
El martes 8 de abril, cuando todavía no se había cumplido un día del acuerdo de alto el fuego de dos semanas alcanzado por el Gobierno de Trump con Irán, Israel lanzó sobre el Líbano su ataque más duro y mortífero desde el comienzo de la guerra que inició junto a Estados Unidos contra Irán. Se han reportado al menos 250 muertos. Las autoridades israelíes y estadounidenses insisten en que la propuesta de alto el fuego no incluía al Líbano donde, según Israel, los ataques están dirigidos a la organización Hizbulá. Sin embargo, Pakistán, que ayudó a negociar el acuerdo, e Irán señalan que la tregua en las hostilidades incluía el conflicto en Irán y el Líbano. Desde Beirut, nos acompaña Ramzi Kaiss, investigador de Human Rights Watch, quien señala que, tras el genocidio en Gaza, “el silencio de los países y el flujo continuo de armas ha envalentonado a Israel”. Y añade que “la respuesta de la comunidad internacional se limitó a palabras de repudio, pero no se han tomado medidas efectivas para evitar que ocurran estas atrocidades”.
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