realidad querían sacarme sangre para, ya sabe, análisis de sangre y todo eso. Y mi mano se hinchó durante casi dos semanas. Y cuando les dije: “¿Pueden hacer algo, por favor?”, me dijeron: “Es lo que es”.

Por ejemplo, las duchas también… dejaron de funcionar durante casi dos semanas. Y cuando nos quejábamos y decíamos: “Las duchas no funcionan. Así es como la gente se enferma”, nos decían lo mismo: “Es lo que es”. Cada vez que nos quejábamos de algo, recibíamos un “cállate” o “deja de quejarte” o cosas como “deberías agradecer todo esto”. Había cosas nadando en el agua.

Dormíamos en un colchón fino como el papel. Había mujeres embarazadas, por ejemplo. Algunas mujeres tenían embarazos de alto riesgo. Nadie se ocupaba de ellas. No había ningún médico o alguien que las atendiera.

La comida allí es horrible. Solíamos llamarla comida para perros. Algunas de las personas con las que estuve detenida de hecho son dueñas de perros, y decían: “Ni a mi perro le daría esta comida”.

Así que si pides atención médica o cualquier otra cosa, la mayoría de las veces se te niega. Había gente mayor conmigo, de 75 años, o de 60 y tantos años, que han estado en Estados Unidos durante 50 años o más, que no habían hecho nada, solo ir a una cita de rutina, habían respetado la ley y habían hecho lo correcto.

AMY GOODMAN: Esos son delitos civiles.

LEQAA KORDIA: Sí, sí, absolutamente. Las personas que vi allí en realidad son hijas, madres, doctoras, profesoras, trabajadoras. Eso es lo que yo vi allí. He visto chicas de 16 y 17 años. Vi a una joven que me dijo que fueron a… que irrumpieron en su escuela, y literalmente la esposaron frente a sus compañeros de clase. Semejante humillación.

De hecho, las condiciones en el centro de detención y los métodos de los agentes del ICE, trajeron a mi mente, a mi memoria, muchos malos recuerdos de Cisjordania y de cómo los soldados israelíes tratan a los prisioneros palestinos, o a los palestinos en general, las humillaciones, la forma de abusar y torturar mentalmente.

Los calabozos del ICE están sistemáticamente construidos para quebrar mentalmente a la gente, para debilitarte, para hacer que te rindas, para hacerte rogar ser deportado, a pesar de que en algunos casos vas a enfrentar muchas injusticias en tu propio país. Pero… Sí.

JUAN GONZÁLEZ: También quería preguntarle, usted mencionó su experiencia en Cisjordania. Ha estado viviendo en Estados Unidos durante casi una década después de salir de la Cisjordania ocupada, donde creció con su padre. Vino a este país para reunirse con su madre, quien es ciudadana estadounidense. Hable de eso, sus experiencias, la comparación que plantea, y su época de niña en Cisjordania.

AMY GOODMAN: Solo tenemos 30 segundos.

LEQAA KORDIA: Crecí bajo una ocupación militar. Crecí acostumbrada a que, si quería ir a la escuela, tenía que pasar por un puesto de control militar. Tenía 9 años y me desperté con un soldado israelí apuntándome con su rifle a la cara y riéndose, literalmente riéndose. He visto a mi padre siendo humillado muchas veces por soldados israelíes. Sufrí bombardeos, bombas de gas. He visto personas morir frente a mis ojos. Por ejemplo, un padre estaba de compras con su hija, y simplemente lo mataron, sin motivo.

AMY GOODMAN: Odio tener que interrumpirle. Tenemos que terminar aquí.

LEQAA KORDIA: Sí.

AMY GOODMAN: Muchas gracias, Leqaa Kordia.

LEQAA KORDIA: Gracias. Gracias.

AMY GOODMAN: Su presencia en nuestro estudio significa mucho para nosotros. Manifestante palestina liberada de una cárcel del ICE en Texas tras un año en detención.

LEQAA KORDIA: Gracias.

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